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  • Una Serie De Eventos Desafortunados Del Carnaval Mazatlán 2023

    Una Serie De Eventos Desafortunados Del Carnaval Mazatlán 2023

    En los 125 años del Carnaval De Mazatlán han ocurrido gran cantidad de cosas. Dentro de la fiesta y los buenos momentos, se encuentra también el desastre y las desgracias. Hoy hablaremos de las mías y de las de algunas personas que me rodean.
    Mientras recorríamos olas altas y nos abríamos paso entre la multitud de turistas que vienen y no conocen los botes de basura y dejan su cochinero en las calles, Alejandro, mi hermano se encontró dinero tirado, por ir con la mirada en el suelo. Así me enseñó mi papá y así se lo he enseñado yo también. Y sorpresa, funcionó. Fue un momento de felicidad y agradable. No siempre te encuentras $120 tirados en la calle. Emocionado por mi inocente y pobre hermano que no sabía que su felicidad estaba a nada de ser arrebatada por el ser que le dió la vida, voy y le digo a mi madre que mi hermano se encontró dinero.
    En eso, ella mete su mano al los bolsos de su chaleco y dice que son de ella. Qué se le cayeron. Mi hermano se los dió sin problema. Fue muy triste. Para mí solamente. Yo me había emocionado por qué se había encontrado dinero. Este fue el primer evento desafortunado de la noche, porque mientras nos dirigíamos al segundo evento desafortunado, estábamos siendo muy felices a pesar de estar siendo aplastados por la multitud. Terminábamos de ver el espectacular y fantástico combate naval de este año y una tía, emocionada porque era la primera vez que asistía, le han robado el celular de su bolsa. Con todo y cargador. ¿Cómo es posible? No lo entiendo. Pero así fue. Nos dimos cuenta después de recorrer un buen tramo de olas. Ni ocupabas moverte o caminar, la gente te llevaba sola, como las máquinas para hacer tortillas.
    Es muy triste perder un celular, más si estás pasándola muy bien. Si lo sabré yo. Pero la vida sigue y celulares hay muchos. Sabemos quien fue, bueno, tenemos una sospecha. Si fue, de seguro un día de tormenta eléctrica le caerá un rayo en su aparato auditivo y se quedará sin oreja . Si no fue ella , una disculpa por los malos deseos.
    Una prima hizo un flan. Parecía capirotada, era la primera vez que lo hacía . Así que se le perdona. Además estaba muy bueno, menos su apariencia.
    Llegó el domingo de carnaval; una prima mía iba a desfilar arriba de un carro de patrocinadores, así que fui a verla triunfar entre la multitud. Me reuní con mi familia que estabanesperándome y me estaban llame y llame para ver dónde venía , cómo si yo no trabaja y pudiera pasar entre la gente como la humedad y llegar de volada. Compraron cosas para todos, ni una coca para mi. Pero está bien, los perdono. Mi abuelo estaba muy molesto porque el desfile era de noche y para él eran mejor de día. Nadie le hizo caso durante toda la noche y dejaron a mi pobre prima Kassandra cuidándolo. Tan linda ella. Además de que duró parada toda la noche. Yo estaba en un banco de madera, y al tiempo de que no soportaba estar sentado me paré un momento. Detrás de mí había una niña súper mega híper enfadosa, que estaba intentando subirse al banco, pero por algún motivo no lo lograba, y cuándo logró subirse ocurrió el siguiente evento desafortunado, la niña se cayó. Les diré la verdad, me dió tanto, pero tantísimo gusto, por qué hasta se trató de sujetar en mi pero tampoco pudo la escuincla malcriada enfadosa. Fue muy satisfactorio, no puedo ocultarlo y quería expresarlo. Desafortunado para ella y afortunado para mí. No le pasó nada, solo fue el susto.
    Más adentrada la noche y a pocos minutos de iniciar el desfile. La Valeria, mi prima que desfiló, me dice que si por dónde estoy , y que si por dónde yo estaba ya había empezado el desfiles. Le dije que no. Me llamó tres veces para preguntarme lo mismo. Al final, me dice qué tiene un por ciento de carga. Nos quedamos de ver por el Miramar al finalizar el desfile , fui a buscar y no la encontraba, se hizo amiga del viejito de seguridad de la entrada y la dejo pasar a cargar su celular. Hay gente buena aún en este puerto.
    Al día siguiente fui a la playa, y el evento desafortunado acompañó a alguien más. No sé cómo explicarlo, ni tampoco sé si evidenciar a la persona, solo puedo decirles qué de repente un dolor estomacal le llegó y el evento desafortunado salió expulsado en el mar.
    Estoy harto del carnaval, jamás pensé decir esto. Aunque estoy más harto de la gente. Jamás había visto tanta. No odio a toda la gente, me caen bien los que saben manejar, los que saben caminar, los que no dejan cochinero en la calle.
    Detesto a los pochos que se les olvida hablar en español según, y empieza con su ‘ammm, no sé cómo decirlo en español’.
    Recuerdo a una tipa muy alcoholizada, sacar medio cuerpo del asiento trasero de un carro y preguntar ¿díganme la verdad, qué opinan de Shakira?.
    Fui a ver a Jesse y Joy , me tocó en numerados, todo bien, medio aburrido el concierto, no soy fan, pero canta muy padre la tipa. Pero, ¿por qué no quitan la malla del estadio? Esa que ponen para que no pase la pelota en los juegos. Digo, si hay beis , ¿no pueden quitarla y ya?
    Estoy pensando en Semana Santa y en lo asqueroso que será. Auxilio.
    Para terminar, todo esto lo viví sobrio. Enfermo horrible de infección en la garganta. Mi primer carnaval sin beber.
    En fin, el combate naval me encantó, lo amé. El desfile me gustó mucho, aunque pienso que muy lento y faltaron carros más grandes.
    Qué bonita fiesta.
    Deja Vu/

