Etiqueta: vivir

  • Creo que si se puede…

    Hoy solo quiero escribir para documentar de alguna manera mi progreso, en un reto que me puse a mi mismo.
    El cual cociste en no beber alcohol ni comer nada con harina durante un mes. Y hoy cumplí una semana.
    Si, lo se. Es bastante poco el tiempo que reuní. Pero ha quienes de verdad me conocen, saben que no puedo dejar de beber y comer por más de dos días. Y es que salir a comer un gran pedazo de pizza, o dos, o tres es bastante placentero. Más aún cuando por la tarde vas con tus amigos a la playa o a algún bar, es casi imposible no beber un trago, o dos, o tres, hasta más. No importa la resaca al día siguiente.

    Cabe mencionar que todo eso me causa gran daño en mi estómago. La colitis, gastritis, ulceras, me tumban o me causan un malestar horrible y en ocasiones un dolor espantoso. No tengo prohibido ingerir esos productos, pero si debo hacerlo moderadamente, lo cuál no hago. Pues hoy cumplo una semana, más bien, ocho días. Y, ¡wow! me siento genial. Mi estómago me lo esta agradeciendo. No me duele, no estoy hinchado, no me molesta.

    Todo eso va dentro de una nueva rutina que me impuse; hacer ejercicio, leer, comer bien, dormir bien. Lo he estado llevando muy bien. Ha sido complicado. Más que actualmente veo la serie de «How I Met Your Mother» y siempre están bebiendo un estupendo tarro de cerveza que se me antoja muchísimo. Pero debo ser fuerte. Deben poder más mis ganas de cambiar y ser mejor.
    Vaya que me encanta eso de leer, pero todo me aleja de la lectura. Las salidas todo el tiempo a embriagarme me arrebatan este tiempo valioso de letras y mundos nuevos en los que me gusta estar sumergido, como lo son los libros de fantasía, misterio, etc.
    También el hecho desvelarme hasta muy altas hora de la madrugada mirando series, prometiendo que solo sera un capítulo más y terminan siento cinco o seis y un saludo del sol que me dice que ya se me ha pasado la noche. Me gusta, pero me molesta.
    Así que dividí el tiempo de lectura y el de mis series . Un capítulo de mi lectura y un capítulo de mi serie. Me ha funcionado bastante bien. También he optado por leer en momentos dónde estoy aburrido y pum, se me quita.

    Duermo más temprano y despierto más temprano. Es increíble lo largo que es el día si lo aprovechas desde muy temprano. Ahora también salgo por las tardes a correr, cerca del mar, y descubrí que mi condición física no existe, no tengo. Pero la voy recuperando y al final termino con más energía. Y aprovecho para escuchar mi música preferida.

    En fin, el plan es seguir durante un mes. Espero lograrlo. Pensaba que no duraría ni una sola semana, pero lo logré. Bueno es un pequeño esfuerzo que me quiero agradecer a mi mismo. No digo que serán así todos mis días pero creo que puedo lograr un cambio en mi rutina de vida y mejorar. Solo debo de tener muchas, pero muchas, muchas ganas .

    Si pasaron por acá y llegaron por accidente o por el motivo que sea, que tengan buen día.

  • Ni la luna, ni las estrellas.

    Solo te necesito a ti a mi lado.

    Que me sorprendas con abrazos.

    Con un beso inesperado.

    Y que pasen los años,

    me prometas el cielo.

    En las estrellas divertirnos.
    Vivir en la luna.

    Solo te necesito a ti a mi lado.

    No necesito, ni la luna ni las estrellas.

    Me basta con ver tus ojos,

    cada vez que amanece.

    Solo te necesito a ti a mi lado.

    Caminando juntos de la mano.

    Que seas la sonrisa de mis sueños.

    Que cada día, me digas que me amas.

  • Un día de San Valentín

    Lo recuerdo perfectamente bien. Mis padres estaban peleados. Mi papá ebrio y mi mamá enojada a causa de eso. Creo recordar que esa día cenariamos en familia. Pero a causa del alcohol y que mi papá tenía otra familia, llegó tarde.

