Etiqueta: muerto

  • Una Serie De Eventos Desafortunados Del Carnaval Mazatlán 2023

    Una Serie De Eventos Desafortunados Del Carnaval Mazatlán 2023

    En los 125 años del Carnaval De Mazatlán han ocurrido gran cantidad de cosas. Dentro de la fiesta y los buenos momentos, se encuentra también el desastre y las desgracias. Hoy hablaremos de las mías y de las de algunas personas que me rodean.
    Mientras recorríamos olas altas y nos abríamos paso entre la multitud de turistas que vienen y no conocen los botes de basura y dejan su cochinero en las calles, Alejandro, mi hermano se encontró dinero tirado, por ir con la mirada en el suelo. Así me enseñó mi papá y así se lo he enseñado yo también. Y sorpresa, funcionó. Fue un momento de felicidad y agradable. No siempre te encuentras $120 tirados en la calle. Emocionado por mi inocente y pobre hermano que no sabía que su felicidad estaba a nada de ser arrebatada por el ser que le dió la vida, voy y le digo a mi madre que mi hermano se encontró dinero.
    En eso, ella mete su mano al los bolsos de su chaleco y dice que son de ella. Qué se le cayeron. Mi hermano se los dió sin problema. Fue muy triste. Para mí solamente. Yo me había emocionado por qué se había encontrado dinero. Este fue el primer evento desafortunado de la noche, porque mientras nos dirigíamos al segundo evento desafortunado, estábamos siendo muy felices a pesar de estar siendo aplastados por la multitud. Terminábamos de ver el espectacular y fantástico combate naval de este año y una tía, emocionada porque era la primera vez que asistía, le han robado el celular de su bolsa. Con todo y cargador. ¿Cómo es posible? No lo entiendo. Pero así fue. Nos dimos cuenta después de recorrer un buen tramo de olas. Ni ocupabas moverte o caminar, la gente te llevaba sola, como las máquinas para hacer tortillas.
    Es muy triste perder un celular, más si estás pasándola muy bien. Si lo sabré yo. Pero la vida sigue y celulares hay muchos. Sabemos quien fue, bueno, tenemos una sospecha. Si fue, de seguro un día de tormenta eléctrica le caerá un rayo en su aparato auditivo y se quedará sin oreja . Si no fue ella , una disculpa por los malos deseos.
    Una prima hizo un flan. Parecía capirotada, era la primera vez que lo hacía . Así que se le perdona. Además estaba muy bueno, menos su apariencia.
    Llegó el domingo de carnaval; una prima mía iba a desfilar arriba de un carro de patrocinadores, así que fui a verla triunfar entre la multitud. Me reuní con mi familia que estabanesperándome y me estaban llame y llame para ver dónde venía , cómo si yo no trabaja y pudiera pasar entre la gente como la humedad y llegar de volada. Compraron cosas para todos, ni una coca para mi. Pero está bien, los perdono. Mi abuelo estaba muy molesto porque el desfile era de noche y para él eran mejor de día. Nadie le hizo caso durante toda la noche y dejaron a mi pobre prima Kassandra cuidándolo. Tan linda ella. Además de que duró parada toda la noche. Yo estaba en un banco de madera, y al tiempo de que no soportaba estar sentado me paré un momento. Detrás de mí había una niña súper mega híper enfadosa, que estaba intentando subirse al banco, pero por algún motivo no lo lograba, y cuándo logró subirse ocurrió el siguiente evento desafortunado, la niña se cayó. Les diré la verdad, me dió tanto, pero tantísimo gusto, por qué hasta se trató de sujetar en mi pero tampoco pudo la escuincla malcriada enfadosa. Fue muy satisfactorio, no puedo ocultarlo y quería expresarlo. Desafortunado para ella y afortunado para mí. No le pasó nada, solo fue el susto.
    Más adentrada la noche y a pocos minutos de iniciar el desfile. La Valeria, mi prima que desfiló, me dice que si por dónde estoy , y que si por dónde yo estaba ya había empezado el desfiles. Le dije que no. Me llamó tres veces para preguntarme lo mismo. Al final, me dice qué tiene un por ciento de carga. Nos quedamos de ver por el Miramar al finalizar el desfile , fui a buscar y no la encontraba, se hizo amiga del viejito de seguridad de la entrada y la dejo pasar a cargar su celular. Hay gente buena aún en este puerto.
    Al día siguiente fui a la playa, y el evento desafortunado acompañó a alguien más. No sé cómo explicarlo, ni tampoco sé si evidenciar a la persona, solo puedo decirles qué de repente un dolor estomacal le llegó y el evento desafortunado salió expulsado en el mar.
    Estoy harto del carnaval, jamás pensé decir esto. Aunque estoy más harto de la gente. Jamás había visto tanta. No odio a toda la gente, me caen bien los que saben manejar, los que saben caminar, los que no dejan cochinero en la calle.
    Detesto a los pochos que se les olvida hablar en español según, y empieza con su ‘ammm, no sé cómo decirlo en español’.
    Recuerdo a una tipa muy alcoholizada, sacar medio cuerpo del asiento trasero de un carro y preguntar ¿díganme la verdad, qué opinan de Shakira?.
    Fui a ver a Jesse y Joy , me tocó en numerados, todo bien, medio aburrido el concierto, no soy fan, pero canta muy padre la tipa. Pero, ¿por qué no quitan la malla del estadio? Esa que ponen para que no pase la pelota en los juegos. Digo, si hay beis , ¿no pueden quitarla y ya?
    Estoy pensando en Semana Santa y en lo asqueroso que será. Auxilio.
    Para terminar, todo esto lo viví sobrio. Enfermo horrible de infección en la garganta. Mi primer carnaval sin beber.
    En fin, el combate naval me encantó, lo amé. El desfile me gustó mucho, aunque pienso que muy lento y faltaron carros más grandes.
    Qué bonita fiesta.
    Deja Vu/

