Etiqueta: feliz

  • Un Día Espectacular Conmigo Mismo

    Hola. Soy yo, nuevo. Aprovechando que me han dado tiempo para salir a comer y yo como en 4 minutos, aprovecharé el esto del break para contarles las cosas que me sucedieron ayer.
    Cómo ando sobreviviendo por pura ansiedad, me he tomado unos días de andar solo, ir a la playa, etc. Ayer tocó ir a la isla del medio ó isla venados, cómo quieran llamarla. Todo iba muy bien, el trayecto en lancha, el clima, había muy pocos humanos molestos, el mar fabuloso y frío. ❄️.
    Desdoblé mi toalla en la arena, puse mi mochila y mi cerveza encima de la toalla para qué no se me volara mientras ponía el paraguas. Listo todo, me dispuse a hacer mi conversación de desarrollo. Ya después a disfrutar del día. Me puse mis tenis para dirigirme a subir la isla, cuando siento algo raro al caminar, volteo a ver mis pies y veo que la suela de uno de mis tenis se desprende un poco, pero, no le di mucha importancia, dije, equis si aguantan. Pues no. Mientras subía la isla y tomaba maravillosas fotos, se iba despegando más. Trate de no darle mucha importancia y no ponerle atención, porque pensaba que mágicamente de esa manera no pasaría nada, pero cuando menos lo pensé se me habían desprendido la duele de los dos tenis. Y yo de WTF, cómo es esto posible. (Adjunto foto). Ya iba a media isla, así que decidí seguir, fue horrible, parecía que iba descalzo. Pero logré llegar a la cima. Ya en lo más alto no encontraba cómo bajar, me equivocaba de camino, me paniquié un momento, pero rápido encontré el camino. Es espectacular la vista de allá arriba. Tienen que ir. Al bajar me resbalé, una vez nomas, por la suela inservible de mis tenis, no me los podía quitar por qué iba a ser peor. Llegué a mi lugar, unas señoras me cuidaron muy amable mis cosas, estaban bien borrachas jajaja. Disfuté del resto del tiempo que me quedaba antes de que el Megalodón llegara por mí. (Así se llamaba la lancha). Leí un poco, me metí al mar y no mames tengo bigote, estaba súper fría el agua, no es queja, al contrario, me encantó.
    Al llegar al puerto fui a un lugar que decía que vendían las mejores margaritas, no iba a entrar, por vergüenza de mis tenis, pero ¿cómo iba a perderme las mejores margaritas? Malísimas estaban. No vayan.
    Me fui a Barra Al Mar , bebí unas coronas bien heladas y una tostada de ceviche de atún. Me fui con unos amigos, les dije que iría al Oxxo y ya no volví, me fui a mi casa jajajaj. Donde mi madre me recibió con un espectacular espagueti con albóndigas.

