
En lo que a mi concierne, las palabras alcanzan un poder, el cual aún no descubro su total magnitud.
Es tan fácil sacar una sonrisa con un par de palabras mágicas y tan fácil colocar una herida en nuestro interior con palabras que nos lastiman.
Un golpe puede doler. Aunque la sensación del filo de una palabra que entra y nos hiere, puede durar mucho más en sanar.
Un abrazo puede hacernos sentir muy queridos, pero aún así hay palabras que nos hacen dejar el piso y flotar de felicidad.