  • La Niña

    Estaba en el camión muy a gusto. Era un día extraño, todos el camión actuaban cómo si sus vidas fueran perfectas y cómo si subirse al camión los hiciera sentir muy felices. También sentía lo mismo. El chofer hace una parada y se sube un hombre que hacía contraste con nuestra felicidad. Apenas podía caminar; noté qué no le pago al chofer. El hombre que se subió, quiso sentarse pero cayó al suelo y comenzó a salir sangre por todo su alrededor. Yo corrí hasta atrás como muchos de los pasajeros y otros se acercaron para ayudar al pobre hombre. Comenzó a subir más gente , corriendo , con sangre por todos lados. Una señora se sentó al lado mío , con sus manos llenas de sangre se tocaba la cabeza y lloraba.

    Desesperado le pregunté que estaba pasando. Apenas le entendía, pero al parecer una niña con un arma había disparado a todos en la parada del camion.

    Extrañamente la abracé, y le dije que todo estaría bien.

    Me desperté todo asustado. Afortunadamente pude volver a dormir rápido nuevamente. Ahora estaba en lo que parecía una parada de camión, con asientos, y había muchas personas, de muchas edades, parecía la hora de salida de la escuela , o el horario de las personas que salen y van a trabajar al turno de la tarde y van todos a la misma hora a esperar el camión.

    -Mira, esa niña se parece a nuestra hija. – Me dijo una voz. De un hombre que aparentemente era mi esposo. Me sentí muy extraño. Sabía que era mi esposo, recordé a mis hijos, que estaban en la Casa de mi madre siendo cuidados por qué tenían varicela y que La Niña era casi idéntica a mi hija. El día de soleado, el cielo de un azul tan brillante, y también aquí las personas se miraban muy felices. Incluso yo. Se escuchaban los carros y camiones pasar, y a lo lejos miré que venía el camión que debíamos tomar, me iba a voltear para decirle a mi esposo que ya venía, pero su cara era de miedo, me aportó, se puso enfrente de mí. Veo a la gente correr despavorida, y a través del hombro de mi esposo , miro a La Niña con un arma disparar a todos y a todos lados . Le disparó a mi esposo, quien cayó a mis pies, me miraba con lamento, pero cuando me agaché a querer hacer algo por él , vi en sus ojos que algo se apagó y supe que lo había perdido. Escucho que La Niña empieza a disparar de nuevo y corro hacia el autobús al que iba a subirme , hay un hombre muerto en la entrada, probablemente recibió una bala y murió ahí. Paso por encima de él, mucha gente viene atrás de mi tratando de salvarse , veo un asiento vacío al final y me siento ahí. Alguien me dice que si que me pasa, le explico todo lo sucedido, pero cuándo veo a la persona, me doy cuenta que era yo mismo . Fue como una especie de Deja Vú dentro de un sueño. Tenía las manos llenas de sangre. Me quedé mudo, me di cuenta que era la señora del sueño que había tenido. Así que, empecé a llorar y mi yo, que venía aún lado de mi me abrazó . De pronto se escucha un disparo, el camión avanza y despierto. Todo sudado estaba, las manos mojadas. Lo bueno que pude volver a dormir. Ahora estaba caminando hacia un lugar, seguía a la gente, sentía un gran peso en mi espalda, traía la mochila puesta , todo el mundo era más alto que yo, yo era extremadamente pequeño o mediano, había un carro aún a mi lado, me miré en el retrovisor y me doy cuenta que ahora yo era La Niña.

