Etiqueta: palabras

  • Extraños sentimientos.

    Hace dos días que regresé a laborar. Dónde trabajo me dieron una semana libre por la situación del Covid-19.

    Me cambiaron una sucursal a dónde ya trabajé hace años. Pero es que volver ahí me hizo sentir muy fuera de lugar.

    Si vas a leerme, te advierto que no me imagino lo que han de sentir quienes han pasado más de un mes en cuarentena. Lo mío fue una semana sin trabajar pero no he salido en más de un mes, y a partir de eso es en lo que se ‘vasa’ mi situación.

    Al llegar, me encontré con caras nuevas y ya conocidas y poco conocidas. Cosa que me ayudó un poco a no sentir que estaba en una especie de sueño.

    Sentía una cosa rara dentro de mí. Tenía sentimientos encontrados, extraños, sin palabras para describir como fue.

    En ese lugar, a sus alrededores todo era un flujo constante de carros y personas. Está cerca del mar, de hermosas playas. Rodeado de bares y algunos restaurantes. Era un lugar de fiesta, de cerveza y comida por doquier. Pero al volver no había nada. Solo una persona a lo lejos y yo.

    Por un momento pensé que estaba soñando, tenía esa extraña sensación, esa que te da cuándo estás soñando y te das cuenta de ello.

    En el café, mencioné decir que ese era mi trabajo, también llegaron clientes que hace mucho no miraba y que no recordaba sus rostros pero que sus nombres llegaron a mi cabeza una vez vistos.

    Algo, una voz, o no sé, me decía que estaba soñando. Admito que ese lugar de mi trabajo no me gusta mucho y en la nueva sucursal si. Así que en pesadillas, algunas veces sueño que regreso a trabajar ahí. Pasaban las horas y estaba esperando despertar. Hasta que llegó mi hora de salida junto con la noche. Así que la soledad del lugar aumentó, la sensación también.

    Tomé el bus, llegué a mi casa, hablé con mi mamá y hermano un momento (quienes no viven conmigo, pero antes de que la pandemia del Covid-19 aumentara en mi ciudad, decidimos estar juntos). Me acosté, sin sueño, no podía dormir. Aún sentía que soñaba, pero por una extraña razón no me convencía.

    Una ola de pensamientos, de cosas feas y horrorosas atormentaban mi cabeza. Escuché a mi hermano toser y me abrazó un miedo que no me soltaba. Los pensamientos de traicionaron, se volvieron más agresivos.

    Pasé horas, 2 o 3, sin poder conciliar el sueño. Mi miedo ante esta situación, cada día es mayor. Hay tantas personas por acá que creen que no les va a pasar nada y que todo es mentira. Así que cada vez aumentan la cuarentena, por que los casos no paran. Los infectados y muertes suben. Pero las personas siguen en la calle, afuera sin asuntos que atender. Solo por que no pueden estar en casa.

    ¿Ustedes como se han sentido?

  • Extraños sentimientos.

    Hace dos días que regresé a laborar. Dónde trabajo me dieron una semana libre por la situación del Covid-19.

    Me cambiaron una sucursal a dónde ya trabajé hace años. Pero es que volver ahí me hizo sentir muy fuera de lugar.

    Si vas a leerme, te advierto que no me imagino lo que han de sentir quienes han pasado más de un mes en cuarentena. Lo mío fue una semana sin trabajar pero no he salido en más de un mes, y a partir de eso es en lo que se ‘vasa’ mi situación.

    Al llegar, me encontré con caras nuevas y ya conocidas y poco conocidas. Cosa que me ayudó un poco a no sentir que estaba en una especie de sueño.

    Sentía una cosa rara dentro de mí. Tenía sentimientos encontrados, extraños, sin palabras para describir como fue.

    En ese lugar, a sus alrededores todo era un flujo constante de carros y personas. Está cerca del mar, de hermosas playas. Rodeado de bares y algunos restaurantes. Era un lugar de fiesta, de cerveza y comida por doquier. Pero al volver no había nada. Solo una persona a lo lejos y yo.

    Por un momento pensé que estaba soñando, tenía esa extraña sensación, esa que te da cuándo estás soñando y te das cuenta de ello.

    En el café, mencioné decir que ese era mi trabajo, también llegaron clientes que hace mucho no miraba y que no recordaba sus rostros pero que sus nombres llegaron a mi cabeza una vez vistos.

