Etiqueta: secretos

  • Algunas Mentiras

    No creo que esté mal y tampoco que esté bien el decir mentiras.
    Claro, todos odiamos que nos mientan, pero ¿hemos mentido?. Yo si, aclarando que, sin el fin de herir a alguien.

    Están esas mentiras que decimos para hacer sentir bien a los demás. Decir que si les luce de maravilla esa ropa nueva que compraron y nos preguntan que tal les queda.
    O fingir que nos gusta el nuevo corte de algún colega aunque creamos que se mira espantoso. O cuándo cantamos una canción que no nos gusta solo por quedar bien con alguien que nos gusta.

    Están las mentiras exageradas. Cuándo algúien te dice que corrió diez kilómetros pero en realidad fueron ocho. Que te comiste tres platos de comida, pero sólo fueron dos. En veces nos gusta poner números de más a nuestros logros, cuándo presumimos ante los demás.

    Hay mentiras que nunca pasaron. Alguna historia que quizás te inventaste por que no tenías tema de conversación con alguna compañía. Aquella cosa misteriosa que sólo tú has visto
    E incluso sólo las dices por decir.

    He salido con mis amigos y durante toda la noche les he contado puras mentiras, sobre cualquier tema, al final, les digo que todo fue mentira. Admito que son divertidas las cosas que se me han ocurrido inventar y mantener la mentira hasta el final.

    Las mentiras se olvidan. Al menos que tú mismo te las creas, ahí permaneceran.

    Y están las mentiras que duelen, que hieren y lastiman. Esas no me gustan. No he sido capaz de contar alguna mentira para perjudicar a alguien ni creo hacerlo.
    Decir que amas a una persona mientras te vez a escondidas con otra. Hablar mal de alguien cuando no está y después actuar como si fuera tú amigo, eso es una mentira. Y muy cruel.

    Pienso que las mentiras hay que usarlas para bien. Pará reír, no para burlarse.

  • Pestañas Mágicas

    Hoy vengo a contarles una anécdota que de pequeño me llenaba de ilusión; la de las PESTAÑAS MAGICAS.

    Durante mi niñez, mi madre y abuela, me contaban que, cuando una pestaña se desprendía de su lugar y corríamos con la fortuna de darnos cuenta, ya sea al mirarnos en el espejo o por que alguien nos decía que teníamos una pestaña reposando en nuestras mejillas; debíamos tomarla cuidadosamente para luego dejarla apretujada entro nuestro dedo pulgar y nuestro dedo índice.

    Por supuesto, no siempre se corría con la “suerte” de encontrarte con una pestaña, pero al encontrarte con una te sentías poderoso.

    Tenías un deseo.

    Claro que, al separar nuestros dedos pulgar e índice, la pestaña debía estar en nuestro dedo índice. Si no, el deseo no de cumplía.

    Era maravilloso, porque a pesar de mi corta edad, mis deseos no eran tan grandes ni superficiales. No quería pedir un deseo para poder ser invisible, o volar. Mis deseos eran que nunca me faltaran mis padres, que toda mi familia tuviera salud y no les pasara nada malo y si en ese momento había conflictos o problemas familiares de los que yo me enterara, pedía que estos se resolvieran.

    La mayoría de las veces tuve la fortuna de que esos “Deseos” se “volvieran realidad”.
    Pero después crecí y me di cuenta de que no todo es magia. Antes me hacía sentir muy bien, y ahora todavía un poco.

    Aun sigo pidiendo a deseos a esas pestañas. Y comienzo a agradecerme a mi “yo” del pasado porque siento que me enseña cosas aun en el presente.

    Los problemas no desaparecen así de la nada. Aunque existe es opción de escapar un poco de la realidad, pedir un deseo y ser feliz durante un breve instante.

    ¿Habías escuchado sobre las Pestañas Mágicas?

    Ojo; si pides un deseo con una pestaña que no es tuya, habrá consecuencias.

  • Encerrando lo que soy

    De vez en cuando, creo que hay echar un vistazo a través de la ventana y reflexionar sobre como estamos con nosotros mismos. Quizás a muchos no sucede, que despertamos y luego vivimos para los demás.