    Conozco muy bien dónde me encuentro, y se que voy a la parada del camión, en eso siento un empujón y caigo al suelo, y unas niñas me comienzan empujar sin dejarme levantar, me patean, pensaría que podría con ellas pero , en este cuerpo me era imposible, ellas eran más y más altas que yo. Sentía una tristeza, y unas ganas de llorar . Pero no estaba seguro de esos sentimientos, quizás eran de La Niña.

    Al fin se cansan y se van. Nadie me ayuda ni tampoco nadie trató de intervenir . Dejo de llorar, me limpio el uniforme y voy hasta la parada del camión. Cuando llegó, ahí estaban las mismas niñas , se reían de mi. Me hacían sentir tan mal, o al menos a La Niña , de pronto, todo dejo de importarme, era una sensación muy extraña. Abro la mochila, veo dos armas, una era muy grande, no sé cómo la obtuve, solo que trato de sujetara bien por qué esta muy pesada. Comienzo a disparar, pero no puedo controlar, no puedo controlar lo que hago, quería apuntar a las niñas pero termino disparándole a mucha gente inocente. Le doy a un hombre que trata de salvar a su esposa, no quería hacerlo, realmente no era yo quien hacía eso, era otra fuerza, quería parar pero no podía. Veo a la señora dejar a su esposo y subirse en el autobús. Mi arma ya no tiene balas, saco la segunda que tenía en la mochila , más pequeña y veo a una de las niñas en el suelo, muerta de miedo, manchada con la sangre de alguien más, ella fue la que comenzó a patearme, se lo que voy a hacer, apuntar hasta ella y disparar, trato de luchar con esa fuerza. Apunta hacia la niña que está en el suelo, pero no dispara, no se si soy yo quien lo impide o realmente La Niña. Empiezo a sentir un vacío , un sentimiento horrible, me apunto a la cabeza , disparo y me despierto.

  • Fuera de este mundo

    ¿Se han sentido así, cómo si fueran de otro lugar?

    Así como si no encajaras en ninguna parte. A dónde sea qué voy me llegar el presentimiento de que no formo parte de ese lugar o de las personas con las que estoy. No me sucede siempre y no me sucede con todos, al menos no con mis amigos cercanos y familiares. No sé a qué se deba. Una prima mía me invitaba a su cumpleaños en un restaurante. Iban a ir amigos suyos, evidentemente. No quise ir porque siento que no es mi círculo y me cuesta tanto poder encajar.

    Aunque no sé qué me causa más conflicto; si el querer encajar (qué me cuesta mucho) ó que no quiero encajar con nadie.

    Con mi círculo estoy más que bien. Puedo llegar a conocer una persona en muchas meses más. Pero no agregarle inmediatamente a mi vida.

    No todo el mundo me cae bien. Y en mi trabajo tengo que fingir tanto que al final es muy desgastante. Es horrible.

    Quiero dejar mi trabajo, solo que en este momento de mi vida no puedo.

    Pero quiero dejar todo. Mi vida en este lugar, en este trabajo, en esta ciudad. Vine aquí por la playa, porque me encanta. Pero creo que ya no debo estar aquí. Irme a quien sabe qué lugar.

    No soy diagnosticado pero supongo o quiero creer que tengo ansiedad. O quizás depresión. Por no haber cumplido metas y sueños que según ya tendría cumplidos ha esta edad de 27 años.

    Es que extraña me resulta la vida. Ha cambiado. Ha cambiado tanto que ya no sé si me gusta. O no estoy haciendo lo que me gusta.

    No sé qué me está pasando.

