Etiqueta: relato

  • Fuera de este mundo

    ¿Se han sentido así, cómo si fueran de otro lugar?

    Así como si no encajaras en ninguna parte. A dónde sea qué voy me llegar el presentimiento de que no formo parte de ese lugar o de las personas con las que estoy. No me sucede siempre y no me sucede con todos, al menos no con mis amigos cercanos y familiares. No sé a qué se deba. Una prima mía me invitaba a su cumpleaños en un restaurante. Iban a ir amigos suyos, evidentemente. No quise ir porque siento que no es mi círculo y me cuesta tanto poder encajar.

    Aunque no sé qué me causa más conflicto; si el querer encajar (qué me cuesta mucho) ó que no quiero encajar con nadie.

    Con mi círculo estoy más que bien. Puedo llegar a conocer una persona en muchas meses más. Pero no agregarle inmediatamente a mi vida.

    No todo el mundo me cae bien. Y en mi trabajo tengo que fingir tanto que al final es muy desgastante. Es horrible.

    Quiero dejar mi trabajo, solo que en este momento de mi vida no puedo.

    Pero quiero dejar todo. Mi vida en este lugar, en este trabajo, en esta ciudad. Vine aquí por la playa, porque me encanta. Pero creo que ya no debo estar aquí. Irme a quien sabe qué lugar.

    No soy diagnosticado pero supongo o quiero creer que tengo ansiedad. O quizás depresión. Por no haber cumplido metas y sueños que según ya tendría cumplidos ha esta edad de 27 años.

    Es que extraña me resulta la vida. Ha cambiado. Ha cambiado tanto que ya no sé si me gusta. O no estoy haciendo lo que me gusta.

    No sé qué me está pasando.

    Solo que quiero huir . Lejos , muy lejos.

    Desaparecer.

    ¿Les ha pasado?

  • Costumbre que ya no espanta.

    En cada casa en la que he vivido por azares de la vida, suceden cosas extrañas. Desaparecen cosas y al tiempo están devuelta cómo si nada.

    Me refiero a playeras, pantalones, accesorios. Desaparecen de mi cuarto y de mi casa. Por más que lo busco no lo encuentro. Me empezó a dar miedo en un principio porque decían que podrían ser duendes y esas criaturas extrañas en las que la gente cree.

    De pronto las cosas parecen como si siempre hubieran estado ahí. Hablo de semanas y meses.

    Se mueven y se caen cosas en cualquier parte de mi casa, y ha sucedido en todas las casas en las que viví e incluso en la que ahora habito.

    Quizás sea costumbre pero, ya no me asusta ni el sentir o ver qué pasa alguien tan rápido que no puedo ni verlo. Sobras durante el día y la noche. No sé qué sea. Sin duendes o algo más. O si todo está en mi cabeza . Pero no me asusto. Fuera de las cosas que se mueven y las caras espantosas que veo cuando tengo parálisis de suelo, no me ha sucedido nada malo.

    Pienso que en caso de que algo sea, puede que sea algún ser extraño divirtiéndose de buena gana.

    ¿Han tenido alguna experiencia similar?

  • Una máscara feliz

    Estos días han sido muy difíciles. Durante los días más fuertes de la pandemia , descansaba cuatro días a la semana, durante 4 meses. Me pasa qué, no recuerdo casi nada de esos días.

    Es complicado. No se explicarlo pero, justo ahora necesito un ‘break’. Un ‘break’ que no aproveche para descansar realmente. O quizás puede que no lo necesitaba en ese momento. Pero ahora lo necesito más que nunca.

    Y es que no soy la persona más amable y con más paciencia de todas, es algo con lo que trabajo día con día, aunque no se nota, y mi trabajo lo exige, pero no puedo seguir fingiendo.

    Si puedo, pero resulta más difícil. ¿No les ha pasado? Que un día su paciencia de va abajo sin más. De repente te das cuenta que necesitas no saber nada de nadie ni de nada. Y que no significa que no quieras más eso, amigos, trabajo, familia, vicios, redes.

    ¿No les pasa qué, andan fingiendo ser felices? Bueno, infeliz no soy, pero feliz tampoco. Y justo ahora me siento derrumbado por dentro.