  • La Niña

    Estaba en el camión muy a gusto. Era un día extraño, todos el camión actuaban cómo si sus vidas fueran perfectas y cómo si subirse al camión los hiciera sentir muy felices. También sentía lo mismo. El chofer hace una parada y se sube un hombre que hacía contraste con nuestra felicidad. Apenas podía caminar; noté qué no le pago al chofer. El hombre que se subió, quiso sentarse pero cayó al suelo y comenzó a salir sangre por todo su alrededor. Yo corrí hasta atrás como muchos de los pasajeros y otros se acercaron para ayudar al pobre hombre. Comenzó a subir más gente , corriendo , con sangre por todos lados. Una señora se sentó al lado mío , con sus manos llenas de sangre se tocaba la cabeza y lloraba.

    Desesperado le pregunté que estaba pasando. Apenas le entendía, pero al parecer una niña con un arma había disparado a todos en la parada del camion.

    Extrañamente la abracé, y le dije que todo estaría bien.

    Me desperté todo asustado. Afortunadamente pude volver a dormir rápido nuevamente. Ahora estaba en lo que parecía una parada de camión, con asientos, y había muchas personas, de muchas edades, parecía la hora de salida de la escuela , o el horario de las personas que salen y van a trabajar al turno de la tarde y van todos a la misma hora a esperar el camión.

    -Mira, esa niña se parece a nuestra hija. – Me dijo una voz. De un hombre que aparentemente era mi esposo. Me sentí muy extraño. Sabía que era mi esposo, recordé a mis hijos, que estaban en la Casa de mi madre siendo cuidados por qué tenían varicela y que La Niña era casi idéntica a mi hija. El día de soleado, el cielo de un azul tan brillante, y también aquí las personas se miraban muy felices. Incluso yo. Se escuchaban los carros y camiones pasar, y a lo lejos miré que venía el camión que debíamos tomar, me iba a voltear para decirle a mi esposo que ya venía, pero su cara era de miedo, me aportó, se puso enfrente de mí. Veo a la gente correr despavorida, y a través del hombro de mi esposo , miro a La Niña con un arma disparar a todos y a todos lados . Le disparó a mi esposo, quien cayó a mis pies, me miraba con lamento, pero cuando me agaché a querer hacer algo por él , vi en sus ojos que algo se apagó y supe que lo había perdido. Escucho que La Niña empieza a disparar de nuevo y corro hacia el autobús al que iba a subirme , hay un hombre muerto en la entrada, probablemente recibió una bala y murió ahí. Paso por encima de él, mucha gente viene atrás de mi tratando de salvarse , veo un asiento vacío al final y me siento ahí. Alguien me dice que si que me pasa, le explico todo lo sucedido, pero cuándo veo a la persona, me doy cuenta que era yo mismo . Fue como una especie de Deja Vú dentro de un sueño. Tenía las manos llenas de sangre. Me quedé mudo, me di cuenta que era la señora del sueño que había tenido. Así que, empecé a llorar y mi yo, que venía aún lado de mi me abrazó . De pronto se escucha un disparo, el camión avanza y despierto. Todo sudado estaba, las manos mojadas. Lo bueno que pude volver a dormir. Ahora estaba caminando hacia un lugar, seguía a la gente, sentía un gran peso en mi espalda, traía la mochila puesta , todo el mundo era más alto que yo, yo era extremadamente pequeño o mediano, había un carro aún a mi lado, me miré en el retrovisor y me doy cuenta que ahora yo era La Niña.

