Etiqueta: noche

  • Una Serie De Eventos Desafortunados Del Carnaval Mazatlán 2023

    Una Serie De Eventos Desafortunados Del Carnaval Mazatlán 2023

    En los 125 años del Carnaval De Mazatlán han ocurrido gran cantidad de cosas. Dentro de la fiesta y los buenos momentos, se encuentra también el desastre y las desgracias. Hoy hablaremos de las mías y de las de algunas personas que me rodean.
    Mientras recorríamos olas altas y nos abríamos paso entre la multitud de turistas que vienen y no conocen los botes de basura y dejan su cochinero en las calles, Alejandro, mi hermano se encontró dinero tirado, por ir con la mirada en el suelo. Así me enseñó mi papá y así se lo he enseñado yo también. Y sorpresa, funcionó. Fue un momento de felicidad y agradable. No siempre te encuentras $120 tirados en la calle. Emocionado por mi inocente y pobre hermano que no sabía que su felicidad estaba a nada de ser arrebatada por el ser que le dió la vida, voy y le digo a mi madre que mi hermano se encontró dinero.
    En eso, ella mete su mano al los bolsos de su chaleco y dice que son de ella. Qué se le cayeron. Mi hermano se los dió sin problema. Fue muy triste. Para mí solamente. Yo me había emocionado por qué se había encontrado dinero. Este fue el primer evento desafortunado de la noche, porque mientras nos dirigíamos al segundo evento desafortunado, estábamos siendo muy felices a pesar de estar siendo aplastados por la multitud. Terminábamos de ver el espectacular y fantástico combate naval de este año y una tía, emocionada porque era la primera vez que asistía, le han robado el celular de su bolsa. Con todo y cargador. ¿Cómo es posible? No lo entiendo. Pero así fue. Nos dimos cuenta después de recorrer un buen tramo de olas. Ni ocupabas moverte o caminar, la gente te llevaba sola, como las máquinas para hacer tortillas.
    Es muy triste perder un celular, más si estás pasándola muy bien. Si lo sabré yo. Pero la vida sigue y celulares hay muchos. Sabemos quien fue, bueno, tenemos una sospecha. Si fue, de seguro un día de tormenta eléctrica le caerá un rayo en su aparato auditivo y se quedará sin oreja . Si no fue ella , una disculpa por los malos deseos.
    Una prima hizo un flan. Parecía capirotada, era la primera vez que lo hacía . Así que se le perdona. Además estaba muy bueno, menos su apariencia.
    Llegó el domingo de carnaval; una prima mía iba a desfilar arriba de un carro de patrocinadores, así que fui a verla triunfar entre la multitud. Me reuní con mi familia que estabanesperándome y me estaban llame y llame para ver dónde venía , cómo si yo no trabaja y pudiera pasar entre la gente como la humedad y llegar de volada. Compraron cosas para todos, ni una coca para mi. Pero está bien, los perdono. Mi abuelo estaba muy molesto porque el desfile era de noche y para él eran mejor de día. Nadie le hizo caso durante toda la noche y dejaron a mi pobre prima Kassandra cuidándolo. Tan linda ella. Además de que duró parada toda la noche. Yo estaba en un banco de madera, y al tiempo de que no soportaba estar sentado me paré un momento. Detrás de mí había una niña súper mega híper enfadosa, que estaba intentando subirse al banco, pero por algún motivo no lo lograba, y cuándo logró subirse ocurrió el siguiente evento desafortunado, la niña se cayó. Les diré la verdad, me dió tanto, pero tantísimo gusto, por qué hasta se trató de sujetar en mi pero tampoco pudo la escuincla malcriada enfadosa. Fue muy satisfactorio, no puedo ocultarlo y quería expresarlo. Desafortunado para ella y afortunado para mí. No le pasó nada, solo fue el susto.
    Más adentrada la noche y a pocos minutos de iniciar el desfile. La Valeria, mi prima que desfiló, me dice que si por dónde estoy , y que si por dónde yo estaba ya había empezado el desfiles. Le dije que no. Me llamó tres veces para preguntarme lo mismo. Al final, me dice qué tiene un por ciento de carga. Nos quedamos de ver por el Miramar al finalizar el desfile , fui a buscar y no la encontraba, se hizo amiga del viejito de seguridad de la entrada y la dejo pasar a cargar su celular. Hay gente buena aún en este puerto.
    Al día siguiente fui a la playa, y el evento desafortunado acompañó a alguien más. No sé cómo explicarlo, ni tampoco sé si evidenciar a la persona, solo puedo decirles qué de repente un dolor estomacal le llegó y el evento desafortunado salió expulsado en el mar.
    Estoy harto del carnaval, jamás pensé decir esto. Aunque estoy más harto de la gente. Jamás había visto tanta. No odio a toda la gente, me caen bien los que saben manejar, los que saben caminar, los que no dejan cochinero en la calle.
    Detesto a los pochos que se les olvida hablar en español según, y empieza con su ‘ammm, no sé cómo decirlo en español’.
    Recuerdo a una tipa muy alcoholizada, sacar medio cuerpo del asiento trasero de un carro y preguntar ¿díganme la verdad, qué opinan de Shakira?.
    Fui a ver a Jesse y Joy , me tocó en numerados, todo bien, medio aburrido el concierto, no soy fan, pero canta muy padre la tipa. Pero, ¿por qué no quitan la malla del estadio? Esa que ponen para que no pase la pelota en los juegos. Digo, si hay beis , ¿no pueden quitarla y ya?
    Estoy pensando en Semana Santa y en lo asqueroso que será. Auxilio.
    Para terminar, todo esto lo viví sobrio. Enfermo horrible de infección en la garganta. Mi primer carnaval sin beber.
    En fin, el combate naval me encantó, lo amé. El desfile me gustó mucho, aunque pienso que muy lento y faltaron carros más grandes.
    Qué bonita fiesta.
    Deja Vu/

