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  • Una Serie De Eventos Desafortunados Del Carnaval Mazatlán 2023

    Una Serie De Eventos Desafortunados Del Carnaval Mazatlán 2023

    En los 125 años del Carnaval De Mazatlán han ocurrido gran cantidad de cosas. Dentro de la fiesta y los buenos momentos, se encuentra también el desastre y las desgracias. Hoy hablaremos de las mías y de las de algunas personas que me rodean.
    Mientras recorríamos olas altas y nos abríamos paso entre la multitud de turistas que vienen y no conocen los botes de basura y dejan su cochinero en las calles, Alejandro, mi hermano se encontró dinero tirado, por ir con la mirada en el suelo. Así me enseñó mi papá y así se lo he enseñado yo también. Y sorpresa, funcionó. Fue un momento de felicidad y agradable. No siempre te encuentras $120 tirados en la calle. Emocionado por mi inocente y pobre hermano que no sabía que su felicidad estaba a nada de ser arrebatada por el ser que le dió la vida, voy y le digo a mi madre que mi hermano se encontró dinero.
    En eso, ella mete su mano al los bolsos de su chaleco y dice que son de ella. Qué se le cayeron. Mi hermano se los dió sin problema. Fue muy triste. Para mí solamente. Yo me había emocionado por qué se había encontrado dinero. Este fue el primer evento desafortunado de la noche, porque mientras nos dirigíamos al segundo evento desafortunado, estábamos siendo muy felices a pesar de estar siendo aplastados por la multitud. Terminábamos de ver el espectacular y fantástico combate naval de este año y una tía, emocionada porque era la primera vez que asistía, le han robado el celular de su bolsa. Con todo y cargador. ¿Cómo es posible? No lo entiendo. Pero así fue. Nos dimos cuenta después de recorrer un buen tramo de olas. Ni ocupabas moverte o caminar, la gente te llevaba sola, como las máquinas para hacer tortillas.
    Es muy triste perder un celular, más si estás pasándola muy bien. Si lo sabré yo. Pero la vida sigue y celulares hay muchos. Sabemos quien fue, bueno, tenemos una sospecha. Si fue, de seguro un día de tormenta eléctrica le caerá un rayo en su aparato auditivo y se quedará sin oreja . Si no fue ella , una disculpa por los malos deseos.
    Una prima hizo un flan. Parecía capirotada, era la primera vez que lo hacía . Así que se le perdona. Además estaba muy bueno, menos su apariencia.
    Llegó el domingo de carnaval; una prima mía iba a desfilar arriba de un carro de patrocinadores, así que fui a verla triunfar entre la multitud. Me reuní con mi familia que estabanesperándome y me estaban llame y llame para ver dónde venía , cómo si yo no trabaja y pudiera pasar entre la gente como la humedad y llegar de volada. Compraron cosas para todos, ni una coca para mi. Pero está bien, los perdono. Mi abuelo estaba muy molesto porque el desfile era de noche y para él eran mejor de día. Nadie le hizo caso durante toda la noche y dejaron a mi pobre prima Kassandra cuidándolo. Tan linda ella. Además de que duró parada toda la noche. Yo estaba en un banco de madera, y al tiempo de que no soportaba estar sentado me paré un momento. Detrás de mí había una niña súper mega híper enfadosa, que estaba intentando subirse al banco, pero por algún motivo no lo lograba, y cuándo logró subirse ocurrió el siguiente evento desafortunado, la niña se cayó. Les diré la verdad, me dió tanto, pero tantísimo gusto, por qué hasta se trató de sujetar en mi pero tampoco pudo la escuincla malcriada enfadosa. Fue muy satisfactorio, no puedo ocultarlo y quería expresarlo. Desafortunado para ella y afortunado para mí. No le pasó nada, solo fue el susto.
    Más adentrada la noche y a pocos minutos de iniciar el desfile. La Valeria, mi prima que desfiló, me dice que si por dónde estoy , y que si por dónde yo estaba ya había empezado el desfiles. Le dije que no. Me llamó tres veces para preguntarme lo mismo. Al final, me dice qué tiene un por ciento de carga. Nos quedamos de ver por el Miramar al finalizar el desfile , fui a buscar y no la encontraba, se hizo amiga del viejito de seguridad de la entrada y la dejo pasar a cargar su celular. Hay gente buena aún en este puerto.
    Al día siguiente fui a la playa, y el evento desafortunado acompañó a alguien más. No sé cómo explicarlo, ni tampoco sé si evidenciar a la persona, solo puedo decirles qué de repente un dolor estomacal le llegó y el evento desafortunado salió expulsado en el mar.
    Estoy harto del carnaval, jamás pensé decir esto. Aunque estoy más harto de la gente. Jamás había visto tanta. No odio a toda la gente, me caen bien los que saben manejar, los que saben caminar, los que no dejan cochinero en la calle.
    Detesto a los pochos que se les olvida hablar en español según, y empieza con su ‘ammm, no sé cómo decirlo en español’.
    Recuerdo a una tipa muy alcoholizada, sacar medio cuerpo del asiento trasero de un carro y preguntar ¿díganme la verdad, qué opinan de Shakira?.
    Fui a ver a Jesse y Joy , me tocó en numerados, todo bien, medio aburrido el concierto, no soy fan, pero canta muy padre la tipa. Pero, ¿por qué no quitan la malla del estadio? Esa que ponen para que no pase la pelota en los juegos. Digo, si hay beis , ¿no pueden quitarla y ya?
    Estoy pensando en Semana Santa y en lo asqueroso que será. Auxilio.
    Para terminar, todo esto lo viví sobrio. Enfermo horrible de infección en la garganta. Mi primer carnaval sin beber.
    En fin, el combate naval me encantó, lo amé. El desfile me gustó mucho, aunque pienso que muy lento y faltaron carros más grandes.
    Qué bonita fiesta.
    Deja Vu/

