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  • Como decides morir.

    Quizás un día nos enteremos que vamos a morir. Quizás, no lo sabremos. Pero en el caso en que sí lo sepamos. ¿Le contaremos a los demás que estamos por partir para siempre? Hay muchos que no podrán o no querrán esconderlo. Hay quienes no dirán nada. Como espero hacerlo yo.
    Es una decisión que he tomado de la nada, por si acaso. Es una decisión que tomé sin saber si tengo alguna enfermedad incurable. Pero es algo que creo que yo haría.
    La respuesta a lo que decidí, hasta este momento, es por que creo que decirlo, implica agregarle un poco mas de sufrimiento al asunto. Momentos de extrema tristeza. Por mi parte trataría de resolver mis problemas, personales. Como la relación con personas que tengo distancia. Que ahora que escribo esto, ¿por que esperas hasta saber que voy a morir?. En fin, es otro tema.
    Pero, creo que si pediría ayuda para morir, en algún punto en el que no soporte más, no se por el tipo de sufrimiento que vaya a pasar, pero me gustaría tener alguien que me ayude a morir, y que no salga corriendo.

    No sé, tipo
    -Oye, amigo. ¿Me ayudas a morir?
    – Claro que si.

    Se que no es tan sencillo como imaginarlo y escribirlo, pero en dado caso, y que espero no me suceda, yo estaría dispuesto a ayudar a alguien a quien quiere acabar con su sufrimiento. No hablo que asesinarlo. O no sé. No se crean. Pero hablo de si estar acompañando a esa persona hasta al ultimo de sus suspiros e infinidad de cosas que se puedan hacer.

    Tendría que ser alguien demasiado apegado a esa persona que quiera morir. Encontrar a a quien te ayude no creo que sea tarea fácil.

    Se que hay que pensar en los demás, amigos y familiares, pero primero esta uno mismo

    ¿Que harían ustedes?

  • Los secretos.

    ¿Duran para siempre los secretos?

    Quiero creer que si. Pero se que quizás en algún momento alguien lo sabrá.

    Algunas veces hemos tenido que ocultar cosas por algún motivo. Habremos dicho o hecho algo que los demás tal vez no entenderán.

    Y en ocasiones recorremos a ese amigo o ser de confianza para contar ese secreto. ¿Pero queda ahí? En ocasiones creo que no.

    Voy a hablar por mi, que tengo amigos y familia que me cuentan sus secretos. Pero a algún familiar puedo contarle un secreto de un amigo y a un amigo un secreto de un familiar. Aclaro, nada grave. Nada que pueda perjudicar a alguien.

    Al contar un sector a un amigo, se lo cuento a quien creo que me va a entender y escuchar. Y creo también que ocultara mi secreto. Aunque en mi interior sospecho que le contará a alguien.

    Al final todo queda entre las mismas personas. Los chismes son otro tema distinto.

  • Algunas Mentiras

    No creo que esté mal y tampoco que esté bien el decir mentiras.
    Claro, todos odiamos que nos mientan, pero ¿hemos mentido?. Yo si, aclarando que, sin el fin de herir a alguien.

    Están esas mentiras que decimos para hacer sentir bien a los demás. Decir que si les luce de maravilla esa ropa nueva que compraron y nos preguntan que tal les queda.
    O fingir que nos gusta el nuevo corte de algún colega aunque creamos que se mira espantoso. O cuándo cantamos una canción que no nos gusta solo por quedar bien con alguien que nos gusta.

    Están las mentiras exageradas. Cuándo algúien te dice que corrió diez kilómetros pero en realidad fueron ocho. Que te comiste tres platos de comida, pero sólo fueron dos. En veces nos gusta poner números de más a nuestros logros, cuándo presumimos ante los demás.

    Hay mentiras que nunca pasaron. Alguna historia que quizás te inventaste por que no tenías tema de conversación con alguna compañía. Aquella cosa misteriosa que sólo tú has visto
    E incluso sólo las dices por decir.

    He salido con mis amigos y durante toda la noche les he contado puras mentiras, sobre cualquier tema, al final, les digo que todo fue mentira. Admito que son divertidas las cosas que se me han ocurrido inventar y mantener la mentira hasta el final.

    Las mentiras se olvidan. Al menos que tú mismo te las creas, ahí permaneceran.