  • Año Extraño

    Este año ha sido muy extraño para mí. Respecto a lo que me ha sucedido durante este año que estuvo muy largo y que por fin está por acabar.

    Me sentí peor que nunca en mi trabajo y conmigo mismo durante muchos meses. Cada día empeoraba todo a mi alrededor, o así lo veía yo. En veces me atormentan problemas con una carga inmensa que no puedo con ella.

    Me sentía un poco mal por tener esos problemas , y al ver que alguien pasaba por algo peor o diferente, a mi forma de ver las cosas, siempre pensaba; -Bueno, no puedo quejarme solo por esto, si estoy viendo a alguien que lo está pasando peor que yo.

    Me di cuenta de que estaba en un grabe error y que no debería de minimizar los problemas creyendo que no son tan importantes cómo el de los demás, pero no era así, si importa.

    ¿Como me di cuenta? No lo sé, quizás fueron las circunstancias o simplemente el tiempo.

    Decidí hablar sobre cómo me sentía con alguien cercano a mí y me ha propuesto una solución a mi agobio. No puedo dejar mi trabajo así nada más por qué si. En primer lugar, no tengo dinero ahorrado. En segundo, no está bien dejar tu trabajo tirado.

    En tercero, tengo que preocuparme más por mi salud mental. Entonces, cómo por magia, me ha propuesto esa persona sobre un negocio y me ha encantado por muchas razones.

    Tuve COVID. Fue horrible.

    Fue una semana llena de calenturas y dolores de cabeza y afortunadamente no pasó a más. Perdí el gusto y el olfato por un mes. Eso, eso si fue espantoso, pero me ayudó a ver cosas y cambiar cosas de mí.

    Me ilusioné con alguien que al final no resultó. Fue horrible, fue algo que nunca había experimentado; así que descubrí algo nuevo de mí.

    Pero pase por muchas cosas buenas también. Y no se que opinar sobre cómo deba llamar a este año que está por acabar, pero hay planes y sueños y metas por cumplir para el próximo, que ya quiero que este se acabe.

    Me hice de tantos libros nuevos.

    Me propuse escribir más .

    Todo esto me pone muy de buenas

    Por lo pronto, a disfrutar lo que queda de este.

    Cuenten sus problemas. A quién ustedes tengan más confianza. De seguro algo bueno saldrá.

    Hasta me tienen a mi por si gustan hablar alguna vez.

    Espero tengan un Año Nuevo fabuloso.

  • Fuera de este mundo

    ¿Se han sentido así, cómo si fueran de otro lugar?