  • Una Serie De Eventos Desafortunados Del Carnaval Mazatlán 2023

    Una Serie De Eventos Desafortunados Del Carnaval Mazatlán 2023

    En los 125 años del Carnaval De Mazatlán han ocurrido gran cantidad de cosas. Dentro de la fiesta y los buenos momentos, se encuentra también el desastre y las desgracias. Hoy hablaremos de las mías y de las de algunas personas que me rodean.
    Mientras recorríamos olas altas y nos abríamos paso entre la multitud de turistas que vienen y no conocen los botes de basura y dejan su cochinero en las calles, Alejandro, mi hermano se encontró dinero tirado, por ir con la mirada en el suelo. Así me enseñó mi papá y así se lo he enseñado yo también. Y sorpresa, funcionó. Fue un momento de felicidad y agradable. No siempre te encuentras $120 tirados en la calle. Emocionado por mi inocente y pobre hermano que no sabía que su felicidad estaba a nada de ser arrebatada por el ser que le dió la vida, voy y le digo a mi madre que mi hermano se encontró dinero.
    En eso, ella mete su mano al los bolsos de su chaleco y dice que son de ella. Qué se le cayeron. Mi hermano se los dió sin problema. Fue muy triste. Para mí solamente. Yo me había emocionado por qué se había encontrado dinero. Este fue el primer evento desafortunado de la noche, porque mientras nos dirigíamos al segundo evento desafortunado, estábamos siendo muy felices a pesar de estar siendo aplastados por la multitud. Terminábamos de ver el espectacular y fantástico combate naval de este año y una tía, emocionada porque era la primera vez que asistía, le han robado el celular de su bolsa. Con todo y cargador. ¿Cómo es posible? No lo entiendo. Pero así fue. Nos dimos cuenta después de recorrer un buen tramo de olas. Ni ocupabas moverte o caminar, la gente te llevaba sola, como las máquinas para hacer tortillas.
    Es muy triste perder un celular, más si estás pasándola muy bien. Si lo sabré yo. Pero la vida sigue y celulares hay muchos. Sabemos quien fue, bueno, tenemos una sospecha. Si fue, de seguro un día de tormenta eléctrica le caerá un rayo en su aparato auditivo y se quedará sin oreja . Si no fue ella , una disculpa por los malos deseos.
    Una prima hizo un flan. Parecía capirotada, era la primera vez que lo hacía . Así que se le perdona. Además estaba muy bueno, menos su apariencia.
    Llegó el domingo de carnaval; una prima mía iba a desfilar arriba de un carro de patrocinadores, así que fui a verla triunfar entre la multitud. Me reuní con mi familia que estabanesperándome y me estaban llame y llame para ver dónde venía , cómo si yo no trabaja y pudiera pasar entre la gente como la humedad y llegar de volada. Compraron cosas para todos, ni una coca para mi. Pero está bien, los perdono. Mi abuelo estaba muy molesto porque el desfile era de noche y para él eran mejor de día. Nadie le hizo caso durante toda la noche y dejaron a mi pobre prima Kassandra cuidándolo. Tan linda ella. Además de que duró parada toda la noche. Yo estaba en un banco de madera, y al tiempo de que no soportaba estar sentado me paré un momento. Detrás de mí había una niña súper mega híper enfadosa, que estaba intentando subirse al banco, pero por algún motivo no lo lograba, y cuándo logró subirse ocurrió el siguiente evento desafortunado, la niña se cayó. Les diré la verdad, me dió tanto, pero tantísimo gusto, por qué hasta se trató de sujetar en mi pero tampoco pudo la escuincla malcriada enfadosa. Fue muy satisfactorio, no puedo ocultarlo y quería expresarlo. Desafortunado para ella y afortunado para mí. No le pasó nada, solo fue el susto.
    Más adentrada la noche y a pocos minutos de iniciar el desfile. La Valeria, mi prima que desfiló, me dice que si por dónde estoy , y que si por dónde yo estaba ya había empezado el desfiles. Le dije que no. Me llamó tres veces para preguntarme lo mismo. Al final, me dice qué tiene un por ciento de carga. Nos quedamos de ver por el Miramar al finalizar el desfile , fui a buscar y no la encontraba, se hizo amiga del viejito de seguridad de la entrada y la dejo pasar a cargar su celular. Hay gente buena aún en este puerto.
    Al día siguiente fui a la playa, y el evento desafortunado acompañó a alguien más. No sé cómo explicarlo, ni tampoco sé si evidenciar a la persona, solo puedo decirles qué de repente un dolor estomacal le llegó y el evento desafortunado salió expulsado en el mar.
    Estoy harto del carnaval, jamás pensé decir esto. Aunque estoy más harto de la gente. Jamás había visto tanta. No odio a toda la gente, me caen bien los que saben manejar, los que saben caminar, los que no dejan cochinero en la calle.
    Detesto a los pochos que se les olvida hablar en español según, y empieza con su ‘ammm, no sé cómo decirlo en español’.
    Recuerdo a una tipa muy alcoholizada, sacar medio cuerpo del asiento trasero de un carro y preguntar ¿díganme la verdad, qué opinan de Shakira?.
    Fui a ver a Jesse y Joy , me tocó en numerados, todo bien, medio aburrido el concierto, no soy fan, pero canta muy padre la tipa. Pero, ¿por qué no quitan la malla del estadio? Esa que ponen para que no pase la pelota en los juegos. Digo, si hay beis , ¿no pueden quitarla y ya?
    Estoy pensando en Semana Santa y en lo asqueroso que será. Auxilio.
    Para terminar, todo esto lo viví sobrio. Enfermo horrible de infección en la garganta. Mi primer carnaval sin beber.
    En fin, el combate naval me encantó, lo amé. El desfile me gustó mucho, aunque pienso que muy lento y faltaron carros más grandes.
    Qué bonita fiesta.
    Deja Vu/