    Algo, una voz, o no sé, me decía que estaba soñando. Admito que ese lugar de mi trabajo no me gusta mucho y en la nueva sucursal si. Así que en pesadillas, algunas veces sueño que regreso a trabajar ahí. Pasaban las horas y estaba esperando despertar. Hasta que llegó mi hora de salida junto con la noche. Así que la soledad del lugar aumentó, la sensación también.

    Tomé el bus, llegué a mi casa, hablé con mi mamá y hermano un momento (quienes no viven conmigo, pero antes de que la pandemia del Covid-19 aumentara en mi ciudad, decidimos estar juntos). Me acosté, sin sueño, no podía dormir. Aún sentía que soñaba, pero por una extraña razón no me convencía.

    Una ola de pensamientos, de cosas feas y horrorosas atormentaban mi cabeza. Escuché a mi hermano toser y me abrazó un miedo que no me soltaba. Los pensamientos de traicionaron, se volvieron más agresivos.

    Pasé horas, 2 o 3, sin poder conciliar el sueño. Mi miedo ante esta situación, cada día es mayor. Hay tantas personas por acá que creen que no les va a pasar nada y que todo es mentira. Así que cada vez aumentan la cuarentena, por que los casos no paran. Los infectados y muertes suben. Pero las personas siguen en la calle, afuera sin asuntos que atender. Solo por que no pueden estar en casa.

    ¿Ustedes como se han sentido?

  • El chocolate que desapareció

    El chocolate que desapareció.

    Vengo a contarles una pequeña historia que sucedió el día de ayer aquí en mi casa. Es aún, un misterio sin resolver. No sabemos que pasó. ¿Hay sospechosos? Claro. Mi mamá y mi hermano. Pero ambos niegan haberlo comido. Incluso sospecho de mí. Pero soy él ultimo de mi lista.

    Compré un chocolate el día 3 de Abril del 2020 a las 6:30pm. Fui a la farmacia porque a mi mamá le dolía la cabeza y me mandó por una caja de SARIDON. Honestamente esas pastillas son mágicas, pero eso es tema para otro día. Llego a la farmacia, pido las pastillas y un dulce que también me encargó mi madre. Entonces, ya estando ahí miré un chocolate, un Milky Way, así que decidí comprarme un y disfrutarlo el resto de la noche y tener mis cinco minutos Milky Way en medio de toda esta tragedia llena de virus.

    Llegué a la casa, mi mamá se tomó las pastillas, y rápidamente el dolor de cabeza desapareció por completo. Olvidé el chocolate, nos pusimos a ver la película de Midsommar y después intercambiamos opiniones de la cinta que a mi me encantó, pero a mi mamá no.

    Al día siguiente, bajé a comer y ahí estaba mi chocolate. Y yo feliz de acordarme de el y que aun estaba disponible para disfrutarlo en cualquier momento, pero otra vez me olvidé de el. Me fui a trabajar. La tarde y la noche pasaron muy lentos, pues casi no hay clientes en la plaza donde trabajo por el asunto del Covid-19  y que si hay personas responsables y consientes de la situación y se resguardan en sus casa como deber ser. Entonces, a la salida, cuando ya venia a casa de regreso, recordé mi chocolate, me emocionó mucho saber que aún lo tenía. Así que lo busqué donde lo miré la ultima vez.

    NO ESTABA.

    Por supuesto culpé a mi hermano por que cualquier comida, dulce, postre, que queda a su vista, se la devora. Es un peligro.  Pero dice que no fue él. Le creí, pero una parte de mi no estaba satisfecho con su respuesta. Sus gestos, su hablar, su actitud, todo, me indicaba que era verdad, si no, hubiera sido muy fácil, se delataría solo.

    Así que viene la segunda sospechosa, mi mamá. Le encantan los dulces. Y le encanta tirar todo a la basura y después no se acuerda que tiró. O guardar cosas y no recordar donde. Pero esta a dieta, y antes de irme esa mañana le ofrecí, pero me dijo que no, que porque esta a dieta. Así que no creo que ella sea culpable.

    O quizás se lo comieron entre ella y mi hermano y están actuando de maravilla para ocultar que entre los dos fueron. Mienten muy bien, o de verdad son inocentes. No lo se que con certeza.