    Así como si no encajaras en ninguna parte. A dónde sea qué voy me llegar el presentimiento de que no formo parte de ese lugar o de las personas con las que estoy. No me sucede siempre y no me sucede con todos, al menos no con mis amigos cercanos y familiares. No sé a qué se deba. Una prima mía me invitaba a su cumpleaños en un restaurante. Iban a ir amigos suyos, evidentemente. No quise ir porque siento que no es mi círculo y me cuesta tanto poder encajar.

    Aunque no sé qué me causa más conflicto; si el querer encajar (qué me cuesta mucho) ó que no quiero encajar con nadie.

    Con mi círculo estoy más que bien. Puedo llegar a conocer una persona en muchas meses más. Pero no agregarle inmediatamente a mi vida.

    No todo el mundo me cae bien. Y en mi trabajo tengo que fingir tanto que al final es muy desgastante. Es horrible.

    Quiero dejar mi trabajo, solo que en este momento de mi vida no puedo.

    Pero quiero dejar todo. Mi vida en este lugar, en este trabajo, en esta ciudad. Vine aquí por la playa, porque me encanta. Pero creo que ya no debo estar aquí. Irme a quien sabe qué lugar.

    No soy diagnosticado pero supongo o quiero creer que tengo ansiedad. O quizás depresión. Por no haber cumplido metas y sueños que según ya tendría cumplidos ha esta edad de 27 años.

    Es que extraña me resulta la vida. Ha cambiado. Ha cambiado tanto que ya no sé si me gusta. O no estoy haciendo lo que me gusta.

    No sé qué me está pasando.

    Solo que quiero huir . Lejos , muy lejos.

    Desaparecer.

    ¿Les ha pasado?

  • Una máscara feliz

    Estos días han sido muy difíciles. Durante los días más fuertes de la pandemia , descansaba cuatro días a la semana, durante 4 meses. Me pasa qué, no recuerdo casi nada de esos días.

    Es complicado. No se explicarlo pero, justo ahora necesito un ‘break’. Un ‘break’ que no aproveche para descansar realmente. O quizás puede que no lo necesitaba en ese momento. Pero ahora lo necesito más que nunca.

    Y es que no soy la persona más amable y con más paciencia de todas, es algo con lo que trabajo día con día, aunque no se nota, y mi trabajo lo exige, pero no puedo seguir fingiendo.

    Si puedo, pero resulta más difícil. ¿No les ha pasado? Que un día su paciencia de va abajo sin más. De repente te das cuenta que necesitas no saber nada de nadie ni de nada. Y que no significa que no quieras más eso, amigos, trabajo, familia, vicios, redes.

    ¿No les pasa qué, andan fingiendo ser felices? Bueno, infeliz no soy, pero feliz tampoco. Y justo ahora me siento derrumbado por dentro.

    Mi cara parece la normal de siempre, pero como cuesta trabajo mantenerla. Tal vez es costumbre. Aunque mi rostro no sea el más amable siempre, aún así, me siento horrible por dentro.

    Solo quiero un break para regresar a esta vida cotidiana. O quién sabe, lo cotidiano quizás me tiene tan mal.

    Me gusta ir a trabajar, me despeja la mente y se me olvidan los problemas. También me gusta mi casa por la misma razón. Pero ahora, ni el trabajo ni mi casa son seguras para mí mente. Me acecha en cualquier lugar. Pensando puras cosas malas. Volviéndome inseguro. Más amagado.

    Quién sabe qué sea. Espero resolverlo pronto.

    Literal, muero por descansar. No me molestaría no despertar mañana.

  • Extraños sentimientos.

    Hace dos días que regresé a laborar. Dónde trabajo me dieron una semana libre por la situación del Covid-19.

    Me cambiaron una sucursal a dónde ya trabajé hace años. Pero es que volver ahí me hizo sentir muy fuera de lugar.

    Si vas a leerme, te advierto que no me imagino lo que han de sentir quienes han pasado más de un mes en cuarentena. Lo mío fue una semana sin trabajar pero no he salido en más de un mes, y a partir de eso es en lo que se ‘vasa’ mi situación.

    Al llegar, me encontré con caras nuevas y ya conocidas y poco conocidas. Cosa que me ayudó un poco a no sentir que estaba en una especie de sueño.