  • Año Extraño

    Este año ha sido muy extraño para mí. Respecto a lo que me ha sucedido durante este año que estuvo muy largo y que por fin está por acabar.

    Me sentí peor que nunca en mi trabajo y conmigo mismo durante muchos meses. Cada día empeoraba todo a mi alrededor, o así lo veía yo. En veces me atormentan problemas con una carga inmensa que no puedo con ella.

    Me sentía un poco mal por tener esos problemas , y al ver que alguien pasaba por algo peor o diferente, a mi forma de ver las cosas, siempre pensaba; -Bueno, no puedo quejarme solo por esto, si estoy viendo a alguien que lo está pasando peor que yo.

    Me di cuenta de que estaba en un grabe error y que no debería de minimizar los problemas creyendo que no son tan importantes cómo el de los demás, pero no era así, si importa.

    ¿Como me di cuenta? No lo sé, quizás fueron las circunstancias o simplemente el tiempo.

    Decidí hablar sobre cómo me sentía con alguien cercano a mí y me ha propuesto una solución a mi agobio. No puedo dejar mi trabajo así nada más por qué si. En primer lugar, no tengo dinero ahorrado. En segundo, no está bien dejar tu trabajo tirado.

    En tercero, tengo que preocuparme más por mi salud mental. Entonces, cómo por magia, me ha propuesto esa persona sobre un negocio y me ha encantado por muchas razones.

    Tuve COVID. Fue horrible.

    Fue una semana llena de calenturas y dolores de cabeza y afortunadamente no pasó a más. Perdí el gusto y el olfato por un mes. Eso, eso si fue espantoso, pero me ayudó a ver cosas y cambiar cosas de mí.

    Me ilusioné con alguien que al final no resultó. Fue horrible, fue algo que nunca había experimentado; así que descubrí algo nuevo de mí.

    Pero pase por muchas cosas buenas también. Y no se que opinar sobre cómo deba llamar a este año que está por acabar, pero hay planes y sueños y metas por cumplir para el próximo, que ya quiero que este se acabe.

    Me hice de tantos libros nuevos.

    Me propuse escribir más .

    Todo esto me pone muy de buenas

    Por lo pronto, a disfrutar lo que queda de este.

    Cuenten sus problemas. A quién ustedes tengan más confianza. De seguro algo bueno saldrá.

    Hasta me tienen a mi por si gustan hablar alguna vez.

    Espero tengan un Año Nuevo fabuloso.

  • Fuera de este mundo

    ¿Se han sentido así, cómo si fueran de otro lugar?

    Así como si no encajaras en ninguna parte. A dónde sea qué voy me llegar el presentimiento de que no formo parte de ese lugar o de las personas con las que estoy. No me sucede siempre y no me sucede con todos, al menos no con mis amigos cercanos y familiares. No sé a qué se deba. Una prima mía me invitaba a su cumpleaños en un restaurante. Iban a ir amigos suyos, evidentemente. No quise ir porque siento que no es mi círculo y me cuesta tanto poder encajar.

    Aunque no sé qué me causa más conflicto; si el querer encajar (qué me cuesta mucho) ó que no quiero encajar con nadie.

    Con mi círculo estoy más que bien. Puedo llegar a conocer una persona en muchas meses más. Pero no agregarle inmediatamente a mi vida.

    No todo el mundo me cae bien. Y en mi trabajo tengo que fingir tanto que al final es muy desgastante. Es horrible.

    Quiero dejar mi trabajo, solo que en este momento de mi vida no puedo.