    Solo que quiero huir . Lejos , muy lejos.

    Desaparecer.

    ¿Les ha pasado?

  • Costumbre que ya no espanta.

    En cada casa en la que he vivido por azares de la vida, suceden cosas extrañas. Desaparecen cosas y al tiempo están devuelta cómo si nada.

    Me refiero a playeras, pantalones, accesorios. Desaparecen de mi cuarto y de mi casa. Por más que lo busco no lo encuentro. Me empezó a dar miedo en un principio porque decían que podrían ser duendes y esas criaturas extrañas en las que la gente cree.

    De pronto las cosas parecen como si siempre hubieran estado ahí. Hablo de semanas y meses.

    Se mueven y se caen cosas en cualquier parte de mi casa, y ha sucedido en todas las casas en las que viví e incluso en la que ahora habito.

    Quizás sea costumbre pero, ya no me asusta ni el sentir o ver qué pasa alguien tan rápido que no puedo ni verlo. Sobras durante el día y la noche. No sé qué sea. Sin duendes o algo más. O si todo está en mi cabeza . Pero no me asusto. Fuera de las cosas que se mueven y las caras espantosas que veo cuando tengo parálisis de suelo, no me ha sucedido nada malo.

    Pienso que en caso de que algo sea, puede que sea algún ser extraño divirtiéndose de buena gana.

    ¿Han tenido alguna experiencia similar?

  • Extraños sentimientos.

    Hace dos días que regresé a laborar. Dónde trabajo me dieron una semana libre por la situación del Covid-19.

    Me cambiaron una sucursal a dónde ya trabajé hace años. Pero es que volver ahí me hizo sentir muy fuera de lugar.

    Si vas a leerme, te advierto que no me imagino lo que han de sentir quienes han pasado más de un mes en cuarentena. Lo mío fue una semana sin trabajar pero no he salido en más de un mes, y a partir de eso es en lo que se ‘vasa’ mi situación.

    Al llegar, me encontré con caras nuevas y ya conocidas y poco conocidas. Cosa que me ayudó un poco a no sentir que estaba en una especie de sueño.

    Sentía una cosa rara dentro de mí. Tenía sentimientos encontrados, extraños, sin palabras para describir como fue.

    En ese lugar, a sus alrededores todo era un flujo constante de carros y personas. Está cerca del mar, de hermosas playas. Rodeado de bares y algunos restaurantes. Era un lugar de fiesta, de cerveza y comida por doquier. Pero al volver no había nada. Solo una persona a lo lejos y yo.

    Por un momento pensé que estaba soñando, tenía esa extraña sensación, esa que te da cuándo estás soñando y te das cuenta de ello.

    En el café, mencioné decir que ese era mi trabajo, también llegaron clientes que hace mucho no miraba y que no recordaba sus rostros pero que sus nombres llegaron a mi cabeza una vez vistos.

    Algo, una voz, o no sé, me decía que estaba soñando. Admito que ese lugar de mi trabajo no me gusta mucho y en la nueva sucursal si. Así que en pesadillas, algunas veces sueño que regreso a trabajar ahí. Pasaban las horas y estaba esperando despertar. Hasta que llegó mi hora de salida junto con la noche. Así que la soledad del lugar aumentó, la sensación también.

    Tomé el bus, llegué a mi casa, hablé con mi mamá y hermano un momento (quienes no viven conmigo, pero antes de que la pandemia del Covid-19 aumentara en mi ciudad, decidimos estar juntos). Me acosté, sin sueño, no podía dormir. Aún sentía que soñaba, pero por una extraña razón no me convencía.

    Una ola de pensamientos, de cosas feas y horrorosas atormentaban mi cabeza. Escuché a mi hermano toser y me abrazó un miedo que no me soltaba. Los pensamientos de traicionaron, se volvieron más agresivos.

    Pasé horas, 2 o 3, sin poder conciliar el sueño. Mi miedo ante esta situación, cada día es mayor. Hay tantas personas por acá que creen que no les va a pasar nada y que todo es mentira. Así que cada vez aumentan la cuarentena, por que los casos no paran. Los infectados y muertes suben. Pero las personas siguen en la calle, afuera sin asuntos que atender. Solo por que no pueden estar en casa.

    ¿Ustedes como se han sentido?

  • Extraños sentimientos.

    Hace dos días que regresé a laborar. Dónde trabajo me dieron una semana libre por la situación del Covid-19.