    Conozco muy bien dónde me encuentro, y se que voy a la parada del camión, en eso siento un empujón y caigo al suelo, y unas niñas me comienzan empujar sin dejarme levantar, me patean, pensaría que podría con ellas pero , en este cuerpo me era imposible, ellas eran más y más altas que yo. Sentía una tristeza, y unas ganas de llorar . Pero no estaba seguro de esos sentimientos, quizás eran de La Niña.

    Al fin se cansan y se van. Nadie me ayuda ni tampoco nadie trató de intervenir . Dejo de llorar, me limpio el uniforme y voy hasta la parada del camión. Cuando llegó, ahí estaban las mismas niñas , se reían de mi. Me hacían sentir tan mal, o al menos a La Niña , de pronto, todo dejo de importarme, era una sensación muy extraña. Abro la mochila, veo dos armas, una era muy grande, no sé cómo la obtuve, solo que trato de sujetara bien por qué esta muy pesada. Comienzo a disparar, pero no puedo controlar, no puedo controlar lo que hago, quería apuntar a las niñas pero termino disparándole a mucha gente inocente. Le doy a un hombre que trata de salvar a su esposa, no quería hacerlo, realmente no era yo quien hacía eso, era otra fuerza, quería parar pero no podía. Veo a la señora dejar a su esposo y subirse en el autobús. Mi arma ya no tiene balas, saco la segunda que tenía en la mochila , más pequeña y veo a una de las niñas en el suelo, muerta de miedo, manchada con la sangre de alguien más, ella fue la que comenzó a patearme, se lo que voy a hacer, apuntar hasta ella y disparar, trato de luchar con esa fuerza. Apunta hacia la niña que está en el suelo, pero no dispara, no se si soy yo quien lo impide o realmente La Niña. Empiezo a sentir un vacío , un sentimiento horrible, me apunto a la cabeza , disparo y me despierto.

  • Fuera de este mundo

    ¿Se han sentido así, cómo si fueran de otro lugar?

    Así como si no encajaras en ninguna parte. A dónde sea qué voy me llegar el presentimiento de que no formo parte de ese lugar o de las personas con las que estoy. No me sucede siempre y no me sucede con todos, al menos no con mis amigos cercanos y familiares. No sé a qué se deba. Una prima mía me invitaba a su cumpleaños en un restaurante. Iban a ir amigos suyos, evidentemente. No quise ir porque siento que no es mi círculo y me cuesta tanto poder encajar.

    Aunque no sé qué me causa más conflicto; si el querer encajar (qué me cuesta mucho) ó que no quiero encajar con nadie.

    Con mi círculo estoy más que bien. Puedo llegar a conocer una persona en muchas meses más. Pero no agregarle inmediatamente a mi vida.

    No todo el mundo me cae bien. Y en mi trabajo tengo que fingir tanto que al final es muy desgastante. Es horrible.

    Quiero dejar mi trabajo, solo que en este momento de mi vida no puedo.

    Pero quiero dejar todo. Mi vida en este lugar, en este trabajo, en esta ciudad. Vine aquí por la playa, porque me encanta. Pero creo que ya no debo estar aquí. Irme a quien sabe qué lugar.

    No soy diagnosticado pero supongo o quiero creer que tengo ansiedad. O quizás depresión. Por no haber cumplido metas y sueños que según ya tendría cumplidos ha esta edad de 27 años.

    Es que extraña me resulta la vida. Ha cambiado. Ha cambiado tanto que ya no sé si me gusta. O no estoy haciendo lo que me gusta.

    No sé qué me está pasando.

    Solo que quiero huir . Lejos , muy lejos.

    Desaparecer.

    ¿Les ha pasado?

  • Extraños sentimientos.

    Hace dos días que regresé a laborar. Dónde trabajo me dieron una semana libre por la situación del Covid-19.

    Me cambiaron una sucursal a dónde ya trabajé hace años. Pero es que volver ahí me hizo sentir muy fuera de lugar.

    Si vas a leerme, te advierto que no me imagino lo que han de sentir quienes han pasado más de un mes en cuarentena. Lo mío fue una semana sin trabajar pero no he salido en más de un mes, y a partir de eso es en lo que se ‘vasa’ mi situación.

    Al llegar, me encontré con caras nuevas y ya conocidas y poco conocidas. Cosa que me ayudó un poco a no sentir que estaba en una especie de sueño.

    Sentía una cosa rara dentro de mí. Tenía sentimientos encontrados, extraños, sin palabras para describir como fue.

    En ese lugar, a sus alrededores todo era un flujo constante de carros y personas. Está cerca del mar, de hermosas playas. Rodeado de bares y algunos restaurantes. Era un lugar de fiesta, de cerveza y comida por doquier. Pero al volver no había nada. Solo una persona a lo lejos y yo.