    Mi cara parece la normal de siempre, pero como cuesta trabajo mantenerla. Tal vez es costumbre. Aunque mi rostro no sea el más amable siempre, aún así, me siento horrible por dentro.

    Solo quiero un break para regresar a esta vida cotidiana. O quién sabe, lo cotidiano quizás me tiene tan mal.

    Me gusta ir a trabajar, me despeja la mente y se me olvidan los problemas. También me gusta mi casa por la misma razón. Pero ahora, ni el trabajo ni mi casa son seguras para mí mente. Me acecha en cualquier lugar. Pensando puras cosas malas. Volviéndome inseguro. Más amagado.

    Quién sabe qué sea. Espero resolverlo pronto.

    Literal, muero por descansar. No me molestaría no despertar mañana.

  • A punto de dejarlo todo. Ya no puedo más.

    No sé por dónde empezar a escribir cómo me siento. Pero es que este trabajo que tengo saca la peor de mí casi diario. Díganos que, de siete días a la semana cinco me resultan increíblemente fastidiosos.

    Dirán, entonces ¿por qué no renuncias? Busca otro empleo. Pero no es así de sencillo. Prometí durar al menos dos años en el y además, de que mi jefa es muy amiga mía. Estamos cortos de personal, y entiendo que no me puedo ir así porque si. Pero es que ya no puedo más.

    Estos clientes van a matarme de un coraje. Y tengo miedo de cometer locuras. No sé; desde decirle de cosas, groserías e insultos, claro, todo esto cómo respuesta de sus ataques.

    No entienden. Deben usar el cubrebocas para poder entrar al establecimiento. Deben dejar que tomemos su temperatura. Son los protocolos.

    Ya no quiero ir a trabajar. Próximamente hablaré con mi jefa para decirle cómo me siento. Y para decirle que no puedo durar un año más dentro de ese lugar que me está comiendo el cerebro.

    Claro está, que no debo renunciar tampoco sin tener otro trabajo asegurado. O quizás descansar un mes. No se que hacer. Quiero estudiar fotografía y tener un estudio fotográfico propio. Esa idea me ha mantenido vivo estos días. Que no se me había ocurrido antes. Y que creo, que a pesar de tener ya veintiséis años aún estoy a tiempo de cambiar mi rumbo. Me da miedo. Pero, estoy seguro que será algo que me perseguirán toda mi vida, larga o corta, si no lo hago ahora.

    Pero es que ya no puedo más. Se hacerca diciembre y hay unas filas interminables de clientes que llegan desde las 8:00am hasta las 10:30pm. Claro, solo me toca trabajar ahí ocho horas. Pero son eternas. No paras, no hay tiempo de parar.

    Falta poco más del mes y ya estoy preparándome mentalmente para esos días de locura interminable. Pero se los juro, ya no puedo más.

  • ¿Por qué no muero ahora mismo?

    ¿Por qué la luna no decide caer sobre mí en este momento?

    No lo sé.

    Ya dejen de opinar sobre mi vida. ¿Creen acaso que no se qué hacer con ella? Pues no lo sé. Pero es mía.

    No creo que venimos a agradarle y darle gusto a las personas. Ni a la familia tampoco.

    Simplemente dejen que viva cómo a mí me gusta.

    Hay días que quiero beber hasta no saber nada. Hay otros en los que decidido no beber en mucho tiempo.

    Déjeme que en un día me devore un libro. Dejen que otro lo termine en mucho tiempo.

    Déjenme ir a la playa y salir con un color que no es mío. Así quiero estar. Moreno o más moreno. No me importa.

    Quiero dormir las horas que yo quiero. No las que ustedes quieren.

    Déjenme comer todo lo que me gusta. Dejen que cuide mi cuerpo y mi alimentación cuándo me apetece.

    Dejen que camine los kilómetros que quiero. Sean muchos o sean pocos.

    Dejen que tenga pareja o que no tenga. A eso último; eso lo puedo decir yo. ¿No?

    Morir no. Porque no quiero morir todavía.

    Quiero estar muy feliz en ocasiones. Quiero odiar al mundo en otras.

    ¿Pueden también dejarme resolver mis problemas?

    Me siento prisionero en mi propia cabeza.

  • Es egoísta , ¿o no?