    Incluso sospecho que yo me lo pude haber comido y no lo recuerdo. Pero siendo honestos, no lo olvidaría.

    Estoy muy confundido. Entre los dos los buscamos por toda la casa, hasta en la basura y nada. Mi mamá se ve interesada en encontrar el chocolate. Y estamos preocupados. Tenemos un montón de teorías. Quizás alguien lo tomo por la puerta, estirando el brazo hasta donde estaba.
    Quizás alguien vive aquí adentro de la casa sin darnos cuenta. El perro de peluche de mi hermano se lo pudo haber comido, porque resulta que del “hocico” está manchado de café. O hay algo sobrehumano comiendo o escondiendo las cosas de la casa. Hace dos noches, vi que algo, de pequeña estatura, se miraba al espejo, pero no pude ver que era. O hay duendes.  No lo sé. Hoy seguimos buscando y nada. Hoy salimos a comer, y al regresar, vimos en la puerta una envoltura del Milky Way.

    Quiero saber que pasó. No me deja vivir esta duda. ¿Qué teorías tienen? Necesito ayuda.

  • Coronavirus

    Estos días de verdad me he sentido triste por toda la situación que hay en el mundo, y la causa es, la que todos conocemos: el coronavirus.

    Yo vivo en México y hasta la fecha y el resultado mas exacto es que van cerca de los 500 casos positivos confirmados hasta el momento y seis muertes. Pero cada semana es mas grabe el asunto.

    Estamos viendo como sufrieron en China, como están sufriendo en España e Italia y acá en mi país parece importarles muy poco lo que suceda con nuestras vidas, claro, ni hablar de las empresas con sus empleados que los quieren mandar a sus casas sin salario por el tiempo que duren sin trabajar y en muchas otras empresas o negocios no les aseguran que continuaran trabajando.

    Verán, a mi me dieron la opción de si quería, me podía ir como descanso de 1 a 3º días, obviamente, sin sueldo alguno. Porque la empresa, no piensa en cerrar aún. Estoy hablando de una empresa grande, que maneja muchas marcas acá en México. Están mas preocupados por que los clientes sigan visitando sus cadenas de negocios que, sus empleados se contagien del virus, etc., etc., etc. Eso sí, se están sacando de la manga muchos métodos de higiene. Eso no lo discuto, está bien. Pero si estamos recibiendo gente de fuera, que no se cuida y anda por la calle y las plazas como si nada, pues nos vamos a contagiar. Por lo pronto, sigo trabajando. Me han dicho que los días que pedí (porque se que no debo irme sin goce de sueldo, que la empresa tiene que respaldarme como la ley lo marca, aun así, prefiero estar en mi casa cuidándome del virus), me los dan hasta abril, a mediados de mes. Son mas de dos semanas la que faltan. Cada día es un riesgo.

    Cómo el plan de la empresa es no cerrar, me da pánico. Se que no debo de pesar así y que me afecta la mente, pero por todos lados hay noticas al respecto. Así que un tanto inevitable no pensar en la situación.
    Mi método de transporte es público. Son autobuses, gente sube y baja, toca los tubos. Qué horror.

    Ahora hablando de mi empresa, de mi país, en mi ciudad también la gente no se preocupa. Quieren estar afuera, no pueden estar en sus casas. Yo amo mi hogar. Debo admitir que estar mucho tiempo en casa en veces me hace querer salir por que no lo soporto, pero es distinto ahorita, la situación es otra, podemos enfermarnos y morir solo por que no podemos estar encerrados “tanto tiempo”.

    Una señora que conozco le dieron un mes de descanso, con salario, y está todo el tiempo en restaurantes, plazas, cafeterías. Las personas creen que son vacaciones, y no es así.
    Otros amigos andan en playas, en bares, reuniones en casas. No les importa, creen que no les va a pasar nada y por eso, no avanzamos como pueblo, como sociedad. Es falta de responsabilidad.

    En fin, mi idea era hablar de otros temas, también relacionados, pero me desvié.

    Cuídense. Manténganse a salvo.

  • El último día.