    Sentía una cosa rara dentro de mí. Tenía sentimientos encontrados, extraños, sin palabras para describir como fue.

    En ese lugar, a sus alrededores todo era un flujo constante de carros y personas. Está cerca del mar, de hermosas playas. Rodeado de bares y algunos restaurantes. Era un lugar de fiesta, de cerveza y comida por doquier. Pero al volver no había nada. Solo una persona a lo lejos y yo.

    Por un momento pensé que estaba soñando, tenía esa extraña sensación, esa que te da cuándo estás soñando y te das cuenta de ello.

    En el café, mencioné decir que ese era mi trabajo, también llegaron clientes que hace mucho no miraba y que no recordaba sus rostros pero que sus nombres llegaron a mi cabeza una vez vistos.

    Algo, una voz, o no sé, me decía que estaba soñando. Admito que ese lugar de mi trabajo no me gusta mucho y en la nueva sucursal si. Así que en pesadillas, algunas veces sueño que regreso a trabajar ahí. Pasaban las horas y estaba esperando despertar. Hasta que llegó mi hora de salida junto con la noche. Así que la soledad del lugar aumentó, la sensación también.

    Tomé el bus, llegué a mi casa, hablé con mi mamá y hermano un momento (quienes no viven conmigo, pero antes de que la pandemia del Covid-19 aumentara en mi ciudad, decidimos estar juntos). Me acosté, sin sueño, no podía dormir. Aún sentía que soñaba, pero por una extraña razón no me convencía.

    Una ola de pensamientos, de cosas feas y horrorosas atormentaban mi cabeza. Escuché a mi hermano toser y me abrazó un miedo que no me soltaba. Los pensamientos de traicionaron, se volvieron más agresivos.

    Pasé horas, 2 o 3, sin poder conciliar el sueño. Mi miedo ante esta situación, cada día es mayor. Hay tantas personas por acá que creen que no les va a pasar nada y que todo es mentira. Así que cada vez aumentan la cuarentena, por que los casos no paran. Los infectados y muertes suben. Pero las personas siguen en la calle, afuera sin asuntos que atender. Solo por que no pueden estar en casa.

    ¿Ustedes como se han sentido?

  • Extraños sentimientos.

    Hace dos días que regresé a laborar. Dónde trabajo me dieron una semana libre por la situación del Covid-19.

    Me cambiaron una sucursal a dónde ya trabajé hace años. Pero es que volver ahí me hizo sentir muy fuera de lugar.

    Si vas a leerme, te advierto que no me imagino lo que han de sentir quienes han pasado más de un mes en cuarentena. Lo mío fue una semana sin trabajar pero no he salido en más de un mes, y a partir de eso es en lo que se ‘vasa’ mi situación.

    Al llegar, me encontré con caras nuevas y ya conocidas y poco conocidas. Cosa que me ayudó un poco a no sentir que estaba en una especie de sueño.

    Sentía una cosa rara dentro de mí. Tenía sentimientos encontrados, extraños, sin palabras para describir como fue.

    En ese lugar, a sus alrededores todo era un flujo constante de carros y personas. Está cerca del mar, de hermosas playas. Rodeado de bares y algunos restaurantes. Era un lugar de fiesta, de cerveza y comida por doquier. Pero al volver no había nada. Solo una persona a lo lejos y yo.

    Por un momento pensé que estaba soñando, tenía esa extraña sensación, esa que te da cuándo estás soñando y te das cuenta de ello.

    En el café, mencioné decir que ese era mi trabajo, también llegaron clientes que hace mucho no miraba y que no recordaba sus rostros pero que sus nombres llegaron a mi cabeza una vez vistos.

    Algo, una voz, o no sé, me decía que estaba soñando. Admito que ese lugar de mi trabajo no me gusta mucho y en la nueva sucursal si. Así que en pesadillas, algunas veces sueño que regreso a trabajar ahí. Pasaban las horas y estaba esperando despertar. Hasta que llegó mi hora de salida junto con la noche. Así que la soledad del lugar aumentó, la sensación también.