    Hasta hace poco lo entiendo. Si sabía de la existencia de otra mujer y otra hija. Pero estaba muy chico para entender o atar cabos.

    Llegó mi padre por nosotros y nos fuimos. Mi mamá ya no se sentía bien. En su rostro había una furia indescriptible.

    Después de dar vueltas y vueltas por la ciudad, no llegamos a ningún lugar. Luego, en un semáforo en rojo, un vendedor de rosas se acercó a mí papá y este le compró una rosa a mi mamá. Se la dio y ella aceptó. Pero comenzó a llorar.

    En ese entonces no entendía el motivo de sus lágrimas. De su tristeza. De su decepción. Ahora lo entiendo. Mi madre sabía que venía de estar con la otra mujer.

    Muchos años después, mi madre al fin, reunió el valor y el coraje de separarse. Y se que no fue fácil para ella, porque mi madre, a pesar del alcohol, de las palabras hirientes, de desprecios, lo seguía amando.

    Sin duda, es un dolor en lo más profundo de nuestro ser, el descubrir que a quien amas tanto te traicionó, se burló de ti y se fue con otra y formó otra familia.

    Es algo que sinceramente no le deseo a nadie. Sufren todos. La esposa o esposo. Los hijos. Y no se vale.

    No se vale saber que alguien que conoces, está casado. Y aún así decidas ser parte del engaño, del dolor que vas a causar en muchas personas.

    No se vale tener una familia y darle la espalda de esta manera.

    No se vale fingir que esta bien.

    No se vale engañar a tu pareja.

    Se trata de ser feliz los dos. Y si ya no funciona, hablarlo. Luego, ser feliz por separado.

    Feliz día del amor.

  • Él ‘Yaqui’ se fue.

    Por este medio me gustaría expresar libremente el impacto y el sentir, del fallecimiento de él Yaqui, un tío mío que hace unos días atrás murió y que espero se encuentre descansando porque realmente se lo merece.

    Un hombre de 60 años. Un chaleco naranja que lo acompañó en sus últimos días de vida(de esos que usan trabajadores o tránsito). Y un silbato al que soplaba y todos sabían que él estaba cerca.

    Una niñez y adolescencia que quizás fueron algo oscuro en su vida. Pero una alegría y un ejemplo de ser humano en su adultez.

    Siempre con buen humor. Recuperado de su adicción al alcohol y ayudando a los demás a dejar ese vicio que a él lo llevó a deteriorarse por muchos años, pero que finalmente tuvo el valor y la fuerza para, parar y cambiar sus hábitos.

    No tenía un trabajo estable con un sueldo estable. Trabajaba para la gente que vivía cerca de él. Vecinos y amigos que siempre le dieron trabajo y de esa forma lo ayudaron.

    Nunca se le vio una mala cara. Una mal gesto. Una mueca. Nada. Siempre estaba sonriendo.

    Te preguntaba si tenías dinero. Si tu respuesta era ‘no’ te daba lo que tuviera en su bolsillo.

    Era el defensor de su hermana.

    Era el alma del lugar. Del vecindario.

    Claro, con su chaleco naranja siempre.

    Contaba chistes.

    Unos pocos minutos con él, hacían que se te olvidara todo lo malo que hay.

    Era esa persona que todos necesitamos.

    Fui afortunado de conocerlo.

    Siempre inventaba chistes. Todos graciosos.

    Bailaba.

    A todos sus sobrinos, nos enseñó a contar de pequeños hasta el número 10. Pero de una manera muy peculiar, y divertida. Con una voz rara que el hacía.

    Pero un día, le dió un infarto cerebral. Entonces él Yaqui, quedó en coma. Despertó pronto. Pero se había ido a otra parte. Ya no era él. Su voz se apagó. Su cuerpo no podía moverse. Y sólo sus ojos podía abrir. Pero eran unos ojos que se llenaron de tristeza, miedo, angustia.

    No podía hablar. Casi dos meses después, falleció.

    Una muerte que de alguna manera todos sabíamos que iba a suceder. Pero nos dimos cuenta, o al menos yo, que esta a aferrado a un ligero hilo, una cosa delgada llena de esperanza.