  • Año Extraño

    Este año ha sido muy extraño para mí. Respecto a lo que me ha sucedido durante este año que estuvo muy largo y que por fin está por acabar.

    Me sentí peor que nunca en mi trabajo y conmigo mismo durante muchos meses. Cada día empeoraba todo a mi alrededor, o así lo veía yo. En veces me atormentan problemas con una carga inmensa que no puedo con ella.

    Me sentía un poco mal por tener esos problemas , y al ver que alguien pasaba por algo peor o diferente, a mi forma de ver las cosas, siempre pensaba; -Bueno, no puedo quejarme solo por esto, si estoy viendo a alguien que lo está pasando peor que yo.

    Me di cuenta de que estaba en un grabe error y que no debería de minimizar los problemas creyendo que no son tan importantes cómo el de los demás, pero no era así, si importa.

    ¿Como me di cuenta? No lo sé, quizás fueron las circunstancias o simplemente el tiempo.

    Decidí hablar sobre cómo me sentía con alguien cercano a mí y me ha propuesto una solución a mi agobio. No puedo dejar mi trabajo así nada más por qué si. En primer lugar, no tengo dinero ahorrado. En segundo, no está bien dejar tu trabajo tirado.

    En tercero, tengo que preocuparme más por mi salud mental. Entonces, cómo por magia, me ha propuesto esa persona sobre un negocio y me ha encantado por muchas razones.

    Tuve COVID. Fue horrible.

    Fue una semana llena de calenturas y dolores de cabeza y afortunadamente no pasó a más. Perdí el gusto y el olfato por un mes. Eso, eso si fue espantoso, pero me ayudó a ver cosas y cambiar cosas de mí.

    Me ilusioné con alguien que al final no resultó. Fue horrible, fue algo que nunca había experimentado; así que descubrí algo nuevo de mí.

    Pero pase por muchas cosas buenas también. Y no se que opinar sobre cómo deba llamar a este año que está por acabar, pero hay planes y sueños y metas por cumplir para el próximo, que ya quiero que este se acabe.

    Me hice de tantos libros nuevos.

    Me propuse escribir más .

    Todo esto me pone muy de buenas

    Por lo pronto, a disfrutar lo que queda de este.

    Cuenten sus problemas. A quién ustedes tengan más confianza. De seguro algo bueno saldrá.

    Hasta me tienen a mi por si gustan hablar alguna vez.

    Espero tengan un Año Nuevo fabuloso.

  • Ni la luna, ni las estrellas.

    Solo te necesito a ti a mi lado.

    Que me sorprendas con abrazos.

    Con un beso inesperado.

    Y que pasen los años,

    me prometas el cielo.

    En las estrellas divertirnos.
    Vivir en la luna.

    Solo te necesito a ti a mi lado.

    No necesito, ni la luna ni las estrellas.

    Me basta con ver tus ojos,

    cada vez que amanece.

    Solo te necesito a ti a mi lado.

    Caminando juntos de la mano.

    Que seas la sonrisa de mis sueños.

    Que cada día, me digas que me amas.

  • Él ‘Yaqui’ se fue.

    Por este medio me gustaría expresar libremente el impacto y el sentir, del fallecimiento de él Yaqui, un tío mío que hace unos días atrás murió y que espero se encuentre descansando porque realmente se lo merece.