    Pero quiero dejar todo. Mi vida en este lugar, en este trabajo, en esta ciudad. Vine aquí por la playa, porque me encanta. Pero creo que ya no debo estar aquí. Irme a quien sabe qué lugar.

    No soy diagnosticado pero supongo o quiero creer que tengo ansiedad. O quizás depresión. Por no haber cumplido metas y sueños que según ya tendría cumplidos ha esta edad de 27 años.

    Es que extraña me resulta la vida. Ha cambiado. Ha cambiado tanto que ya no sé si me gusta. O no estoy haciendo lo que me gusta.

    No sé qué me está pasando.

    Solo que quiero huir . Lejos , muy lejos.

    Desaparecer.

    ¿Les ha pasado?

  • Una máscara feliz

    Estos días han sido muy difíciles. Durante los días más fuertes de la pandemia , descansaba cuatro días a la semana, durante 4 meses. Me pasa qué, no recuerdo casi nada de esos días.

    Es complicado. No se explicarlo pero, justo ahora necesito un ‘break’. Un ‘break’ que no aproveche para descansar realmente. O quizás puede que no lo necesitaba en ese momento. Pero ahora lo necesito más que nunca.

    Y es que no soy la persona más amable y con más paciencia de todas, es algo con lo que trabajo día con día, aunque no se nota, y mi trabajo lo exige, pero no puedo seguir fingiendo.

    Si puedo, pero resulta más difícil. ¿No les ha pasado? Que un día su paciencia de va abajo sin más. De repente te das cuenta que necesitas no saber nada de nadie ni de nada. Y que no significa que no quieras más eso, amigos, trabajo, familia, vicios, redes.

    ¿No les pasa qué, andan fingiendo ser felices? Bueno, infeliz no soy, pero feliz tampoco. Y justo ahora me siento derrumbado por dentro.

    Mi cara parece la normal de siempre, pero como cuesta trabajo mantenerla. Tal vez es costumbre. Aunque mi rostro no sea el más amable siempre, aún así, me siento horrible por dentro.

    Solo quiero un break para regresar a esta vida cotidiana. O quién sabe, lo cotidiano quizás me tiene tan mal.

    Me gusta ir a trabajar, me despeja la mente y se me olvidan los problemas. También me gusta mi casa por la misma razón. Pero ahora, ni el trabajo ni mi casa son seguras para mí mente. Me acecha en cualquier lugar. Pensando puras cosas malas. Volviéndome inseguro. Más amagado.

    Quién sabe qué sea. Espero resolverlo pronto.

    Literal, muero por descansar. No me molestaría no despertar mañana.

  • A punto de dejarlo todo. Ya no puedo más.

    No sé por dónde empezar a escribir cómo me siento. Pero es que este trabajo que tengo saca la peor de mí casi diario. Díganos que, de siete días a la semana cinco me resultan increíblemente fastidiosos.

    Dirán, entonces ¿por qué no renuncias? Busca otro empleo. Pero no es así de sencillo. Prometí durar al menos dos años en el y además, de que mi jefa es muy amiga mía. Estamos cortos de personal, y entiendo que no me puedo ir así porque si. Pero es que ya no puedo más.

    Estos clientes van a matarme de un coraje. Y tengo miedo de cometer locuras. No sé; desde decirle de cosas, groserías e insultos, claro, todo esto cómo respuesta de sus ataques.

    No entienden. Deben usar el cubrebocas para poder entrar al establecimiento. Deben dejar que tomemos su temperatura. Son los protocolos.

    Ya no quiero ir a trabajar. Próximamente hablaré con mi jefa para decirle cómo me siento. Y para decirle que no puedo durar un año más dentro de ese lugar que me está comiendo el cerebro.

    Claro está, que no debo renunciar tampoco sin tener otro trabajo asegurado. O quizás descansar un mes. No se que hacer. Quiero estudiar fotografía y tener un estudio fotográfico propio. Esa idea me ha mantenido vivo estos días. Que no se me había ocurrido antes. Y que creo, que a pesar de tener ya veintiséis años aún estoy a tiempo de cambiar mi rumbo. Me da miedo. Pero, estoy seguro que será algo que me perseguirán toda mi vida, larga o corta, si no lo hago ahora.

