Autor: Héctor Félix

  • Coronavirus

    Estos días de verdad me he sentido triste por toda la situación que hay en el mundo, y la causa es, la que todos conocemos: el coronavirus.

    Yo vivo en México y hasta la fecha y el resultado mas exacto es que van cerca de los 500 casos positivos confirmados hasta el momento y seis muertes. Pero cada semana es mas grabe el asunto.

    Estamos viendo como sufrieron en China, como están sufriendo en España e Italia y acá en mi país parece importarles muy poco lo que suceda con nuestras vidas, claro, ni hablar de las empresas con sus empleados que los quieren mandar a sus casas sin salario por el tiempo que duren sin trabajar y en muchas otras empresas o negocios no les aseguran que continuaran trabajando.

    Verán, a mi me dieron la opción de si quería, me podía ir como descanso de 1 a 3º días, obviamente, sin sueldo alguno. Porque la empresa, no piensa en cerrar aún. Estoy hablando de una empresa grande, que maneja muchas marcas acá en México. Están mas preocupados por que los clientes sigan visitando sus cadenas de negocios que, sus empleados se contagien del virus, etc., etc., etc. Eso sí, se están sacando de la manga muchos métodos de higiene. Eso no lo discuto, está bien. Pero si estamos recibiendo gente de fuera, que no se cuida y anda por la calle y las plazas como si nada, pues nos vamos a contagiar. Por lo pronto, sigo trabajando. Me han dicho que los días que pedí (porque se que no debo irme sin goce de sueldo, que la empresa tiene que respaldarme como la ley lo marca, aun así, prefiero estar en mi casa cuidándome del virus), me los dan hasta abril, a mediados de mes. Son mas de dos semanas la que faltan. Cada día es un riesgo.

    Cómo el plan de la empresa es no cerrar, me da pánico. Se que no debo de pesar así y que me afecta la mente, pero por todos lados hay noticas al respecto. Así que un tanto inevitable no pensar en la situación.
    Mi método de transporte es público. Son autobuses, gente sube y baja, toca los tubos. Qué horror.

    Ahora hablando de mi empresa, de mi país, en mi ciudad también la gente no se preocupa. Quieren estar afuera, no pueden estar en sus casas. Yo amo mi hogar. Debo admitir que estar mucho tiempo en casa en veces me hace querer salir por que no lo soporto, pero es distinto ahorita, la situación es otra, podemos enfermarnos y morir solo por que no podemos estar encerrados “tanto tiempo”.

    Una señora que conozco le dieron un mes de descanso, con salario, y está todo el tiempo en restaurantes, plazas, cafeterías. Las personas creen que son vacaciones, y no es así.
    Otros amigos andan en playas, en bares, reuniones en casas. No les importa, creen que no les va a pasar nada y por eso, no avanzamos como pueblo, como sociedad. Es falta de responsabilidad.

    En fin, mi idea era hablar de otros temas, también relacionados, pero me desvié.

    Cuídense. Manténganse a salvo.

  • El último día.

    Papá… este año has cumplido seis años de que partiste. Ya ha pasado un montón de cosas que te has perdido y has hecho tanta falta en mucho buenos y malos momentos. A mi hermano no le vendrías mal ahora que ha cumplido once años. Esta por entrar a secundaria. Ha crecido mucho. Lo vieras, se parece mucho a ti. Su forma de ser, su caminar y su posición de dormir es la misma la tuya. Las mismas ocurrencias. Es un gran niño.
    Y no sé, hoy me puse a pensar en el tiempo que perdimos. Aun trabajo en aquel lugar donde fuiste por mi la ultima ve que viniste de visita y que yo estaba muy enojado contigo por la forma en la que habías llegado un día antes, en navidad. Pero estaba muy feliz de que estuvieras aquí. Hoy tengo 26 años. Aún recuerdo cuando me decías que no me quitara el poco bigote que me salía por que no me dejaban entrar al hospital, el día que mi hermano nació por que me miraba muy menor. Pues hoy tengo bigote y barba, creo que te gustaría ver como me veo.
    Mi mamá ha conseguido una pareja nueva, le ha venido muy bien. A mi no tanto al principio, sentía algo raro. Ya lo he logrado asimilar.
    Todos te recuerdan mucho. No hay reunión o dónde no mencionen algo gracioso que hiciste.
    Muchos no saben como vivimos cuando aun mi mamá y tú no se separaban. Mucho menos el proceso de separación.
    He cambiado mucho desde entonces. Crecí unos centímetros más. Conocí muchas personas y creo que me va muy bien en el trabajo, aunque he estado pensando en dejarlo. Es buen trabajo, pero creo que ya di lo que tenía que dar en ese lugar.
     