    Por un momento pensé que estaba soñando, tenía esa extraña sensación, esa que te da cuándo estás soñando y te das cuenta de ello.

    En el café, mencioné decir que ese era mi trabajo, también llegaron clientes que hace mucho no miraba y que no recordaba sus rostros pero que sus nombres llegaron a mi cabeza una vez vistos.

    Algo, una voz, o no sé, me decía que estaba soñando. Admito que ese lugar de mi trabajo no me gusta mucho y en la nueva sucursal si. Así que en pesadillas, algunas veces sueño que regreso a trabajar ahí. Pasaban las horas y estaba esperando despertar. Hasta que llegó mi hora de salida junto con la noche. Así que la soledad del lugar aumentó, la sensación también.

    Tomé el bus, llegué a mi casa, hablé con mi mamá y hermano un momento (quienes no viven conmigo, pero antes de que la pandemia del Covid-19 aumentara en mi ciudad, decidimos estar juntos). Me acosté, sin sueño, no podía dormir. Aún sentía que soñaba, pero por una extraña razón no me convencía.

    Una ola de pensamientos, de cosas feas y horrorosas atormentaban mi cabeza. Escuché a mi hermano toser y me abrazó un miedo que no me soltaba. Los pensamientos de traicionaron, se volvieron más agresivos.

    Pasé horas, 2 o 3, sin poder conciliar el sueño. Mi miedo ante esta situación, cada día es mayor. Hay tantas personas por acá que creen que no les va a pasar nada y que todo es mentira. Así que cada vez aumentan la cuarentena, por que los casos no paran. Los infectados y muertes suben. Pero las personas siguen en la calle, afuera sin asuntos que atender. Solo por que no pueden estar en casa.

    ¿Ustedes como se han sentido?

  • Extraños sentimientos.

    Hace dos días que regresé a laborar. Dónde trabajo me dieron una semana libre por la situación del Covid-19.

    Me cambiaron una sucursal a dónde ya trabajé hace años. Pero es que volver ahí me hizo sentir muy fuera de lugar.

    Si vas a leerme, te advierto que no me imagino lo que han de sentir quienes han pasado más de un mes en cuarentena. Lo mío fue una semana sin trabajar pero no he salido en más de un mes, y a partir de eso es en lo que se ‘vasa’ mi situación.

    Al llegar, me encontré con caras nuevas y ya conocidas y poco conocidas. Cosa que me ayudó un poco a no sentir que estaba en una especie de sueño.

    Sentía una cosa rara dentro de mí. Tenía sentimientos encontrados, extraños, sin palabras para describir como fue.

    En ese lugar, a sus alrededores todo era un flujo constante de carros y personas. Está cerca del mar, de hermosas playas. Rodeado de bares y algunos restaurantes. Era un lugar de fiesta, de cerveza y comida por doquier. Pero al volver no había nada. Solo una persona a lo lejos y yo.

    Por un momento pensé que estaba soñando, tenía esa extraña sensación, esa que te da cuándo estás soñando y te das cuenta de ello.

    En el café, mencioné decir que ese era mi trabajo, también llegaron clientes que hace mucho no miraba y que no recordaba sus rostros pero que sus nombres llegaron a mi cabeza una vez vistos.

    Algo, una voz, o no sé, me decía que estaba soñando. Admito que ese lugar de mi trabajo no me gusta mucho y en la nueva sucursal si. Así que en pesadillas, algunas veces sueño que regreso a trabajar ahí. Pasaban las horas y estaba esperando despertar. Hasta que llegó mi hora de salida junto con la noche. Así que la soledad del lugar aumentó, la sensación también.

    Tomé el bus, llegué a mi casa, hablé con mi mamá y hermano un momento (quienes no viven conmigo, pero antes de que la pandemia del Covid-19 aumentara en mi ciudad, decidimos estar juntos). Me acosté, sin sueño, no podía dormir. Aún sentía que soñaba, pero por una extraña razón no me convencía.

    Una ola de pensamientos, de cosas feas y horrorosas atormentaban mi cabeza. Escuché a mi hermano toser y me abrazó un miedo que no me soltaba. Los pensamientos de traicionaron, se volvieron más agresivos.

    Pasé horas, 2 o 3, sin poder conciliar el sueño. Mi miedo ante esta situación, cada día es mayor. Hay tantas personas por acá que creen que no les va a pasar nada y que todo es mentira. Así que cada vez aumentan la cuarentena, por que los casos no paran. Los infectados y muertes suben. Pero las personas siguen en la calle, afuera sin asuntos que atender. Solo por que no pueden estar en casa.

    ¿Ustedes como se han sentido?