    ¿Por qué nos gusta creer que todo va a estar bien? No creo que este mal, pero me ha causado un poco de ruido hace unos momentos que leí un comentario de una conocida, a la cual hoy su abuela cumplía años de haber fallecido. Y su abuelo un mes. Era una foto con una cita que dice: ‘Al fin ya están juntos en el cielo. Peleando como siempre’.
    Entonces pensé, en el caso de que exista el cielo y me toque ir allí, no me gustaría volver con mi pareja con la cual pasé toda una vida peleando para seguir peleando.
    Me tocado escuchar muchas veces que digan eso, o leerlo en muchos lados. Y siento que es egoísta de parte de esas personas. Que con tal de que todo siga o igual o como para ellos no era tan desgastante estar con una persona con la que peleaba siempre, no importa tanto lo que la otra persona sienta.
    En mi caso, mis abuelos no se llevan bien. Están juntos no sé por qué motivo, ya sea por costumbre, la compañía, miedo a la soledad. O por que en muchos casos las personas ya grandes, creen que está mal separarse a esas alturas de sus vidas y comenzar de nuevo. adelantándome a los hechos, y que se que mis abuelos me faltarán algún día, o mis tíos o padres, los cuales ninguno se llevan del todos bien con sus parejas, no me gustaría, que, si se reencuentran en el cielo u otra vida, tengan que seguir sufriendo y batallando otra vez con el mismo cuento.
    Me gustaría pensar que empiezan una “nueva vida”. Que se quieren y continúan diferentes caminos. Alabando a señor, al Dios que ellos quieran o a donde sea que vayan después de la muerte.

    Digo, quizás es para confortarnos de alguna manera la perdida, pero aún así, sigo pensando que es egoísta.

  • Ni la luna, ni las estrellas.

    Solo te necesito a ti a mi lado.

    Que me sorprendas con abrazos.

    Con un beso inesperado.

    Y que pasen los años,

    me prometas el cielo.

    En las estrellas divertirnos.
    Vivir en la luna.

    Solo te necesito a ti a mi lado.

    No necesito, ni la luna ni las estrellas.

    Me basta con ver tus ojos,

    cada vez que amanece.

    Solo te necesito a ti a mi lado.

    Caminando juntos de la mano.

    Que seas la sonrisa de mis sueños.

    Que cada día, me digas que me amas.

  • Que injusto

    La violencia hacia las mujeres, en mi país, últimamente va en aumento. Es asombroso. Y es frustrante no poder hacer nada por esas mujeres desaparecidas y asesinadas.

    Yo, como hombre siento una incomodidad tan grande al pasar cerca de una mujer, más si es de noche y no hay mucha gente, que piense que puedo hacerle algún mal.

    Que injusto que una mujer no pueda ir libre por la calle

    Que injusto que no puedan vestir como quieren sin ser juzgadas.

    Hace poco en mi hermoso, pero cruel paísz desapareció una niña de siete años. Se encontró sin vida luego de dos días. Fue violada. Apuñalada. Torturada. Y finalmente, apedreada hasta morir.

    Era solo una niña inocente de siente años. Y fue robada por una mujer. Se que como este hay muchos casos, pero me resulta increíble que alguien sea capaz de semejante crueldad. Ninguna mujer, de ninguna edad merece que les quiten la vida solo por que sí. Sus familiares no merecen sufrir así.

    Nadie merecemos estar inseguros.

    Por otro lado, si eres mujer y caes por aquí sin querer. No te dejes de nadie. La violencia también está en casa. En los mismos padres, en las parejas, en los maestros. Acude a alguien. Busca ayuda.

    También me causa una impresión bastante grande, ver que en mi ciudad desaparecen una o dos mujeres al día, para después encontrar sus cuerpos.

    Esperamos que pronto la sociedad mejore.

  • Un día de San Valentín

    Lo recuerdo perfectamente bien. Mis padres estaban peleados. Mi papá ebrio y mi mamá enojada a causa de eso. Creo recordar que esa día cenariamos en familia. Pero a causa del alcohol y que mi papá tenía otra familia, llegó tarde.

    Hasta hace poco lo entiendo. Si sabía de la existencia de otra mujer y otra hija. Pero estaba muy chico para entender o atar cabos.

    Llegó mi padre por nosotros y nos fuimos. Mi mamá ya no se sentía bien. En su rostro había una furia indescriptible.