    Papá… este año has cumplido seis años de que partiste. Ya ha pasado un montón de cosas que te has perdido y has hecho tanta falta en mucho buenos y malos momentos. A mi hermano no le vendrías mal ahora que ha cumplido once años. Esta por entrar a secundaria. Ha crecido mucho. Lo vieras, se parece mucho a ti. Su forma de ser, su caminar y su posición de dormir es la misma la tuya. Las mismas ocurrencias. Es un gran niño.
    Y no sé, hoy me puse a pensar en el tiempo que perdimos. Aun trabajo en aquel lugar donde fuiste por mi la ultima ve que viniste de visita y que yo estaba muy enojado contigo por la forma en la que habías llegado un día antes, en navidad. Pero estaba muy feliz de que estuvieras aquí. Hoy tengo 26 años. Aún recuerdo cuando me decías que no me quitara el poco bigote que me salía por que no me dejaban entrar al hospital, el día que mi hermano nació por que me miraba muy menor. Pues hoy tengo bigote y barba, creo que te gustaría ver como me veo.
    Mi mamá ha conseguido una pareja nueva, le ha venido muy bien. A mi no tanto al principio, sentía algo raro. Ya lo he logrado asimilar.
    Todos te recuerdan mucho. No hay reunión o dónde no mencionen algo gracioso que hiciste.
    Muchos no saben como vivimos cuando aun mi mamá y tú no se separaban. Mucho menos el proceso de separación.
    He cambiado mucho desde entonces. Crecí unos centímetros más. Conocí muchas personas y creo que me va muy bien en el trabajo, aunque he estado pensando en dejarlo. Es buen trabajo, pero creo que ya di lo que tenía que dar en ese lugar.
     
    En tiempo de frío no guardo siempre mis manos en las bolsas del suéter. Siempre que lo hago escucho que me dices que si me caigo no podre meter las manos al frente y me golpeare la cara contra el suelo. Por supuesto que lo mismo le digo a mi hermano, así que no te preocupes.
    Ahora se me defender mejor que antes, no hablo de ir a los golpes, pero he aprendido a poner a la gente en su lugar con buenos argumentos.

    Estaba muy enojado contigo. Te fuiste de un día a otro. Sin aviso. En un instante. Me hubiera gustado saber que ya sabías que estabas mal. Estuviste sólo y eso me molesta. Pero sabes, te entiendo, siempre he pensado en hacer lo mismo si estuviera en esa situación.  Al principio fue extraño, ya vez que no vivíamos juntos y que estabas a dos horas de distancia. Pensaba que estabas en tu casa, como siempre, haya donde vivías.  Hasta que de pronto no había llamas, ni visitas.
    Vieras como me han preguntado si te extraño. Claro que sí. Solo que no se para que quieren saber.
    No me he atrevido a ir al panteón. Es muy doloroso y fuerte para mí. Pero te recuerdo siempre. Estas en todos lados. En las cosas que hago, en algunas cosas que digo, y en mi mente todos los días.

    Últimamente has aparecido mucho en mis sueños. Me alegro, es una buena manera de sentir que te veo y que sigues por acá haciéndome enojar tanto.

    La gente aun no entiende como era nuestra relación de padre e hijo. Tampoco yo, pero creo que lo entiendo un poco mejor que ellos. Eras diferente conmigo a con ellos en muchas cosas. Pero nos entendíamos. Y estaba bien. No éramos los mas cariñosos, ni la mas dulce familia, y tu adicción al alcohol era espantosa.

    Pero me sentía a salvo cuando estabas en casa, a pesar de los gritos y discusiones con mi mamá. Vaya que te soportó. No te dejó por que no te quería. Me consta que te amaba y lo sigue haciendo, pero era muy difícil estar bajo el mismo techo con los problemas de cada noche producidos por el alcohol. La gente no sabía de todo eso, de tus palabras hirientes, de tus infidelidades, de tus enojos. Conocían solo tu lado de buen humor y chistes. Pero, aun así, te queríamos.
    Recuerdo que me decías que siempre preferí a mi mamá, pero no fue así. Solo que no podía estar de tu lado en tus condiciones. Tenias una enfermedad, si, una adicción, si, pero hasta ahora lo comprendo. Ya bastante tarde.
    Extraño mucho esos días de turista por la noche. Eran tan divertidos. No se por que lo dejamos de jugar.
    No creo en cosas del cielo y de las almas y del infierno. Pero espero, que al final, donde se haya ido tu mente tu ser, lo que sea, te encuentres bien.
    No olvidaré que el último día, cuando ya no podías mas y estabas conectado a tantos cables, me reconociste y me prometiste que ibas a cambiar… estoy seguro de que si ibas a hacerlo. Te quiero y siempre lo voy a hacer.