    Pensába que iba recuperarse. A volver a ser el mismo. Pero no fue así.

    Yo no creo en el paraíso. Ni en el cielo, en las religiones. Pero una parte mía esperan que, sea lo que sea que hay después de morir, sea bueno para él Yaqui.

    Un hombre bueno que no merecía sufrir.

    Estas cosas me hacen pensar que el karma no existe. Y que este caso, me hizo cuestionarme aún más, sobre lo que es la muerte.

  • Como cliente y como trabajador.

    Me gustaría hablar de éste tema, de atención al cliente y cliente.

    He tenido varios trabajos, todos enfocados a que la experiencia del cliente sea maravillosa. Claro todos los negocios quieren que el cliente regrese y se hable bien del lugar, dueño y empleados.

    Mis trabajos han sido cuatro. En todos al menos tuve alguna indiferencia con un cliente. Por supuesto el cliente se va a llevar toda la razón del mundo aunque escupa mentiras y alterando la situación.

    En este último empleo en el que ya tengo más de tres años, una clienta, al inicio, me hacía sentir fatal por su actitud nefasta. Hasta que un día, por un mal entendido de su parte, su voz se tornó aún más prepotente, igual que su ceño fruncido.

    Uno, me quedé en ‘shock’ por un momento.

    Dos, no podía asimilar como me hablaba.

    Tres, me fui a la parte trasera a llorar.

    Lloré porque sentía algo adentro, una mezcla de coraje e importancia y ganas de soltarle en su cara todas sus verdades. Por que lo más que yo hacía era caerle bien y brindarle un servicio con el que se fuera contenta. Es una persona mucho mayor que yo y no debo faltar le al respeto.

    Pero me pregunto, ¿porque las empresas dejan que los clientes humillen y traten mal a sus empleados?

    ¿Por qué los clientes son así?

    No recuerdo cómo era yo antes de ser empleado de algún lugar e iba a comer a un restaurante o una cafetería, o si mis trabajos han hecho que respete el de los demás, pero nunca seré así.

    Hay clientes que hacen una obra de teatro en el lugar cuándo no les gustó la comida o la bebida y montan todo un show que hasta puedo ver las luces y el telón. Claro pienso que eso viene de problemas personales de ellos que justifican su forma de ser, pero nadie tiene la culpa, ningún empleado, ninguna persona, ningún ser vivo tienen la culpa.

    Muchos quieren coretecias, cosas gratis, mejo atención, etc.

    Yo prefiero ser un cliente que llega a un lugar y es amable sea cual sea la situación. Si no me gustó algo lo haría lo más discreto posible sin perjudicar a nadie.

    Nadie merece ser tratado mal por su empleo o profesión

  • Los secretos.

    ¿Duran para siempre los secretos?

    Quiero creer que si. Pero se que quizás en algún momento alguien lo sabrá.

    Algunas veces hemos tenido que ocultar cosas por algún motivo. Habremos dicho o hecho algo que los demás tal vez no entenderán.

    Y en ocasiones recorremos a ese amigo o ser de confianza para contar ese secreto. ¿Pero queda ahí? En ocasiones creo que no.

    Voy a hablar por mi, que tengo amigos y familia que me cuentan sus secretos. Pero a algún familiar puedo contarle un secreto de un amigo y a un amigo un secreto de un familiar. Aclaro, nada grave. Nada que pueda perjudicar a alguien.

    Al contar un sector a un amigo, se lo cuento a quien creo que me va a entender y escuchar. Y creo también que ocultara mi secreto. Aunque en mi interior sospecho que le contará a alguien.

    Al final todo queda entre las mismas personas. Los chismes son otro tema distinto.

  • Esperando amor.

    ¿No es acaso más complicado ir por ahí buscándo el amor, a esperar que solo llegue?

    Un día llegará. Y así como llega se podrá ir o lo podrás dejar marchar.

  • Fuera de órbita.

    ¿Les sucede que, un día despiertan y no saben para qué despertaste o para qué estás vivo?

