Hay que vivir, vamos a morir.
El morir, es un tema que ha estado pasando cada noche últimamente por mi cerebro.
Quizás, he logrado conocerla o aceptarla de una manera distinta; algo natural.
Si bien, obviamente lo es. Pero aceptarlo creo que es otra cosa.
Morirme me da miedo. O que un ser querido muera también.
Es tan extraño. Creo que estoy en un proceso de aceptación, en el que sin querer mi mente lo está tomando de otra manera. Y me agrada.
Por supuesto que sufrí la pérdida de un ser querido. Pero ahora después de algunos años he pasado la hoja y llegado al fin de ese capítulo que ha durado bastante, para así llegar al siguiente. No sé cómo llamarlo.
Aunque creo que debemos aprovechar al máximo nuestro tiempo, vivirlo cómo queremos. Sobre todo dedicarle el tiempo debido y que se merecen, nuestros seres queridos. Porque realmente la gente se va, muere, y no porque les llegue una enfermedad repentina, si no por otros motivos que nos está en nuestras manos controlar. Estamos expuestos a todo al momento de despertar por la mañana. Estamos expuestos a morir todos los días.
Hay que decir lo que sentimos.
Sobre todo, hay que vivir de verdad.

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