    Tomé el bus, llegué a mi casa, hablé con mi mamá y hermano un momento (quienes no viven conmigo, pero antes de que la pandemia del Covid-19 aumentara en mi ciudad, decidimos estar juntos). Me acosté, sin sueño, no podía dormir. Aún sentía que soñaba, pero por una extraña razón no me convencía.

    Una ola de pensamientos, de cosas feas y horrorosas atormentaban mi cabeza. Escuché a mi hermano toser y me abrazó un miedo que no me soltaba. Los pensamientos de traicionaron, se volvieron más agresivos.

    Pasé horas, 2 o 3, sin poder conciliar el sueño. Mi miedo ante esta situación, cada día es mayor. Hay tantas personas por acá que creen que no les va a pasar nada y que todo es mentira. Así que cada vez aumentan la cuarentena, por que los casos no paran. Los infectados y muertes suben. Pero las personas siguen en la calle, afuera sin asuntos que atender. Solo por que no pueden estar en casa.

    ¿Ustedes como se han sentido?

  • Natalia debe morir

    Hola, posteo acá un pequeño borrador, de un capitulo, de una historia que quiero construir. Que tengan buen día.

    Natalia debe morir.

    Estas últimas semanas, le había pasado muchas veces por su mente. ‘Natalia debe morir’.
    Pero Alex no sabía como iba a lograr que eso sucediera. Solo sabia una cosa, no podía soportar mas tiempo a esa mujer que hacia su trabajo fuera horrible desde el momento en que ella cruzaba la puerta y entraba a la cafetería donde Alex trabaja y pidiera su ‘Chai Extra Caliente’ de todos los malditos días del año.

    Una mañana muy azul. Alex, iba caminando a esperar el autobús que lo dejaba cerca de su trabajo. El clima, era espantoso.  ‘Odio el calor’, pensaba Alex. Pasó un autobús y no era el que Alex necesitaba para su trabajo, Pasó otro, tampoco era. Siguieron dos más, y tampoco eran. Al fin, el cuarto camión es el que necesitaba para subir y odiar este hermoso día azul. Odiaba esperar tanto tiempo el autobús cuando hacia bastante calor. Venía lleno de personas y apenas un asiento estaba disponible, pero una señora, de algunos sesenta y siete a setenta años apareció, ganándole el lugar, pasando entre las personas como la humedad. Alex era un joven muy amable con las personas mayores cuando de él nacía esa acción de hacer algo bueno por ellos, como el de ofrecer un asiento a una persona mayor. Pero le molestaban las acciones desconsideradas y arrebatadoras como las de esta señora. ‘Ella debe morir, o no existir. De ser así hubiese ganado mi lugar como correspondía’.

    Alex baja de su odioso trayecto. Siente que el calor lo envuelve y eso lo pone de muy mal humor. Luego pensar los mil setecientos cincuenta pasos que debe dar hasta llegar a su trabajo.
    Si, tenía una aplicación en su móvil que contaba los pasos que da durante todo el día. Sentía que el sol lo odiaba. Odiaba el calentamiento global. Odiaba las personas que contaminan y tiran basura en la calle y en las playas. Odiaba caminar a su trabajo, odiaba los autobuses. Pero no quería comprar un carro, le parece absurdo gastar tanto dinero en uno, cuando un autobús puede llevarte a muchos lugares a tan bajo costo.

    Trabaja en una cafetería que se encuentra dentro de una plaza. Tenía ya siete años trabajando en ese lugar. Le gustaba mucho. Conocía muchas personas, hizo algunos amigos y le encantaba el café. Pero de casi todo lo que le gusta, odia algo de ello.
    Ama a la mayoría de los clientes. En especial a los que llegan, piden lo mismo, saludan y se van en cinco minutos. Están con los que tiene muchos temas en común y pueden platicar durante mucho tiempo. Están esos que son amables y no se quejan.
    Pero están los que van siempre, y siempre se quejan de todo. Del servicio, de la actitud de los trabajadores, de la comida, del café, del chai, del aire, de la música.

    Se pone su mandil y comienza a laborar.

    Se prepara un café, uno que lleva tres shots de espresso y chocolate blanco. Su favorito desde que trabaja ahí. Se lo sirve en las rocas. Le gusta el café frío en cualquier clima del año. Y siempre se prepara lo mismo antes de empezar su turno en su trabajo. Es un día normal, al parecer. Como siempre, Alex deseaba que no fueran esos clientes que más odia y que solo le hacen perder el tiempo con sus reclamos.