  • Natalia debe morir

    Hola, posteo acá un pequeño borrador, de un capitulo, de una historia que quiero construir. Que tengan buen día.

    Natalia debe morir.

    Estas últimas semanas, le había pasado muchas veces por su mente. ‘Natalia debe morir’.
    Pero Alex no sabía como iba a lograr que eso sucediera. Solo sabia una cosa, no podía soportar mas tiempo a esa mujer que hacia su trabajo fuera horrible desde el momento en que ella cruzaba la puerta y entraba a la cafetería donde Alex trabaja y pidiera su ‘Chai Extra Caliente’ de todos los malditos días del año.

    Una mañana muy azul. Alex, iba caminando a esperar el autobús que lo dejaba cerca de su trabajo. El clima, era espantoso.  ‘Odio el calor’, pensaba Alex. Pasó un autobús y no era el que Alex necesitaba para su trabajo, Pasó otro, tampoco era. Siguieron dos más, y tampoco eran. Al fin, el cuarto camión es el que necesitaba para subir y odiar este hermoso día azul. Odiaba esperar tanto tiempo el autobús cuando hacia bastante calor. Venía lleno de personas y apenas un asiento estaba disponible, pero una señora, de algunos sesenta y siete a setenta años apareció, ganándole el lugar, pasando entre las personas como la humedad. Alex era un joven muy amable con las personas mayores cuando de él nacía esa acción de hacer algo bueno por ellos, como el de ofrecer un asiento a una persona mayor. Pero le molestaban las acciones desconsideradas y arrebatadoras como las de esta señora. ‘Ella debe morir, o no existir. De ser así hubiese ganado mi lugar como correspondía’.

    Alex baja de su odioso trayecto. Siente que el calor lo envuelve y eso lo pone de muy mal humor. Luego pensar los mil setecientos cincuenta pasos que debe dar hasta llegar a su trabajo.
    Si, tenía una aplicación en su móvil que contaba los pasos que da durante todo el día. Sentía que el sol lo odiaba. Odiaba el calentamiento global. Odiaba las personas que contaminan y tiran basura en la calle y en las playas. Odiaba caminar a su trabajo, odiaba los autobuses. Pero no quería comprar un carro, le parece absurdo gastar tanto dinero en uno, cuando un autobús puede llevarte a muchos lugares a tan bajo costo.

    Trabaja en una cafetería que se encuentra dentro de una plaza. Tenía ya siete años trabajando en ese lugar. Le gustaba mucho. Conocía muchas personas, hizo algunos amigos y le encantaba el café. Pero de casi todo lo que le gusta, odia algo de ello.
    Ama a la mayoría de los clientes. En especial a los que llegan, piden lo mismo, saludan y se van en cinco minutos. Están con los que tiene muchos temas en común y pueden platicar durante mucho tiempo. Están esos que son amables y no se quejan.
    Pero están los que van siempre, y siempre se quejan de todo. Del servicio, de la actitud de los trabajadores, de la comida, del café, del chai, del aire, de la música.

    Se pone su mandil y comienza a laborar.

    Se prepara un café, uno que lleva tres shots de espresso y chocolate blanco. Su favorito desde que trabaja ahí. Se lo sirve en las rocas. Le gusta el café frío en cualquier clima del año. Y siempre se prepara lo mismo antes de empezar su turno en su trabajo. Es un día normal, al parecer. Como siempre, Alex deseaba que no fueran esos clientes que más odia y que solo le hacen perder el tiempo con sus reclamos.

    Alex platicaba un momento con Sandra, una muchacha nueva que tenía apenas diez meses trabajando ahí y se habían hecho ya grandes amigos. Les gustaba charlar sobre libros. Todo marchaba bien en el día hasta que se ve aproximarse una clienta, a la que todos odiaban, en especial Alex, porque, para su desgracia, él preparaba mejor el chai que todos en ese lugar, y Natalia lo sabía.

    -Voltea, que ahí viene tu favorita – Dijo Sandra con tono burlón.
    -Me gustaría esconderme, pero lastima que ya me vio. -Alex alzaba la mano para responder el saludo de Natalia, que entraba a la cafetería y saludaba con una sonrisa de oreja a oreja. Claro, una sonrisa falsa, como la de Alex.
    -Hola, muchachos. Buenos días. Que alegría que estés tú, Alex. Ya sabes. Lo de siempre; un chai, del más grande. ¡Super, super caliente! Que no se olvide. – Recalcó Natalia, con un tono de voz muy alto y falso como su sonrisa. Fingiendo ser una persona amable.
    -Claro, enseguida te lo tengo listo, dame un minuto. – Claro que eran mentiras de Alex. Tardaba cinco minutos o más, porque tenía que calentar el agua, para que estuviera muy caliente, y aparte también calentar la leche para que estuviera muy caliente. Enseguida tenia que mezclar el agua y la leche con el chai para terminar la bebida, pero se debía volver a calentar, porque para Natalia aún no estaba lo suficiente caliente para beber.