    Un hombre de 60 años. Un chaleco naranja que lo acompañó en sus últimos días de vida(de esos que usan trabajadores o tránsito). Y un silbato al que soplaba y todos sabían que él estaba cerca.

    Una niñez y adolescencia que quizás fueron algo oscuro en su vida. Pero una alegría y un ejemplo de ser humano en su adultez.

    Siempre con buen humor. Recuperado de su adicción al alcohol y ayudando a los demás a dejar ese vicio que a él lo llevó a deteriorarse por muchos años, pero que finalmente tuvo el valor y la fuerza para, parar y cambiar sus hábitos.

    No tenía un trabajo estable con un sueldo estable. Trabajaba para la gente que vivía cerca de él. Vecinos y amigos que siempre le dieron trabajo y de esa forma lo ayudaron.

    Nunca se le vio una mala cara. Una mal gesto. Una mueca. Nada. Siempre estaba sonriendo.

    Te preguntaba si tenías dinero. Si tu respuesta era ‘no’ te daba lo que tuviera en su bolsillo.

    Era el defensor de su hermana.

    Era el alma del lugar. Del vecindario.

    Claro, con su chaleco naranja siempre.

    Contaba chistes.

    Unos pocos minutos con él, hacían que se te olvidara todo lo malo que hay.

    Era esa persona que todos necesitamos.

    Fui afortunado de conocerlo.

    Siempre inventaba chistes. Todos graciosos.

    Bailaba.

    A todos sus sobrinos, nos enseñó a contar de pequeños hasta el número 10. Pero de una manera muy peculiar, y divertida. Con una voz rara que el hacía.

    Pero un día, le dió un infarto cerebral. Entonces él Yaqui, quedó en coma. Despertó pronto. Pero se había ido a otra parte. Ya no era él. Su voz se apagó. Su cuerpo no podía moverse. Y sólo sus ojos podía abrir. Pero eran unos ojos que se llenaron de tristeza, miedo, angustia.

    No podía hablar. Casi dos meses después, falleció.

    Una muerte que de alguna manera todos sabíamos que iba a suceder. Pero nos dimos cuenta, o al menos yo, que esta a aferrado a un ligero hilo, una cosa delgada llena de esperanza.

    Pensába que iba recuperarse. A volver a ser el mismo. Pero no fue así.

    Yo no creo en el paraíso. Ni en el cielo, en las religiones. Pero una parte mía esperan que, sea lo que sea que hay después de morir, sea bueno para él Yaqui.

    Un hombre bueno que no merecía sufrir.

    Estas cosas me hacen pensar que el karma no existe. Y que este caso, me hizo cuestionarme aún más, sobre lo que es la muerte.

  • Fuera de órbita.

    ¿Les sucede que, un día despiertan y no saben para qué despertaste o para qué estás vivo?

    Yo voy de la mano, a creer, que no venimos al mundo a hacer algo ni tampoco nacimos con un propósito ni tenemos que buscarlo como los demás suelen decir.

    Pero, sucede, que un día de pronto despierto y me siento mal. No de gripa ni tampoco de calentura. Simplemente no sé qué hacer de mi vida. Ni que quiero hacer, ni dónde quiero estar. Me siento fuera de órbita. Con los pies en algún lado, con la cabeza aquí y por allá.

    Un sentimiento o pensamiento de frustración.

    ¿Me gusta mi trabajo? ¿Me gusta lo que hago? ¿Soy feliz?, Si. Pero a veces no. Hoy no.

    Hoy quiero perderme. Quiero desaparecer. Huir. Quiero dejar las redes sociales. Esconder mi móvil, escondido para siempre. Y esperar alguna carta en el buzón de los seres que quiero y extraño. Esperar sus letras con emoción. Saber todo lo que han hecho mientras esperaban mi respuesta de vuelta.

    Descubrir un lugar nuevo. Sin sacarle fotos. Que nadie sepa de ese lugar. Que sea sólo mío o al menos creer eso.

    Quiero mojarme en la lluvia. Y que no me digan que está mal. Por que ya se las consecuencias. Se las consecuencias de todo. No tienen por qué decírmelo. Todos lo sabemos.

    Quiero ir por ahí a ser feliz sin molestar a nadie.

    Quiero sentir que vuelo mientras estoy tumbado en el suelo con los ojos cerrados.

  • ¿Recuerdas? A la orilla del mar.