  • Ni la luna, ni las estrellas.

    Solo te necesito a ti a mi lado.

    Que me sorprendas con abrazos.

    Con un beso inesperado.

    Y que pasen los años,

    me prometas el cielo.

    En las estrellas divertirnos.
    Vivir en la luna.

    Solo te necesito a ti a mi lado.

    No necesito, ni la luna ni las estrellas.

    Me basta con ver tus ojos,

    cada vez que amanece.

    Solo te necesito a ti a mi lado.

    Caminando juntos de la mano.

    Que seas la sonrisa de mis sueños.

    Que cada día, me digas que me amas.

  • Que injusto

    La violencia hacia las mujeres, en mi país, últimamente va en aumento. Es asombroso. Y es frustrante no poder hacer nada por esas mujeres desaparecidas y asesinadas.

    Yo, como hombre siento una incomodidad tan grande al pasar cerca de una mujer, más si es de noche y no hay mucha gente, que piense que puedo hacerle algún mal.

    Que injusto que una mujer no pueda ir libre por la calle

    Que injusto que no puedan vestir como quieren sin ser juzgadas.

    Hace poco en mi hermoso, pero cruel paísz desapareció una niña de siete años. Se encontró sin vida luego de dos días. Fue violada. Apuñalada. Torturada. Y finalmente, apedreada hasta morir.

    Era solo una niña inocente de siente años. Y fue robada por una mujer. Se que como este hay muchos casos, pero me resulta increíble que alguien sea capaz de semejante crueldad. Ninguna mujer, de ninguna edad merece que les quiten la vida solo por que sí. Sus familiares no merecen sufrir así.

    Nadie merecemos estar inseguros.

    Por otro lado, si eres mujer y caes por aquí sin querer. No te dejes de nadie. La violencia también está en casa. En los mismos padres, en las parejas, en los maestros. Acude a alguien. Busca ayuda.

    También me causa una impresión bastante grande, ver que en mi ciudad desaparecen una o dos mujeres al día, para después encontrar sus cuerpos.

    Esperamos que pronto la sociedad mejore.

  • Un día de San Valentín

    Lo recuerdo perfectamente bien. Mis padres estaban peleados. Mi papá ebrio y mi mamá enojada a causa de eso. Creo recordar que esa día cenariamos en familia. Pero a causa del alcohol y que mi papá tenía otra familia, llegó tarde.

    Hasta hace poco lo entiendo. Si sabía de la existencia de otra mujer y otra hija. Pero estaba muy chico para entender o atar cabos.

    Llegó mi padre por nosotros y nos fuimos. Mi mamá ya no se sentía bien. En su rostro había una furia indescriptible.

    Después de dar vueltas y vueltas por la ciudad, no llegamos a ningún lugar. Luego, en un semáforo en rojo, un vendedor de rosas se acercó a mí papá y este le compró una rosa a mi mamá. Se la dio y ella aceptó. Pero comenzó a llorar.

    En ese entonces no entendía el motivo de sus lágrimas. De su tristeza. De su decepción. Ahora lo entiendo. Mi madre sabía que venía de estar con la otra mujer.

    Muchos años después, mi madre al fin, reunió el valor y el coraje de separarse. Y se que no fue fácil para ella, porque mi madre, a pesar del alcohol, de las palabras hirientes, de desprecios, lo seguía amando.

    Sin duda, es un dolor en lo más profundo de nuestro ser, el descubrir que a quien amas tanto te traicionó, se burló de ti y se fue con otra y formó otra familia.

    Es algo que sinceramente no le deseo a nadie. Sufren todos. La esposa o esposo. Los hijos. Y no se vale.

    No se vale saber que alguien que conoces, está casado. Y aún así decidas ser parte del engaño, del dolor que vas a causar en muchas personas.

    No se vale tener una familia y darle la espalda de esta manera.

    No se vale fingir que esta bien.

    No se vale engañar a tu pareja.

    Se trata de ser feliz los dos. Y si ya no funciona, hablarlo. Luego, ser feliz por separado.

    Feliz día del amor.

  • Él ‘Yaqui’ se fue.