    Alex platicaba un momento con Sandra, una muchacha nueva que tenía apenas diez meses trabajando ahí y se habían hecho ya grandes amigos. Les gustaba charlar sobre libros. Todo marchaba bien en el día hasta que se ve aproximarse una clienta, a la que todos odiaban, en especial Alex, porque, para su desgracia, él preparaba mejor el chai que todos en ese lugar, y Natalia lo sabía.

    -Voltea, que ahí viene tu favorita – Dijo Sandra con tono burlón.
    -Me gustaría esconderme, pero lastima que ya me vio. -Alex alzaba la mano para responder el saludo de Natalia, que entraba a la cafetería y saludaba con una sonrisa de oreja a oreja. Claro, una sonrisa falsa, como la de Alex.
    -Hola, muchachos. Buenos días. Que alegría que estés tú, Alex. Ya sabes. Lo de siempre; un chai, del más grande. ¡Super, super caliente! Que no se olvide. – Recalcó Natalia, con un tono de voz muy alto y falso como su sonrisa. Fingiendo ser una persona amable.
    -Claro, enseguida te lo tengo listo, dame un minuto. – Claro que eran mentiras de Alex. Tardaba cinco minutos o más, porque tenía que calentar el agua, para que estuviera muy caliente, y aparte también calentar la leche para que estuviera muy caliente. Enseguida tenia que mezclar el agua y la leche con el chai para terminar la bebida, pero se debía volver a calentar, porque para Natalia aún no estaba lo suficiente caliente para beber.

    La bebida estuvo lista al cabo de unos minutos. La mujer de sonrisa falsa la cogió y la bebió. Pero no estuvo a la temperatura que ella deseaba. Necesitaba que estuviera mas caliente.
    Todos se preguntaban cómo era posible que un ser humano pudiera beber una bebida de tan alta temperatura. Estaba más alta de lo permitido por la empresa. Podrá lastimar sus órganos, su legua, su esófago, su estómago, su garganta, todo el camino que un liquido puede recorrer al pasar por la boca. Pero para ella no era problema.

    Alex le decía, como siempre, que podía volver a prepara su bebida hasta que le gustara y estuviera a la temperatura adecuada. Y cuando a Natalia no le gustaba la bebida su actitud cambiaba. Su voz no era amable, su sonrisa se volvía una desagradable mueca y su ceño se fruncia un poco.

    Segundo intento, aun mas caliente el chai, a esa mujer inmune a lo caliente, no le era lo suficiente para poder beberlo. Ella ya no sonería, su ceño lucía muy arrugado y su voz no tubo cambio, no habló. Solo hizo gesto de desagrado y casi tira la bebida de lo molesta que estaba.

    Él pobre Alex, tubo que ocultar su frustración, su enojo, sus ganas de decirle cosas, pero logro mantener su enojo muy bien guardado y volvió a decirle que volvía a prepara su bebía. Era casi imposible que alcanzara un grado más alto de temperatura. El liquido empezaba a hacer ebullición, a hacer burbujas que explotaban y lanzaban chispas hirviendo que caían sobre las manos de Alex. Y eso le molestaba muchísimo. Podía sentir la mirada furiosa de la clienta. Al momento de casi preparar la bebida, un mal movimiento hace que la bebida se derrame un poco y Alex se quema la mano, y aguanta el ardor con tal de que Natalia la pruebe y se vaya del lugar.

    – ¡No me gusta! ¡No entiendo por que no puedes hacerla como le pido! ¡No sabes lo que es extra caliente! No me quema, no siento nada, no me sabe bien. Tengo que irme, así déjalo ya.