    Me cambiaron una sucursal a dónde ya trabajé hace años. Pero es que volver ahí me hizo sentir muy fuera de lugar.

    Si vas a leerme, te advierto que no me imagino lo que han de sentir quienes han pasado más de un mes en cuarentena. Lo mío fue una semana sin trabajar pero no he salido en más de un mes, y a partir de eso es en lo que se ‘vasa’ mi situación.

    Al llegar, me encontré con caras nuevas y ya conocidas y poco conocidas. Cosa que me ayudó un poco a no sentir que estaba en una especie de sueño.

    Sentía una cosa rara dentro de mí. Tenía sentimientos encontrados, extraños, sin palabras para describir como fue.

    En ese lugar, a sus alrededores todo era un flujo constante de carros y personas. Está cerca del mar, de hermosas playas. Rodeado de bares y algunos restaurantes. Era un lugar de fiesta, de cerveza y comida por doquier. Pero al volver no había nada. Solo una persona a lo lejos y yo.

    Por un momento pensé que estaba soñando, tenía esa extraña sensación, esa que te da cuándo estás soñando y te das cuenta de ello.

    En el café, mencioné decir que ese era mi trabajo, también llegaron clientes que hace mucho no miraba y que no recordaba sus rostros pero que sus nombres llegaron a mi cabeza una vez vistos.

    Algo, una voz, o no sé, me decía que estaba soñando. Admito que ese lugar de mi trabajo no me gusta mucho y en la nueva sucursal si. Así que en pesadillas, algunas veces sueño que regreso a trabajar ahí. Pasaban las horas y estaba esperando despertar. Hasta que llegó mi hora de salida junto con la noche. Así que la soledad del lugar aumentó, la sensación también.

    Tomé el bus, llegué a mi casa, hablé con mi mamá y hermano un momento (quienes no viven conmigo, pero antes de que la pandemia del Covid-19 aumentara en mi ciudad, decidimos estar juntos). Me acosté, sin sueño, no podía dormir. Aún sentía que soñaba, pero por una extraña razón no me convencía.

    Una ola de pensamientos, de cosas feas y horrorosas atormentaban mi cabeza. Escuché a mi hermano toser y me abrazó un miedo que no me soltaba. Los pensamientos de traicionaron, se volvieron más agresivos.

    Pasé horas, 2 o 3, sin poder conciliar el sueño. Mi miedo ante esta situación, cada día es mayor. Hay tantas personas por acá que creen que no les va a pasar nada y que todo es mentira. Así que cada vez aumentan la cuarentena, por que los casos no paran. Los infectados y muertes suben. Pero las personas siguen en la calle, afuera sin asuntos que atender. Solo por que no pueden estar en casa.

    ¿Ustedes como se han sentido?

  • Que injusto

    La violencia hacia las mujeres, en mi país, últimamente va en aumento. Es asombroso. Y es frustrante no poder hacer nada por esas mujeres desaparecidas y asesinadas.

    Yo, como hombre siento una incomodidad tan grande al pasar cerca de una mujer, más si es de noche y no hay mucha gente, que piense que puedo hacerle algún mal.

    Que injusto que una mujer no pueda ir libre por la calle

    Que injusto que no puedan vestir como quieren sin ser juzgadas.

    Hace poco en mi hermoso, pero cruel paísz desapareció una niña de siete años. Se encontró sin vida luego de dos días. Fue violada. Apuñalada. Torturada. Y finalmente, apedreada hasta morir.

    Era solo una niña inocente de siente años. Y fue robada por una mujer. Se que como este hay muchos casos, pero me resulta increíble que alguien sea capaz de semejante crueldad. Ninguna mujer, de ninguna edad merece que les quiten la vida solo por que sí. Sus familiares no merecen sufrir así.

    Nadie merecemos estar inseguros.

    Por otro lado, si eres mujer y caes por aquí sin querer. No te dejes de nadie. La violencia también está en casa. En los mismos padres, en las parejas, en los maestros. Acude a alguien. Busca ayuda.

    También me causa una impresión bastante grande, ver que en mi ciudad desaparecen una o dos mujeres al día, para después encontrar sus cuerpos.

    Esperamos que pronto la sociedad mejore.

  • Él ‘Yaqui’ se fue.