    Y están las mentiras que duelen, que hieren y lastiman. Esas no me gustan. No he sido capaz de contar alguna mentira para perjudicar a alguien ni creo hacerlo.
    Decir que amas a una persona mientras te vez a escondidas con otra. Hablar mal de alguien cuando no está y después actuar como si fuera tú amigo, eso es una mentira. Y muy cruel.

    Pienso que las mentiras hay que usarlas para bien. Pará reír, no para burlarse.

  • Esperando amor.

    ¿No es acaso más complicado ir por ahí buscándo el amor, a esperar que solo llegue?

    Un día llegará. Y así como llega se podrá ir o lo podrás dejar marchar.

  • Fuera de órbita.

    ¿Les sucede que, un día despiertan y no saben para qué despertaste o para qué estás vivo?

    Yo voy de la mano, a creer, que no venimos al mundo a hacer algo ni tampoco nacimos con un propósito ni tenemos que buscarlo como los demás suelen decir.

    Pero, sucede, que un día de pronto despierto y me siento mal. No de gripa ni tampoco de calentura. Simplemente no sé qué hacer de mi vida. Ni que quiero hacer, ni dónde quiero estar. Me siento fuera de órbita. Con los pies en algún lado, con la cabeza aquí y por allá.

    Un sentimiento o pensamiento de frustración.

    ¿Me gusta mi trabajo? ¿Me gusta lo que hago? ¿Soy feliz?, Si. Pero a veces no. Hoy no.

    Hoy quiero perderme. Quiero desaparecer. Huir. Quiero dejar las redes sociales. Esconder mi móvil, escondido para siempre. Y esperar alguna carta en el buzón de los seres que quiero y extraño. Esperar sus letras con emoción. Saber todo lo que han hecho mientras esperaban mi respuesta de vuelta.

    Descubrir un lugar nuevo. Sin sacarle fotos. Que nadie sepa de ese lugar. Que sea sólo mío o al menos creer eso.

    Quiero mojarme en la lluvia. Y que no me digan que está mal. Por que ya se las consecuencias. Se las consecuencias de todo. No tienen por qué decírmelo. Todos lo sabemos.

    Quiero ir por ahí a ser feliz sin molestar a nadie.

    Quiero sentir que vuelo mientras estoy tumbado en el suelo con los ojos cerrados.

  • Encerrando lo que soy

    De vez en cuando, creo que hay echar un vistazo a través de la ventana y reflexionar sobre como estamos con nosotros mismos. Quizás a muchos no sucede, que despertamos y luego vivimos para los demás.

    Puede empezar desde lo que queremos hacer en nuestro día libre y hasta de la limitación de pensamiento u opciones que debemos reservarnos cuando estamos con alguien quien no es del todo abierto a que los demás tengan una opinión distinta a la de ellos.

    Seria absurdo una apuesta sobre lo que hacemos con tal no tener algún conflicto con un ser cercano, familiar u amigo, solo por sus costumbres o su forma de pensar. Pero claro, como siempre, o la mayoría de las ocasiones, son ellos quienes suelen lanzar una lluvia de palabras y comentarios arrechos en contra de nuestras maneras de pensar.

    El respeto podría ser una razón, por la cual callamos mas que ellos. Y es que, a mi parecer, la familia y en veces los amigos, que son quienes en más confiamos, son quienes nos vuelven así; inseguros.

    ¿Por qué hay que dejar ahí lo que pensamos?
    Claro, uno puede tener la cordura suficiente para saber que decir. Y cuando.

    Yo, puedo no estar de acuerdo en la forma de vivir, de actuar o de pensar de algún ser cercano. Pero se queda ahí dentro. Porque no debe importarme. Porque no es mi asunto. Porque no es mi vida.
    Y es así como pido que me dejen vivir. No hay por qué no permitírmelo.

    He tenido la fortuna de encontrar quienes me dejan ser, y me dejan liberar mis pensamientos.

    Para ese lograrlo tuve que alejarme de muchas personas. Vivía en una ciudad, pequeña, pero me mude a un puerto cerca (a 3 horas). Donde hay una playa maravillosa y conocí a esas personas que eran las adecuadas en ese momento en mi vida.
    Admiro a esas personas que pueden ser ellas mismas en cualquier lado y que no tienen versiones de si mismo en sus diferentes círculos de amistad.

    Espero ser así. Creo que voy por ese camino.