    Yo voy de la mano, a creer, que no venimos al mundo a hacer algo ni tampoco nacimos con un propósito ni tenemos que buscarlo como los demás suelen decir.

    Pero, sucede, que un día de pronto despierto y me siento mal. No de gripa ni tampoco de calentura. Simplemente no sé qué hacer de mi vida. Ni que quiero hacer, ni dónde quiero estar. Me siento fuera de órbita. Con los pies en algún lado, con la cabeza aquí y por allá.

    Un sentimiento o pensamiento de frustración.

    ¿Me gusta mi trabajo? ¿Me gusta lo que hago? ¿Soy feliz?, Si. Pero a veces no. Hoy no.

    Hoy quiero perderme. Quiero desaparecer. Huir. Quiero dejar las redes sociales. Esconder mi móvil, escondido para siempre. Y esperar alguna carta en el buzón de los seres que quiero y extraño. Esperar sus letras con emoción. Saber todo lo que han hecho mientras esperaban mi respuesta de vuelta.

    Descubrir un lugar nuevo. Sin sacarle fotos. Que nadie sepa de ese lugar. Que sea sólo mío o al menos creer eso.

    Quiero mojarme en la lluvia. Y que no me digan que está mal. Por que ya se las consecuencias. Se las consecuencias de todo. No tienen por qué decírmelo. Todos lo sabemos.

    Quiero ir por ahí a ser feliz sin molestar a nadie.

    Quiero sentir que vuelo mientras estoy tumbado en el suelo con los ojos cerrados.

  • ¿Recuerdas? A la orilla del mar.

    Recuerdas?
    Nos tomamos de las manos.
    De pies junto a la arena.
    Tus cabellos paseando por toda tu cara.
    Una ola que se desvanecía a la orilla del mar.
    ¿Recuerdas?
    No podíamos mover nuestros ojos.
    Ni oír el canto de la sirena.
    Tus cabellos aún jugaban con tu cara.
    Me daba cuenta, que te empezaba a amar.
    ¿Recuerdas?
    Nos besamos.
    El aire golpeaba fuerte.
    Fuerte como mi corazón latía.
    Me daba miedo que fuera a despertar.

  • Pestañas Mágicas

    Hoy vengo a contarles una anécdota que de pequeño me llenaba de ilusión; la de las PESTAÑAS MAGICAS.

    Durante mi niñez, mi madre y abuela, me contaban que, cuando una pestaña se desprendía de su lugar y corríamos con la fortuna de darnos cuenta, ya sea al mirarnos en el espejo o por que alguien nos decía que teníamos una pestaña reposando en nuestras mejillas; debíamos tomarla cuidadosamente para luego dejarla apretujada entro nuestro dedo pulgar y nuestro dedo índice.

    Por supuesto, no siempre se corría con la “suerte” de encontrarte con una pestaña, pero al encontrarte con una te sentías poderoso.

    Tenías un deseo.

    Claro que, al separar nuestros dedos pulgar e índice, la pestaña debía estar en nuestro dedo índice. Si no, el deseo no de cumplía.

    Era maravilloso, porque a pesar de mi corta edad, mis deseos no eran tan grandes ni superficiales. No quería pedir un deseo para poder ser invisible, o volar. Mis deseos eran que nunca me faltaran mis padres, que toda mi familia tuviera salud y no les pasara nada malo y si en ese momento había conflictos o problemas familiares de los que yo me enterara, pedía que estos se resolvieran.

    La mayoría de las veces tuve la fortuna de que esos “Deseos” se “volvieran realidad”.
    Pero después crecí y me di cuenta de que no todo es magia. Antes me hacía sentir muy bien, y ahora todavía un poco.

    Aun sigo pidiendo a deseos a esas pestañas. Y comienzo a agradecerme a mi “yo” del pasado porque siento que me enseña cosas aun en el presente.

    Los problemas no desaparecen así de la nada. Aunque existe es opción de escapar un poco de la realidad, pedir un deseo y ser feliz durante un breve instante.

    ¿Habías escuchado sobre las Pestañas Mágicas?

    Ojo; si pides un deseo con una pestaña que no es tuya, habrá consecuencias.