    La bebida estuvo lista al cabo de unos minutos. La mujer de sonrisa falsa la cogió y la bebió. Pero no estuvo a la temperatura que ella deseaba. Necesitaba que estuviera mas caliente.
    Todos se preguntaban cómo era posible que un ser humano pudiera beber una bebida de tan alta temperatura. Estaba más alta de lo permitido por la empresa. Podrá lastimar sus órganos, su legua, su esófago, su estómago, su garganta, todo el camino que un liquido puede recorrer al pasar por la boca. Pero para ella no era problema.

    Alex le decía, como siempre, que podía volver a prepara su bebida hasta que le gustara y estuviera a la temperatura adecuada. Y cuando a Natalia no le gustaba la bebida su actitud cambiaba. Su voz no era amable, su sonrisa se volvía una desagradable mueca y su ceño se fruncia un poco.

    Segundo intento, aun mas caliente el chai, a esa mujer inmune a lo caliente, no le era lo suficiente para poder beberlo. Ella ya no sonería, su ceño lucía muy arrugado y su voz no tubo cambio, no habló. Solo hizo gesto de desagrado y casi tira la bebida de lo molesta que estaba.

    Él pobre Alex, tubo que ocultar su frustración, su enojo, sus ganas de decirle cosas, pero logro mantener su enojo muy bien guardado y volvió a decirle que volvía a prepara su bebía. Era casi imposible que alcanzara un grado más alto de temperatura. El liquido empezaba a hacer ebullición, a hacer burbujas que explotaban y lanzaban chispas hirviendo que caían sobre las manos de Alex. Y eso le molestaba muchísimo. Podía sentir la mirada furiosa de la clienta. Al momento de casi preparar la bebida, un mal movimiento hace que la bebida se derrame un poco y Alex se quema la mano, y aguanta el ardor con tal de que Natalia la pruebe y se vaya del lugar.

    – ¡No me gusta! ¡No entiendo por que no puedes hacerla como le pido! ¡No sabes lo que es extra caliente! No me quema, no siento nada, no me sabe bien. Tengo que irme, así déjalo ya.

    La mente de Alex se fue de su lugar. Algo en él cambió. Fue como un cambio de cerebro y es como si alguien hubiera entrado en cuerpo y lo manipularan. De pronto no sintió nada. No había ardor, no había desesperación. Es como si estuviera en estado neutro, sin recibir señal, sin captar información a su alrededor. Sus oídos no funcionaban. Sólo veía que Natalia movía sus labios, pero no podía escuchar lo que decía. Estuvo así aproximadamente un minuto. La única expresión de su rostro era un pequeño estirón de su labio, estirado a la izquierda. No era una sonrisa, era algo más. Sólo había un pequeño pensamiento que lo controlaba y se repetía contantemente en ese tiempo que estuvo sin reacciona; ‘No puedo permitir que siga sucediendo esto. La odio. No quiero verla más. Tiene que desaparecer para siempre. Ojalá que se muera’
    De pronto volvió en sí y tranquila y delicadamente soltó unas palabras:
    – Discúlpame. Te juro, que no volverá a suceder.
    En su mente, planeaba algo que pensó que solo se quedaría ahí, en su imaginación. Jamás pensó que se volvería realidad.

  • El último día.

    Papá… este año has cumplido seis años de que partiste. Ya ha pasado un montón de cosas que te has perdido y has hecho tanta falta en mucho buenos y malos momentos. A mi hermano no le vendrías mal ahora que ha cumplido once años. Esta por entrar a secundaria. Ha crecido mucho. Lo vieras, se parece mucho a ti. Su forma de ser, su caminar y su posición de dormir es la misma la tuya. Las mismas ocurrencias. Es un gran niño.
    Y no sé, hoy me puse a pensar en el tiempo que perdimos. Aun trabajo en aquel lugar donde fuiste por mi la ultima ve que viniste de visita y que yo estaba muy enojado contigo por la forma en la que habías llegado un día antes, en navidad. Pero estaba muy feliz de que estuvieras aquí. Hoy tengo 26 años. Aún recuerdo cuando me decías que no me quitara el poco bigote que me salía por que no me dejaban entrar al hospital, el día que mi hermano nació por que me miraba muy menor. Pues hoy tengo bigote y barba, creo que te gustaría ver como me veo.
    Mi mamá ha conseguido una pareja nueva, le ha venido muy bien. A mi no tanto al principio, sentía algo raro. Ya lo he logrado asimilar.
    Todos te recuerdan mucho. No hay reunión o dónde no mencionen algo gracioso que hiciste.
    Muchos no saben como vivimos cuando aun mi mamá y tú no se separaban. Mucho menos el proceso de separación.
    He cambiado mucho desde entonces. Crecí unos centímetros más. Conocí muchas personas y creo que me va muy bien en el trabajo, aunque he estado pensando en dejarlo. Es buen trabajo, pero creo que ya di lo que tenía que dar en ese lugar.
     