    Pero es que ya no puedo más. Se hacerca diciembre y hay unas filas interminables de clientes que llegan desde las 8:00am hasta las 10:30pm. Claro, solo me toca trabajar ahí ocho horas. Pero son eternas. No paras, no hay tiempo de parar.

    Falta poco más del mes y ya estoy preparándome mentalmente para esos días de locura interminable. Pero se los juro, ya no puedo más.

  • ¿Por qué no muero ahora mismo?

    ¿Por qué la luna no decide caer sobre mí en este momento?

    No lo sé.

    Ya dejen de opinar sobre mi vida. ¿Creen acaso que no se qué hacer con ella? Pues no lo sé. Pero es mía.

    No creo que venimos a agradarle y darle gusto a las personas. Ni a la familia tampoco.

    Simplemente dejen que viva cómo a mí me gusta.

    Hay días que quiero beber hasta no saber nada. Hay otros en los que decidido no beber en mucho tiempo.

    Déjeme que en un día me devore un libro. Dejen que otro lo termine en mucho tiempo.

    Déjenme ir a la playa y salir con un color que no es mío. Así quiero estar. Moreno o más moreno. No me importa.

    Quiero dormir las horas que yo quiero. No las que ustedes quieren.

    Déjenme comer todo lo que me gusta. Dejen que cuide mi cuerpo y mi alimentación cuándo me apetece.

    Dejen que camine los kilómetros que quiero. Sean muchos o sean pocos.

    Dejen que tenga pareja o que no tenga. A eso último; eso lo puedo decir yo. ¿No?

    Morir no. Porque no quiero morir todavía.

    Quiero estar muy feliz en ocasiones. Quiero odiar al mundo en otras.

    ¿Pueden también dejarme resolver mis problemas?

    Me siento prisionero en mi propia cabeza.

  • Extraños sentimientos.

    Hace dos días que regresé a laborar. Dónde trabajo me dieron una semana libre por la situación del Covid-19.

    Me cambiaron una sucursal a dónde ya trabajé hace años. Pero es que volver ahí me hizo sentir muy fuera de lugar.

    Si vas a leerme, te advierto que no me imagino lo que han de sentir quienes han pasado más de un mes en cuarentena. Lo mío fue una semana sin trabajar pero no he salido en más de un mes, y a partir de eso es en lo que se ‘vasa’ mi situación.

    Al llegar, me encontré con caras nuevas y ya conocidas y poco conocidas. Cosa que me ayudó un poco a no sentir que estaba en una especie de sueño.

    Sentía una cosa rara dentro de mí. Tenía sentimientos encontrados, extraños, sin palabras para describir como fue.

    En ese lugar, a sus alrededores todo era un flujo constante de carros y personas. Está cerca del mar, de hermosas playas. Rodeado de bares y algunos restaurantes. Era un lugar de fiesta, de cerveza y comida por doquier. Pero al volver no había nada. Solo una persona a lo lejos y yo.

    Por un momento pensé que estaba soñando, tenía esa extraña sensación, esa que te da cuándo estás soñando y te das cuenta de ello.

    En el café, mencioné decir que ese era mi trabajo, también llegaron clientes que hace mucho no miraba y que no recordaba sus rostros pero que sus nombres llegaron a mi cabeza una vez vistos.

    Algo, una voz, o no sé, me decía que estaba soñando. Admito que ese lugar de mi trabajo no me gusta mucho y en la nueva sucursal si. Así que en pesadillas, algunas veces sueño que regreso a trabajar ahí. Pasaban las horas y estaba esperando despertar. Hasta que llegó mi hora de salida junto con la noche. Así que la soledad del lugar aumentó, la sensación también.

    Tomé el bus, llegué a mi casa, hablé con mi mamá y hermano un momento (quienes no viven conmigo, pero antes de que la pandemia del Covid-19 aumentara en mi ciudad, decidimos estar juntos). Me acosté, sin sueño, no podía dormir. Aún sentía que soñaba, pero por una extraña razón no me convencía.