    En tiempo de frío no guardo siempre mis manos en las bolsas del suéter. Siempre que lo hago escucho que me dices que si me caigo no podre meter las manos al frente y me golpeare la cara contra el suelo. Por supuesto que lo mismo le digo a mi hermano, así que no te preocupes.
    Ahora se me defender mejor que antes, no hablo de ir a los golpes, pero he aprendido a poner a la gente en su lugar con buenos argumentos.

    Estaba muy enojado contigo. Te fuiste de un día a otro. Sin aviso. En un instante. Me hubiera gustado saber que ya sabías que estabas mal. Estuviste sólo y eso me molesta. Pero sabes, te entiendo, siempre he pensado en hacer lo mismo si estuviera en esa situación.  Al principio fue extraño, ya vez que no vivíamos juntos y que estabas a dos horas de distancia. Pensaba que estabas en tu casa, como siempre, haya donde vivías.  Hasta que de pronto no había llamas, ni visitas.
    Vieras como me han preguntado si te extraño. Claro que sí. Solo que no se para que quieren saber.
    No me he atrevido a ir al panteón. Es muy doloroso y fuerte para mí. Pero te recuerdo siempre. Estas en todos lados. En las cosas que hago, en algunas cosas que digo, y en mi mente todos los días.

    Últimamente has aparecido mucho en mis sueños. Me alegro, es una buena manera de sentir que te veo y que sigues por acá haciéndome enojar tanto.

    La gente aun no entiende como era nuestra relación de padre e hijo. Tampoco yo, pero creo que lo entiendo un poco mejor que ellos. Eras diferente conmigo a con ellos en muchas cosas. Pero nos entendíamos. Y estaba bien. No éramos los mas cariñosos, ni la mas dulce familia, y tu adicción al alcohol era espantosa.

    Pero me sentía a salvo cuando estabas en casa, a pesar de los gritos y discusiones con mi mamá. Vaya que te soportó. No te dejó por que no te quería. Me consta que te amaba y lo sigue haciendo, pero era muy difícil estar bajo el mismo techo con los problemas de cada noche producidos por el alcohol. La gente no sabía de todo eso, de tus palabras hirientes, de tus infidelidades, de tus enojos. Conocían solo tu lado de buen humor y chistes. Pero, aun así, te queríamos.
    Recuerdo que me decías que siempre preferí a mi mamá, pero no fue así. Solo que no podía estar de tu lado en tus condiciones. Tenias una enfermedad, si, una adicción, si, pero hasta ahora lo comprendo. Ya bastante tarde.
    Extraño mucho esos días de turista por la noche. Eran tan divertidos. No se por que lo dejamos de jugar.
    No creo en cosas del cielo y de las almas y del infierno. Pero espero, que al final, donde se haya ido tu mente tu ser, lo que sea, te encuentres bien.
    No olvidaré que el último día, cuando ya no podías mas y estabas conectado a tantos cables, me reconociste y me prometiste que ibas a cambiar… estoy seguro de que si ibas a hacerlo. Te quiero y siempre lo voy a hacer.