    En tiempo de frío no guardo siempre mis manos en las bolsas del suéter. Siempre que lo hago escucho que me dices que si me caigo no podre meter las manos al frente y me golpeare la cara contra el suelo. Por supuesto que lo mismo le digo a mi hermano, así que no te preocupes.
    Ahora se me defender mejor que antes, no hablo de ir a los golpes, pero he aprendido a poner a la gente en su lugar con buenos argumentos.

    Estaba muy enojado contigo. Te fuiste de un día a otro. Sin aviso. En un instante. Me hubiera gustado saber que ya sabías que estabas mal. Estuviste sólo y eso me molesta. Pero sabes, te entiendo, siempre he pensado en hacer lo mismo si estuviera en esa situación.  Al principio fue extraño, ya vez que no vivíamos juntos y que estabas a dos horas de distancia. Pensaba que estabas en tu casa, como siempre, haya donde vivías.  Hasta que de pronto no había llamas, ni visitas.
    Vieras como me han preguntado si te extraño. Claro que sí. Solo que no se para que quieren saber.
    No me he atrevido a ir al panteón. Es muy doloroso y fuerte para mí. Pero te recuerdo siempre. Estas en todos lados. En las cosas que hago, en algunas cosas que digo, y en mi mente todos los días.

    Últimamente has aparecido mucho en mis sueños. Me alegro, es una buena manera de sentir que te veo y que sigues por acá haciéndome enojar tanto.

    La gente aun no entiende como era nuestra relación de padre e hijo. Tampoco yo, pero creo que lo entiendo un poco mejor que ellos. Eras diferente conmigo a con ellos en muchas cosas. Pero nos entendíamos. Y estaba bien. No éramos los mas cariñosos, ni la mas dulce familia, y tu adicción al alcohol era espantosa.

    Pero me sentía a salvo cuando estabas en casa, a pesar de los gritos y discusiones con mi mamá. Vaya que te soportó. No te dejó por que no te quería. Me consta que te amaba y lo sigue haciendo, pero era muy difícil estar bajo el mismo techo con los problemas de cada noche producidos por el alcohol. La gente no sabía de todo eso, de tus palabras hirientes, de tus infidelidades, de tus enojos. Conocían solo tu lado de buen humor y chistes. Pero, aun así, te queríamos.
    Recuerdo que me decías que siempre preferí a mi mamá, pero no fue así. Solo que no podía estar de tu lado en tus condiciones. Tenias una enfermedad, si, una adicción, si, pero hasta ahora lo comprendo. Ya bastante tarde.
    Extraño mucho esos días de turista por la noche. Eran tan divertidos. No se por que lo dejamos de jugar.
    No creo en cosas del cielo y de las almas y del infierno. Pero espero, que al final, donde se haya ido tu mente tu ser, lo que sea, te encuentres bien.
    No olvidaré que el último día, cuando ya no podías mas y estabas conectado a tantos cables, me reconociste y me prometiste que ibas a cambiar… estoy seguro de que si ibas a hacerlo. Te quiero y siempre lo voy a hacer.

  • Que injusto

    La violencia hacia las mujeres, en mi país, últimamente va en aumento. Es asombroso. Y es frustrante no poder hacer nada por esas mujeres desaparecidas y asesinadas.

    Yo, como hombre siento una incomodidad tan grande al pasar cerca de una mujer, más si es de noche y no hay mucha gente, que piense que puedo hacerle algún mal.

    Que injusto que una mujer no pueda ir libre por la calle

    Que injusto que no puedan vestir como quieren sin ser juzgadas.

    Hace poco en mi hermoso, pero cruel paísz desapareció una niña de siete años. Se encontró sin vida luego de dos días. Fue violada. Apuñalada. Torturada. Y finalmente, apedreada hasta morir.

    Era solo una niña inocente de siente años. Y fue robada por una mujer. Se que como este hay muchos casos, pero me resulta increíble que alguien sea capaz de semejante crueldad. Ninguna mujer, de ninguna edad merece que les quiten la vida solo por que sí. Sus familiares no merecen sufrir así.

    Nadie merecemos estar inseguros.