    Una ola de pensamientos, de cosas feas y horrorosas atormentaban mi cabeza. Escuché a mi hermano toser y me abrazó un miedo que no me soltaba. Los pensamientos de traicionaron, se volvieron más agresivos.

    Pasé horas, 2 o 3, sin poder conciliar el sueño. Mi miedo ante esta situación, cada día es mayor. Hay tantas personas por acá que creen que no les va a pasar nada y que todo es mentira. Así que cada vez aumentan la cuarentena, por que los casos no paran. Los infectados y muertes suben. Pero las personas siguen en la calle, afuera sin asuntos que atender. Solo por que no pueden estar en casa.

    ¿Ustedes como se han sentido?

  • Extraños sentimientos.

    Hace dos días que regresé a laborar. Dónde trabajo me dieron una semana libre por la situación del Covid-19.

    Me cambiaron una sucursal a dónde ya trabajé hace años. Pero es que volver ahí me hizo sentir muy fuera de lugar.

    Si vas a leerme, te advierto que no me imagino lo que han de sentir quienes han pasado más de un mes en cuarentena. Lo mío fue una semana sin trabajar pero no he salido en más de un mes, y a partir de eso es en lo que se ‘vasa’ mi situación.

    Al llegar, me encontré con caras nuevas y ya conocidas y poco conocidas. Cosa que me ayudó un poco a no sentir que estaba en una especie de sueño.

    Sentía una cosa rara dentro de mí. Tenía sentimientos encontrados, extraños, sin palabras para describir como fue.

    En ese lugar, a sus alrededores todo era un flujo constante de carros y personas. Está cerca del mar, de hermosas playas. Rodeado de bares y algunos restaurantes. Era un lugar de fiesta, de cerveza y comida por doquier. Pero al volver no había nada. Solo una persona a lo lejos y yo.

    Por un momento pensé que estaba soñando, tenía esa extraña sensación, esa que te da cuándo estás soñando y te das cuenta de ello.

    En el café, mencioné decir que ese era mi trabajo, también llegaron clientes que hace mucho no miraba y que no recordaba sus rostros pero que sus nombres llegaron a mi cabeza una vez vistos.

    Algo, una voz, o no sé, me decía que estaba soñando. Admito que ese lugar de mi trabajo no me gusta mucho y en la nueva sucursal si. Así que en pesadillas, algunas veces sueño que regreso a trabajar ahí. Pasaban las horas y estaba esperando despertar. Hasta que llegó mi hora de salida junto con la noche. Así que la soledad del lugar aumentó, la sensación también.

    Tomé el bus, llegué a mi casa, hablé con mi mamá y hermano un momento (quienes no viven conmigo, pero antes de que la pandemia del Covid-19 aumentara en mi ciudad, decidimos estar juntos). Me acosté, sin sueño, no podía dormir. Aún sentía que soñaba, pero por una extraña razón no me convencía.

    Una ola de pensamientos, de cosas feas y horrorosas atormentaban mi cabeza. Escuché a mi hermano toser y me abrazó un miedo que no me soltaba. Los pensamientos de traicionaron, se volvieron más agresivos.

    Pasé horas, 2 o 3, sin poder conciliar el sueño. Mi miedo ante esta situación, cada día es mayor. Hay tantas personas por acá que creen que no les va a pasar nada y que todo es mentira. Así que cada vez aumentan la cuarentena, por que los casos no paran. Los infectados y muertes suben. Pero las personas siguen en la calle, afuera sin asuntos que atender. Solo por que no pueden estar en casa.

    ¿Ustedes como se han sentido?

  • Ni la luna, ni las estrellas.

    Solo te necesito a ti a mi lado.

    Que me sorprendas con abrazos.

    Con un beso inesperado.

    Y que pasen los años,

    me prometas el cielo.

    En las estrellas divertirnos.
    Vivir en la luna.

    Solo te necesito a ti a mi lado.

    No necesito, ni la luna ni las estrellas.

    Me basta con ver tus ojos,

    cada vez que amanece.

    Solo te necesito a ti a mi lado.

    Caminando juntos de la mano.

    Que seas la sonrisa de mis sueños.

    Que cada día, me digas que me amas.