Etiqueta: actitud

  • El Calcetín y Los Inmigrantes

    Fue de madrugada, a esa hora en que las estrellas briilan más y la luna da un tono azul agresivo al mar. Ahí estaba yo, sentado en la fría y tan agradable arena.

    Eran las tres de la mañana (madrugada). Yo venía de estar con mis amigos en un bar cerca de la playa y decidí quedarme ahí un momento y escuchar las olas, por supuesto, llenarme de un poco de tranquilidad.

    A esa hora hay personas sin techo que se van a playa y descansan de un largo día y de un fuerte y cruel sol que nos tocó tener en este bello puerto.

    Entre esas personas se encuentran Inmigrantes que vienen desde Honduras que pasan por México y su objetivo es llegar más allá, a la frontera, hasta llegar a Estados Unidos.

    Decidí quitarme algunas prendas y sentir como estaba el mar. Me atraía bastante mirarlo y no poder sumergirme en el en ese momento hubiera sido pecado.

    Entro al frío mar, me refresco, lo disfruto y al terminar vuelvo por mis cosas. Al cambiarme veo que falta un calcetín. Me pongo a buscarlo pensando que no podía estar muy lejos y que por supuesto el mar no se lo había llevado.

    Al pasar unos minutos se acercan algunas personas, inmigrantes. Me asusto. Pero sus palabras me regresaron a la tranquilidad.

    -¿Se te perdió algo? – Me dice uno de los cinco que eran.

    -Sí, mi calcetín – le respondo. Aún ebrio del bar del que salí y relajado por el baño de playa.

    En ese momento todos empezaron a buscar el calcetín por todo alrededor de donde estaba.

    Hasta que nos dimos por vencido. Querían ayudarme con dinero, entre todos, para que yo comprara otro par. Les dije que todo era necesario y me marché.

    Pero a pesar de ser una noche tan extraña, me quedó una experiencia que la volví de mis favoritas para contar. Me cambió por completo mi perspectiva sobre esas personas que huyen se su tierra para encontrar una mejor vida y de cómo juntos pudiéramos logran un gran cambio. Pero nos falta aún mucho por entender.

    Al amanecer, encontré mi calcetín en la bolsa de mi pantalón.

  • Es complicado decir: No

    A menudo, me cuesta mucho trabajo decir: ‘No’ a mis amigos y familiares más cercanos.

    Siempre que quieren ir a pasear, a un bar o al cine y me invitan, no puedo rechazar la propuesta ya que de alguna manera espero que en mi turno de querer hacer algo, ellos me respondan con un : ‘Si’. Pero no sucede mucho.

    Mi motivo por el cuál no puedo rechazarlos en sus invitaciones es, que me gusta estar siempre para ellos que cuándo puedo incluso aunque no tenga ganas de estar con ellos y prefiero hacer mis cosas o ir a mi casa y dormir.

    Se que debería de parar un poco, y estoy logrando tener una balanza equilibrada entre ‘Si y No’.

    ¿Han pasado algo similar?

  • Cosas de estar vivo.

    Hasta hace poco entendí que no se puede ir por la vida haciendo puras cosas que nos hacen felices. O al menos pretender que eso hacemos.

    Los días malos son parte de vivir.

    Las tragedias son parte de vivir.

    Sufrir es parte de vivir.

    Estar triste es parte de vivir.

    Era de alguna manera agobiante pasar por malos momentos y que los días buenos se miraban bastante lejos.

    ¿No creen?

    No hay que sentir vergüenza o pena que no nos va del todo bien, es solo una etapa, una escalera muy larga que aún no se acaba pero tiene su fin.

    ¿Qué es parte de la vida para ti?

  • El Poder de las Palabras.

    En lo que a mi concierne, las palabras alcanzan un poder, el cual aún no descubro su total magnitud.

    Es tan fácil sacar una sonrisa con un par de palabras mágicas y tan fácil colocar una herida en nuestro interior con palabras que nos lastiman.

    Un golpe puede doler. Aunque la sensación del filo de una palabra que entra y nos hiere, puede durar mucho más en sanar.

    Un abrazo puede hacernos sentir muy queridos, pero aún así hay palabras que nos hacen dejar el piso y flotar de felicidad.

  • Feliz sin gente


    Me sucede regularmente cuándo entro a un lugar cerrado donde hay gente y todas sus voces mezcladas viajando por todo el lugar, mandan una extraña señal a mi cerebro que le ordena entrar en angustia y automáticamente toda la gente empieza a irritarme: si hablan fuerte, si se les ve muy felices, si caminan muy lento.
    ¿Les ha pasado algo similar?.

    Es frustrante.