    Después de dar vueltas y vueltas por la ciudad, no llegamos a ningún lugar. Luego, en un semáforo en rojo, un vendedor de rosas se acercó a mí papá y este le compró una rosa a mi mamá. Se la dio y ella aceptó. Pero comenzó a llorar.

    En ese entonces no entendía el motivo de sus lágrimas. De su tristeza. De su decepción. Ahora lo entiendo. Mi madre sabía que venía de estar con la otra mujer.

    Muchos años después, mi madre al fin, reunió el valor y el coraje de separarse. Y se que no fue fácil para ella, porque mi madre, a pesar del alcohol, de las palabras hirientes, de desprecios, lo seguía amando.

    Sin duda, es un dolor en lo más profundo de nuestro ser, el descubrir que a quien amas tanto te traicionó, se burló de ti y se fue con otra y formó otra familia.

    Es algo que sinceramente no le deseo a nadie. Sufren todos. La esposa o esposo. Los hijos. Y no se vale.

    No se vale saber que alguien que conoces, está casado. Y aún así decidas ser parte del engaño, del dolor que vas a causar en muchas personas.

    No se vale tener una familia y darle la espalda de esta manera.

    No se vale fingir que esta bien.

    No se vale engañar a tu pareja.

    Se trata de ser feliz los dos. Y si ya no funciona, hablarlo. Luego, ser feliz por separado.

    Feliz día del amor.

  • Él ‘Yaqui’ se fue.

    Por este medio me gustaría expresar libremente el impacto y el sentir, del fallecimiento de él Yaqui, un tío mío que hace unos días atrás murió y que espero se encuentre descansando porque realmente se lo merece.

    Un hombre de 60 años. Un chaleco naranja que lo acompañó en sus últimos días de vida(de esos que usan trabajadores o tránsito). Y un silbato al que soplaba y todos sabían que él estaba cerca.

    Una niñez y adolescencia que quizás fueron algo oscuro en su vida. Pero una alegría y un ejemplo de ser humano en su adultez.

    Siempre con buen humor. Recuperado de su adicción al alcohol y ayudando a los demás a dejar ese vicio que a él lo llevó a deteriorarse por muchos años, pero que finalmente tuvo el valor y la fuerza para, parar y cambiar sus hábitos.

    No tenía un trabajo estable con un sueldo estable. Trabajaba para la gente que vivía cerca de él. Vecinos y amigos que siempre le dieron trabajo y de esa forma lo ayudaron.

    Nunca se le vio una mala cara. Una mal gesto. Una mueca. Nada. Siempre estaba sonriendo.

    Te preguntaba si tenías dinero. Si tu respuesta era ‘no’ te daba lo que tuviera en su bolsillo.

    Era el defensor de su hermana.

    Era el alma del lugar. Del vecindario.

    Claro, con su chaleco naranja siempre.

    Contaba chistes.

    Unos pocos minutos con él, hacían que se te olvidara todo lo malo que hay.

    Era esa persona que todos necesitamos.

    Fui afortunado de conocerlo.

    Siempre inventaba chistes. Todos graciosos.

    Bailaba.

    A todos sus sobrinos, nos enseñó a contar de pequeños hasta el número 10. Pero de una manera muy peculiar, y divertida. Con una voz rara que el hacía.

    Pero un día, le dió un infarto cerebral. Entonces él Yaqui, quedó en coma. Despertó pronto. Pero se había ido a otra parte. Ya no era él. Su voz se apagó. Su cuerpo no podía moverse. Y sólo sus ojos podía abrir. Pero eran unos ojos que se llenaron de tristeza, miedo, angustia.

    No podía hablar. Casi dos meses después, falleció.

    Una muerte que de alguna manera todos sabíamos que iba a suceder. Pero nos dimos cuenta, o al menos yo, que esta a aferrado a un ligero hilo, una cosa delgada llena de esperanza.

    Pensába que iba recuperarse. A volver a ser el mismo. Pero no fue así.

    Yo no creo en el paraíso. Ni en el cielo, en las religiones. Pero una parte mía esperan que, sea lo que sea que hay después de morir, sea bueno para él Yaqui.

    Un hombre bueno que no merecía sufrir.

    Estas cosas me hacen pensar que el karma no existe. Y que este caso, me hizo cuestionarme aún más, sobre lo que es la muerte.