    Por este medio me gustaría expresar libremente el impacto y el sentir, del fallecimiento de él Yaqui, un tío mío que hace unos días atrás murió y que espero se encuentre descansando porque realmente se lo merece.

    Un hombre de 60 años. Un chaleco naranja que lo acompañó en sus últimos días de vida(de esos que usan trabajadores o tránsito). Y un silbato al que soplaba y todos sabían que él estaba cerca.

    Una niñez y adolescencia que quizás fueron algo oscuro en su vida. Pero una alegría y un ejemplo de ser humano en su adultez.

    Siempre con buen humor. Recuperado de su adicción al alcohol y ayudando a los demás a dejar ese vicio que a él lo llevó a deteriorarse por muchos años, pero que finalmente tuvo el valor y la fuerza para, parar y cambiar sus hábitos.

    No tenía un trabajo estable con un sueldo estable. Trabajaba para la gente que vivía cerca de él. Vecinos y amigos que siempre le dieron trabajo y de esa forma lo ayudaron.

    Nunca se le vio una mala cara. Una mal gesto. Una mueca. Nada. Siempre estaba sonriendo.

    Te preguntaba si tenías dinero. Si tu respuesta era ‘no’ te daba lo que tuviera en su bolsillo.

    Era el defensor de su hermana.

    Era el alma del lugar. Del vecindario.

    Claro, con su chaleco naranja siempre.

    Contaba chistes.

    Unos pocos minutos con él, hacían que se te olvidara todo lo malo que hay.

    Era esa persona que todos necesitamos.

    Fui afortunado de conocerlo.

    Siempre inventaba chistes. Todos graciosos.

    Bailaba.

    A todos sus sobrinos, nos enseñó a contar de pequeños hasta el número 10. Pero de una manera muy peculiar, y divertida. Con una voz rara que el hacía.

    Pero un día, le dió un infarto cerebral. Entonces él Yaqui, quedó en coma. Despertó pronto. Pero se había ido a otra parte. Ya no era él. Su voz se apagó. Su cuerpo no podía moverse. Y sólo sus ojos podía abrir. Pero eran unos ojos que se llenaron de tristeza, miedo, angustia.

    No podía hablar. Casi dos meses después, falleció.

    Una muerte que de alguna manera todos sabíamos que iba a suceder. Pero nos dimos cuenta, o al menos yo, que esta a aferrado a un ligero hilo, una cosa delgada llena de esperanza.

    Pensába que iba recuperarse. A volver a ser el mismo. Pero no fue así.

    Yo no creo en el paraíso. Ni en el cielo, en las religiones. Pero una parte mía esperan que, sea lo que sea que hay después de morir, sea bueno para él Yaqui.

    Un hombre bueno que no merecía sufrir.

    Estas cosas me hacen pensar que el karma no existe. Y que este caso, me hizo cuestionarme aún más, sobre lo que es la muerte.

  • Huye

    -Huye

    Me dice alguien que aparece de la nada y me sujeta de los hombros. Miro alrededor y todo está vacío.

    No hay personas, ni autos. Todo es desértico. Yo tengo que huir, escapar, pero estoy lejos de casa. No hay tampoco taxis ni autobuses. Se siente el peligro. No hay un ningún sonido. Hay mucho viento pero no emite sonido alguno.

    Camino más y más. No se si estoy huyendo o no. A lo lejos veo un autobús que se detiene, me subo.

    Él conductor, con su cara de angustia me apresura a subir.

    Había tres pasajeros más con rostros perplejos, con ojos apagados y con la mirada perdida.

    Por el trayecto, se pueden ver lugares en llamas. Ahora si hay personas, corriendo desesperadas. También hay coches cubiertos de fuego y explotando. Pero todo sin sonido.

    Se sentía tan real. El ambiente, la sensación, los colores, el miedo.

    Tenía que huir.

    Llego a casa y me encuentro preparando una maleta. Espero a mi madre y a mi hermano, que no se a dónde se habrán ido, pero al final llegan.

    Alguien viene por nosotros, mis abuelos, para huir en su coche.

    Vamos por carretera. Voy observando el cielo, luce rojo y no hay sonido aún. Mi abuelo para en seco, nos detemos. Volteo a ver a todos y tienen su rostro quebrado, la mirada fija en algo que los dejó así, intento mirar que es lo que ven, y despierto.