  • Asiduo

    Hasta hace poco descubrí esta palabra : Asiduo.

    Lo que se y entendí es que se refiere a las personas que acuden siempre al mismo lugar a hacer lo mismo todos los días.

    Por lo tanto, puse atención a unas personas asiduas que visitan mi trabajo, diario. Vienen por su café y algún postre y luego se marchan para venir a hacer lo mismo al otro día.

    Aunque no entiendo aún qué es lo que convierte en asiduo a las personas. Pero si que todos tenemos un poco de asiduos. Despertar, ir a trabajar, ir a con los amigos, leer, ir a casa, dormir. Pero un día puedo cambiar algo. Ir a la playa, luego a trabajar, luego dormir, luego leer.

    Pero hay «asiduos completos» (así les digo yo) que hacen exactamente lo mismo todos los días. No pueden cambiarlo o se tienen que esforzarse demasiado.

    Solo escribo esto por que ya tengo esta palabra en mi cabeza durante mucho tiempo y tenía que sacarlo.

    ¿Alguna palabra nueva que acaban de descubrir?

  • Tiempo para uno.

    En ocasiones, pienso que es importante desaparecer. No saber de nada, ni de nadie.

    Despejar la mente. No saber del trabajo, de los problemas en cualquier entorno.

    No saber de las redes sociales y la tecnología.

    Tener una paz mental. Recargar nuestro ser y seguir otra vez con la vida.

  • El Calcetín y Los Inmigrantes

    Fue de madrugada, a esa hora en que las estrellas briilan más y la luna da un tono azul agresivo al mar. Ahí estaba yo, sentado en la fría y tan agradable arena.

    Eran las tres de la mañana (madrugada). Yo venía de estar con mis amigos en un bar cerca de la playa y decidí quedarme ahí un momento y escuchar las olas, por supuesto, llenarme de un poco de tranquilidad.

    A esa hora hay personas sin techo que se van a playa y descansan de un largo día y de un fuerte y cruel sol que nos tocó tener en este bello puerto.

    Entre esas personas se encuentran Inmigrantes que vienen desde Honduras que pasan por México y su objetivo es llegar más allá, a la frontera, hasta llegar a Estados Unidos.

    Decidí quitarme algunas prendas y sentir como estaba el mar. Me atraía bastante mirarlo y no poder sumergirme en el en ese momento hubiera sido pecado.

    Entro al frío mar, me refresco, lo disfruto y al terminar vuelvo por mis cosas. Al cambiarme veo que falta un calcetín. Me pongo a buscarlo pensando que no podía estar muy lejos y que por supuesto el mar no se lo había llevado.

    Al pasar unos minutos se acercan algunas personas, inmigrantes. Me asusto. Pero sus palabras me regresaron a la tranquilidad.

    -¿Se te perdió algo? – Me dice uno de los cinco que eran.

    -Sí, mi calcetín – le respondo. Aún ebrio del bar del que salí y relajado por el baño de playa.

    En ese momento todos empezaron a buscar el calcetín por todo alrededor de donde estaba.

    Hasta que nos dimos por vencido. Querían ayudarme con dinero, entre todos, para que yo comprara otro par. Les dije que todo era necesario y me marché.

    Pero a pesar de ser una noche tan extraña, me quedó una experiencia que la volví de mis favoritas para contar. Me cambió por completo mi perspectiva sobre esas personas que huyen se su tierra para encontrar una mejor vida y de cómo juntos pudiéramos logran un gran cambio. Pero nos falta aún mucho por entender.

    Al amanecer, encontré mi calcetín en la bolsa de mi pantalón.

  • Es complicado decir: No

    A menudo, me cuesta mucho trabajo decir: ‘No’ a mis amigos y familiares más cercanos.

    Siempre que quieren ir a pasear, a un bar o al cine y me invitan, no puedo rechazar la propuesta ya que de alguna manera espero que en mi turno de querer hacer algo, ellos me respondan con un : ‘Si’. Pero no sucede mucho.

    Mi motivo por el cuál no puedo rechazarlos en sus invitaciones es, que me gusta estar siempre para ellos que cuándo puedo incluso aunque no tenga ganas de estar con ellos y prefiero hacer mis cosas o ir a mi casa y dormir.

    Se que debería de parar un poco, y estoy logrando tener una balanza equilibrada entre ‘Si y No’.

    ¿Han pasado algo similar?