    Por este medio me gustaría expresar libremente el impacto y el sentir, del fallecimiento de él Yaqui, un tío mío que hace unos días atrás murió y que espero se encuentre descansando porque realmente se lo merece.

    Un hombre de 60 años. Un chaleco naranja que lo acompañó en sus últimos días de vida(de esos que usan trabajadores o tránsito). Y un silbato al que soplaba y todos sabían que él estaba cerca.

    Una niñez y adolescencia que quizás fueron algo oscuro en su vida. Pero una alegría y un ejemplo de ser humano en su adultez.

    Siempre con buen humor. Recuperado de su adicción al alcohol y ayudando a los demás a dejar ese vicio que a él lo llevó a deteriorarse por muchos años, pero que finalmente tuvo el valor y la fuerza para, parar y cambiar sus hábitos.

    No tenía un trabajo estable con un sueldo estable. Trabajaba para la gente que vivía cerca de él. Vecinos y amigos que siempre le dieron trabajo y de esa forma lo ayudaron.

    Nunca se le vio una mala cara. Una mal gesto. Una mueca. Nada. Siempre estaba sonriendo.

    Te preguntaba si tenías dinero. Si tu respuesta era ‘no’ te daba lo que tuviera en su bolsillo.

    Era el defensor de su hermana.

    Era el alma del lugar. Del vecindario.

    Claro, con su chaleco naranja siempre.

    Contaba chistes.

    Unos pocos minutos con él, hacían que se te olvidara todo lo malo que hay.

    Era esa persona que todos necesitamos.

    Fui afortunado de conocerlo.

    Siempre inventaba chistes. Todos graciosos.

    Bailaba.

    A todos sus sobrinos, nos enseñó a contar de pequeños hasta el número 10. Pero de una manera muy peculiar, y divertida. Con una voz rara que el hacía.

    Pero un día, le dió un infarto cerebral. Entonces él Yaqui, quedó en coma. Despertó pronto. Pero se había ido a otra parte. Ya no era él. Su voz se apagó. Su cuerpo no podía moverse. Y sólo sus ojos podía abrir. Pero eran unos ojos que se llenaron de tristeza, miedo, angustia.

    No podía hablar. Casi dos meses después, falleció.

    Una muerte que de alguna manera todos sabíamos que iba a suceder. Pero nos dimos cuenta, o al menos yo, que esta a aferrado a un ligero hilo, una cosa delgada llena de esperanza.

    Pensába que iba recuperarse. A volver a ser el mismo. Pero no fue así.

    Yo no creo en el paraíso. Ni en el cielo, en las religiones. Pero una parte mía esperan que, sea lo que sea que hay después de morir, sea bueno para él Yaqui.

    Un hombre bueno que no merecía sufrir.

    Estas cosas me hacen pensar que el karma no existe. Y que este caso, me hizo cuestionarme aún más, sobre lo que es la muerte.

  • El Día De Muertos

    Aquí en mi país, México, ‘El Día de Muertos’ es una tradición mexicana que se celebra desde muchos años atrás.

    A mi parecer, cada vez, más personas van conociendo está tradición y cultura que tenemos en nuestro país.

    Es una bonita manera de recordar a nuestros seres queridos que ya no están a nuestro lado. Por eso, por primera vez este año decidí hacer un ‘Altar de Muertos’

    En el cuál se colocan ofrendas que le gustaban a los difuntos.

    Hacerlo me llenó de tantos recuerdos. Cosas que no tenía tan presente. Cosas que quizás tenía años de no recordar.

    Lloré, me reí. De alguna forma mientras preparaba el altar, «platicaba» con ellos. Y se sentía que estaban ahí. Se creó una atmósfera y ambiente muy extraño pero acojedor.

    Algunos de ellos partieron hace mucho y otros hace muy poco. Entonces creo que esta celebración a la muerte es algo muy bonito. Una creencia y una tradición muy poderosa

    Yo no soy creyente de religiones

    Pero, creo que todos nosotros o la mayoría de nosotros, guardamos un sentimiento de esperanza, que creemos o queremos volver a estar aunque sea por un momento con ese ser que perdimos. Entonces, el 2 de noviembre, los difuntos van a donde está el altar. Ahí hay algo de mágica o como quieran llamarlo, y no lo digo por sus fotos, las ofrendas, pero realmente se siente algo de ellos. Como si estuviesen ahí.