    Puede empezar desde lo que queremos hacer en nuestro día libre y hasta de la limitación de pensamiento u opciones que debemos reservarnos cuando estamos con alguien quien no es del todo abierto a que los demás tengan una opinión distinta a la de ellos.

    Seria absurdo una apuesta sobre lo que hacemos con tal no tener algún conflicto con un ser cercano, familiar u amigo, solo por sus costumbres o su forma de pensar. Pero claro, como siempre, o la mayoría de las ocasiones, son ellos quienes suelen lanzar una lluvia de palabras y comentarios arrechos en contra de nuestras maneras de pensar.

    El respeto podría ser una razón, por la cual callamos mas que ellos. Y es que, a mi parecer, la familia y en veces los amigos, que son quienes en más confiamos, son quienes nos vuelven así; inseguros.

    ¿Por qué hay que dejar ahí lo que pensamos?
    Claro, uno puede tener la cordura suficiente para saber que decir. Y cuando.

    Yo, puedo no estar de acuerdo en la forma de vivir, de actuar o de pensar de algún ser cercano. Pero se queda ahí dentro. Porque no debe importarme. Porque no es mi asunto. Porque no es mi vida.
    Y es así como pido que me dejen vivir. No hay por qué no permitírmelo.

    He tenido la fortuna de encontrar quienes me dejan ser, y me dejan liberar mis pensamientos.

    Para ese lograrlo tuve que alejarme de muchas personas. Vivía en una ciudad, pequeña, pero me mude a un puerto cerca (a 3 horas). Donde hay una playa maravillosa y conocí a esas personas que eran las adecuadas en ese momento en mi vida.
    Admiro a esas personas que pueden ser ellas mismas en cualquier lado y que no tienen versiones de si mismo en sus diferentes círculos de amistad.

    Espero ser así. Creo que voy por ese camino.

  • Asiduo

    Hasta hace poco descubrí esta palabra : Asiduo.

    Lo que se y entendí es que se refiere a las personas que acuden siempre al mismo lugar a hacer lo mismo todos los días.

    Por lo tanto, puse atención a unas personas asiduas que visitan mi trabajo, diario. Vienen por su café y algún postre y luego se marchan para venir a hacer lo mismo al otro día.

    Aunque no entiendo aún qué es lo que convierte en asiduo a las personas. Pero si que todos tenemos un poco de asiduos. Despertar, ir a trabajar, ir a con los amigos, leer, ir a casa, dormir. Pero un día puedo cambiar algo. Ir a la playa, luego a trabajar, luego dormir, luego leer.

    Pero hay «asiduos completos» (así les digo yo) que hacen exactamente lo mismo todos los días. No pueden cambiarlo o se tienen que esforzarse demasiado.

    Solo escribo esto por que ya tengo esta palabra en mi cabeza durante mucho tiempo y tenía que sacarlo.

    ¿Alguna palabra nueva que acaban de descubrir?

  • Es complicado decir: No

    A menudo, me cuesta mucho trabajo decir: ‘No’ a mis amigos y familiares más cercanos.

    Siempre que quieren ir a pasear, a un bar o al cine y me invitan, no puedo rechazar la propuesta ya que de alguna manera espero que en mi turno de querer hacer algo, ellos me respondan con un : ‘Si’. Pero no sucede mucho.

    Mi motivo por el cuál no puedo rechazarlos en sus invitaciones es, que me gusta estar siempre para ellos que cuándo puedo incluso aunque no tenga ganas de estar con ellos y prefiero hacer mis cosas o ir a mi casa y dormir.

    Se que debería de parar un poco, y estoy logrando tener una balanza equilibrada entre ‘Si y No’.

    ¿Han pasado algo similar?

  • Cosas de estar vivo.

    Hasta hace poco entendí que no se puede ir por la vida haciendo puras cosas que nos hacen felices. O al menos pretender que eso hacemos.

    Los días malos son parte de vivir.

    Las tragedias son parte de vivir.

    Sufrir es parte de vivir.

    Estar triste es parte de vivir.

    Era de alguna manera agobiante pasar por malos momentos y que los días buenos se miraban bastante lejos.

    ¿No creen?

    No hay que sentir vergüenza o pena que no nos va del todo bien, es solo una etapa, una escalera muy larga que aún no se acaba pero tiene su fin.

    ¿Qué es parte de la vida para ti?