    Recuerdas?
    Nos tomamos de las manos.
    De pies junto a la arena.
    Tus cabellos paseando por toda tu cara.
    Una ola que se desvanecía a la orilla del mar.
    ¿Recuerdas?
    No podíamos mover nuestros ojos.
    Ni oír el canto de la sirena.
    Tus cabellos aún jugaban con tu cara.
    Me daba cuenta, que te empezaba a amar.
    ¿Recuerdas?
    Nos besamos.
    El aire golpeaba fuerte.
    Fuerte como mi corazón latía.
    Me daba miedo que fuera a despertar.

  • Pestañas Mágicas

    Hoy vengo a contarles una anécdota que de pequeño me llenaba de ilusión; la de las PESTAÑAS MAGICAS.

    Durante mi niñez, mi madre y abuela, me contaban que, cuando una pestaña se desprendía de su lugar y corríamos con la fortuna de darnos cuenta, ya sea al mirarnos en el espejo o por que alguien nos decía que teníamos una pestaña reposando en nuestras mejillas; debíamos tomarla cuidadosamente para luego dejarla apretujada entro nuestro dedo pulgar y nuestro dedo índice.

    Por supuesto, no siempre se corría con la “suerte” de encontrarte con una pestaña, pero al encontrarte con una te sentías poderoso.

    Tenías un deseo.

    Claro que, al separar nuestros dedos pulgar e índice, la pestaña debía estar en nuestro dedo índice. Si no, el deseo no de cumplía.

    Era maravilloso, porque a pesar de mi corta edad, mis deseos no eran tan grandes ni superficiales. No quería pedir un deseo para poder ser invisible, o volar. Mis deseos eran que nunca me faltaran mis padres, que toda mi familia tuviera salud y no les pasara nada malo y si en ese momento había conflictos o problemas familiares de los que yo me enterara, pedía que estos se resolvieran.

    La mayoría de las veces tuve la fortuna de que esos “Deseos” se “volvieran realidad”.
    Pero después crecí y me di cuenta de que no todo es magia. Antes me hacía sentir muy bien, y ahora todavía un poco.

    Aun sigo pidiendo a deseos a esas pestañas. Y comienzo a agradecerme a mi “yo” del pasado porque siento que me enseña cosas aun en el presente.

    Los problemas no desaparecen así de la nada. Aunque existe es opción de escapar un poco de la realidad, pedir un deseo y ser feliz durante un breve instante.

    ¿Habías escuchado sobre las Pestañas Mágicas?

    Ojo; si pides un deseo con una pestaña que no es tuya, habrá consecuencias.

  • Asiduo

    Hasta hace poco descubrí esta palabra : Asiduo.

    Lo que se y entendí es que se refiere a las personas que acuden siempre al mismo lugar a hacer lo mismo todos los días.

    Por lo tanto, puse atención a unas personas asiduas que visitan mi trabajo, diario. Vienen por su café y algún postre y luego se marchan para venir a hacer lo mismo al otro día.

    Aunque no entiendo aún qué es lo que convierte en asiduo a las personas. Pero si que todos tenemos un poco de asiduos. Despertar, ir a trabajar, ir a con los amigos, leer, ir a casa, dormir. Pero un día puedo cambiar algo. Ir a la playa, luego a trabajar, luego dormir, luego leer.

    Pero hay «asiduos completos» (así les digo yo) que hacen exactamente lo mismo todos los días. No pueden cambiarlo o se tienen que esforzarse demasiado.

    Solo escribo esto por que ya tengo esta palabra en mi cabeza durante mucho tiempo y tenía que sacarlo.

    ¿Alguna palabra nueva que acaban de descubrir?

  • Tiempo para uno.

    En ocasiones, pienso que es importante desaparecer. No saber de nada, ni de nadie.

    Despejar la mente. No saber del trabajo, de los problemas en cualquier entorno.

    No saber de las redes sociales y la tecnología.

    Tener una paz mental. Recargar nuestro ser y seguir otra vez con la vida.

  • Es complicado decir: No

    A menudo, me cuesta mucho trabajo decir: ‘No’ a mis amigos y familiares más cercanos.

    Siempre que quieren ir a pasear, a un bar o al cine y me invitan, no puedo rechazar la propuesta ya que de alguna manera espero que en mi turno de querer hacer algo, ellos me respondan con un : ‘Si’. Pero no sucede mucho.

    Mi motivo por el cuál no puedo rechazarlos en sus invitaciones es, que me gusta estar siempre para ellos que cuándo puedo incluso aunque no tenga ganas de estar con ellos y prefiero hacer mis cosas o ir a mi casa y dormir.

    Se que debería de parar un poco, y estoy logrando tener una balanza equilibrada entre ‘Si y No’.

    ¿Han pasado algo similar?