    La mente de Alex se fue de su lugar. Algo en él cambió. Fue como un cambio de cerebro y es como si alguien hubiera entrado en cuerpo y lo manipularan. De pronto no sintió nada. No había ardor, no había desesperación. Es como si estuviera en estado neutro, sin recibir señal, sin captar información a su alrededor. Sus oídos no funcionaban. Sólo veía que Natalia movía sus labios, pero no podía escuchar lo que decía. Estuvo así aproximadamente un minuto. La única expresión de su rostro era un pequeño estirón de su labio, estirado a la izquierda. No era una sonrisa, era algo más. Sólo había un pequeño pensamiento que lo controlaba y se repetía contantemente en ese tiempo que estuvo sin reacciona; ‘No puedo permitir que siga sucediendo esto. La odio. No quiero verla más. Tiene que desaparecer para siempre. Ojalá que se muera’
    De pronto volvió en sí y tranquila y delicadamente soltó unas palabras:
    – Discúlpame. Te juro, que no volverá a suceder.
    En su mente, planeaba algo que pensó que solo se quedaría ahí, en su imaginación. Jamás pensó que se volvería realidad.

  • Ni la luna, ni las estrellas.

    Solo te necesito a ti a mi lado.

    Que me sorprendas con abrazos.

    Con un beso inesperado.

    Y que pasen los años,

    me prometas el cielo.

    En las estrellas divertirnos.
    Vivir en la luna.

    Solo te necesito a ti a mi lado.

    No necesito, ni la luna ni las estrellas.

    Me basta con ver tus ojos,

    cada vez que amanece.

    Solo te necesito a ti a mi lado.

    Caminando juntos de la mano.

    Que seas la sonrisa de mis sueños.

    Que cada día, me digas que me amas.

  • El Día De Muertos

    Aquí en mi país, México, ‘El Día de Muertos’ es una tradición mexicana que se celebra desde muchos años atrás.

    A mi parecer, cada vez, más personas van conociendo está tradición y cultura que tenemos en nuestro país.

    Es una bonita manera de recordar a nuestros seres queridos que ya no están a nuestro lado. Por eso, por primera vez este año decidí hacer un ‘Altar de Muertos’

    En el cuál se colocan ofrendas que le gustaban a los difuntos.

    Hacerlo me llenó de tantos recuerdos. Cosas que no tenía tan presente. Cosas que quizás tenía años de no recordar.

    Lloré, me reí. De alguna forma mientras preparaba el altar, «platicaba» con ellos. Y se sentía que estaban ahí. Se creó una atmósfera y ambiente muy extraño pero acojedor.

    Algunos de ellos partieron hace mucho y otros hace muy poco. Entonces creo que esta celebración a la muerte es algo muy bonito. Una creencia y una tradición muy poderosa

    Yo no soy creyente de religiones

    Pero, creo que todos nosotros o la mayoría de nosotros, guardamos un sentimiento de esperanza, que creemos o queremos volver a estar aunque sea por un momento con ese ser que perdimos. Entonces, el 2 de noviembre, los difuntos van a donde está el altar. Ahí hay algo de mágica o como quieran llamarlo, y no lo digo por sus fotos, las ofrendas, pero realmente se siente algo de ellos. Como si estuviesen ahí.

  • Huye

    -Huye

    Me dice alguien que aparece de la nada y me sujeta de los hombros. Miro alrededor y todo está vacío.

    No hay personas, ni autos. Todo es desértico. Yo tengo que huir, escapar, pero estoy lejos de casa. No hay tampoco taxis ni autobuses. Se siente el peligro. No hay un ningún sonido. Hay mucho viento pero no emite sonido alguno.

    Camino más y más. No se si estoy huyendo o no. A lo lejos veo un autobús que se detiene, me subo.

    Él conductor, con su cara de angustia me apresura a subir.

    Había tres pasajeros más con rostros perplejos, con ojos apagados y con la mirada perdida.

    Por el trayecto, se pueden ver lugares en llamas. Ahora si hay personas, corriendo desesperadas. También hay coches cubiertos de fuego y explotando. Pero todo sin sonido.

    Se sentía tan real. El ambiente, la sensación, los colores, el miedo.

    Tenía que huir.

    Llego a casa y me encuentro preparando una maleta. Espero a mi madre y a mi hermano, que no se a dónde se habrán ido, pero al final llegan.

    Alguien viene por nosotros, mis abuelos, para huir en su coche.

    Vamos por carretera. Voy observando el cielo, luce rojo y no hay sonido aún. Mi abuelo para en seco, nos detemos. Volteo a ver a todos y tienen su rostro quebrado, la mirada fija en algo que los dejó así, intento mirar que es lo que ven, y despierto.