    Por otro lado, si eres mujer y caes por aquí sin querer. No te dejes de nadie. La violencia también está en casa. En los mismos padres, en las parejas, en los maestros. Acude a alguien. Busca ayuda.

    También me causa una impresión bastante grande, ver que en mi ciudad desaparecen una o dos mujeres al día, para después encontrar sus cuerpos.

    Esperamos que pronto la sociedad mejore.

  • Él ‘Yaqui’ se fue.

    Por este medio me gustaría expresar libremente el impacto y el sentir, del fallecimiento de él Yaqui, un tío mío que hace unos días atrás murió y que espero se encuentre descansando porque realmente se lo merece.

    Un hombre de 60 años. Un chaleco naranja que lo acompañó en sus últimos días de vida(de esos que usan trabajadores o tránsito). Y un silbato al que soplaba y todos sabían que él estaba cerca.

    Una niñez y adolescencia que quizás fueron algo oscuro en su vida. Pero una alegría y un ejemplo de ser humano en su adultez.

    Siempre con buen humor. Recuperado de su adicción al alcohol y ayudando a los demás a dejar ese vicio que a él lo llevó a deteriorarse por muchos años, pero que finalmente tuvo el valor y la fuerza para, parar y cambiar sus hábitos.

    No tenía un trabajo estable con un sueldo estable. Trabajaba para la gente que vivía cerca de él. Vecinos y amigos que siempre le dieron trabajo y de esa forma lo ayudaron.

    Nunca se le vio una mala cara. Una mal gesto. Una mueca. Nada. Siempre estaba sonriendo.

    Te preguntaba si tenías dinero. Si tu respuesta era ‘no’ te daba lo que tuviera en su bolsillo.

    Era el defensor de su hermana.

    Era el alma del lugar. Del vecindario.

    Claro, con su chaleco naranja siempre.

    Contaba chistes.

    Unos pocos minutos con él, hacían que se te olvidara todo lo malo que hay.

    Era esa persona que todos necesitamos.

    Fui afortunado de conocerlo.

    Siempre inventaba chistes. Todos graciosos.

    Bailaba.

    A todos sus sobrinos, nos enseñó a contar de pequeños hasta el número 10. Pero de una manera muy peculiar, y divertida. Con una voz rara que el hacía.

    Pero un día, le dió un infarto cerebral. Entonces él Yaqui, quedó en coma. Despertó pronto. Pero se había ido a otra parte. Ya no era él. Su voz se apagó. Su cuerpo no podía moverse. Y sólo sus ojos podía abrir. Pero eran unos ojos que se llenaron de tristeza, miedo, angustia.

    No podía hablar. Casi dos meses después, falleció.

    Una muerte que de alguna manera todos sabíamos que iba a suceder. Pero nos dimos cuenta, o al menos yo, que esta a aferrado a un ligero hilo, una cosa delgada llena de esperanza.

    Pensába que iba recuperarse. A volver a ser el mismo. Pero no fue así.

    Yo no creo en el paraíso. Ni en el cielo, en las religiones. Pero una parte mía esperan que, sea lo que sea que hay después de morir, sea bueno para él Yaqui.

    Un hombre bueno que no merecía sufrir.

    Estas cosas me hacen pensar que el karma no existe. Y que este caso, me hizo cuestionarme aún más, sobre lo que es la muerte.

  • El Día De Muertos

    Aquí en mi país, México, ‘El Día de Muertos’ es una tradición mexicana que se celebra desde muchos años atrás.

    A mi parecer, cada vez, más personas van conociendo está tradición y cultura que tenemos en nuestro país.

    Es una bonita manera de recordar a nuestros seres queridos que ya no están a nuestro lado. Por eso, por primera vez este año decidí hacer un ‘Altar de Muertos’

    En el cuál se colocan ofrendas que le gustaban a los difuntos.

    Hacerlo me llenó de tantos recuerdos. Cosas que no tenía tan presente. Cosas que quizás tenía años de no recordar.

    Lloré, me reí. De alguna forma mientras preparaba el altar, «platicaba» con ellos. Y se sentía que estaban ahí. Se creó una atmósfera y ambiente muy extraño pero acojedor.

    Algunos de ellos partieron hace mucho y otros hace muy poco. Entonces creo que esta celebración a la muerte es algo muy bonito. Una creencia y una tradición muy poderosa

    Yo no soy creyente de religiones

    Pero, creo que todos nosotros o la mayoría de nosotros, guardamos un sentimiento de esperanza, que creemos o queremos volver a estar aunque sea por un momento con ese ser que perdimos. Entonces, el 2 de noviembre, los difuntos van a donde está el altar. Ahí hay algo de mágica o como quieran llamarlo, y no lo digo por sus fotos, las ofrendas, pero realmente se siente algo de ellos. Como si estuviesen ahí.