  • Creo que si se puede…

    Hoy solo quiero escribir para documentar de alguna manera mi progreso, en un reto que me puse a mi mismo.
    El cual cociste en no beber alcohol ni comer nada con harina durante un mes. Y hoy cumplí una semana.
    Si, lo se. Es bastante poco el tiempo que reuní. Pero ha quienes de verdad me conocen, saben que no puedo dejar de beber y comer por más de dos días. Y es que salir a comer un gran pedazo de pizza, o dos, o tres es bastante placentero. Más aún cuando por la tarde vas con tus amigos a la playa o a algún bar, es casi imposible no beber un trago, o dos, o tres, hasta más. No importa la resaca al día siguiente.

    Cabe mencionar que todo eso me causa gran daño en mi estómago. La colitis, gastritis, ulceras, me tumban o me causan un malestar horrible y en ocasiones un dolor espantoso. No tengo prohibido ingerir esos productos, pero si debo hacerlo moderadamente, lo cuál no hago. Pues hoy cumplo una semana, más bien, ocho días. Y, ¡wow! me siento genial. Mi estómago me lo esta agradeciendo. No me duele, no estoy hinchado, no me molesta.

    Todo eso va dentro de una nueva rutina que me impuse; hacer ejercicio, leer, comer bien, dormir bien. Lo he estado llevando muy bien. Ha sido complicado. Más que actualmente veo la serie de «How I Met Your Mother» y siempre están bebiendo un estupendo tarro de cerveza que se me antoja muchísimo. Pero debo ser fuerte. Deben poder más mis ganas de cambiar y ser mejor.
    Vaya que me encanta eso de leer, pero todo me aleja de la lectura. Las salidas todo el tiempo a embriagarme me arrebatan este tiempo valioso de letras y mundos nuevos en los que me gusta estar sumergido, como lo son los libros de fantasía, misterio, etc.
    También el hecho desvelarme hasta muy altas hora de la madrugada mirando series, prometiendo que solo sera un capítulo más y terminan siento cinco o seis y un saludo del sol que me dice que ya se me ha pasado la noche. Me gusta, pero me molesta.
    Así que dividí el tiempo de lectura y el de mis series . Un capítulo de mi lectura y un capítulo de mi serie. Me ha funcionado bastante bien. También he optado por leer en momentos dónde estoy aburrido y pum, se me quita.

    Duermo más temprano y despierto más temprano. Es increíble lo largo que es el día si lo aprovechas desde muy temprano. Ahora también salgo por las tardes a correr, cerca del mar, y descubrí que mi condición física no existe, no tengo. Pero la voy recuperando y al final termino con más energía. Y aprovecho para escuchar mi música preferida.

    En fin, el plan es seguir durante un mes. Espero lograrlo. Pensaba que no duraría ni una sola semana, pero lo logré. Bueno es un pequeño esfuerzo que me quiero agradecer a mi mismo. No digo que serán así todos mis días pero creo que puedo lograr un cambio en mi rutina de vida y mejorar. Solo debo de tener muchas, pero muchas, muchas ganas .

    Si pasaron por acá y llegaron por accidente o por el motivo que sea, que tengan buen día.

  • Ni la luna, ni las estrellas.

    Solo te necesito a ti a mi lado.

    Que me sorprendas con abrazos.

    Con un beso inesperado.

    Y que pasen los años,

    me prometas el cielo.

    En las estrellas divertirnos.
    Vivir en la luna.

    Solo te necesito a ti a mi lado.

    No necesito, ni la luna ni las estrellas.

    Me basta con ver tus ojos,

    cada vez que amanece.

    Solo te necesito a ti a mi lado.

    Caminando juntos de la mano.

    Que seas la sonrisa de mis sueños.

    Que cada día, me digas que me amas.

  • Que injusto

    La violencia hacia las mujeres, en mi país, últimamente va en aumento. Es asombroso. Y es frustrante no poder hacer nada por esas mujeres desaparecidas y asesinadas.

    Yo, como hombre siento una incomodidad tan grande al pasar cerca de una mujer, más si es de noche y no hay mucha gente, que piense que puedo hacerle algún mal.

    Que injusto que una mujer no pueda ir libre por la calle

    Que injusto que no puedan vestir como quieren sin ser juzgadas.

    Hace poco en mi hermoso, pero cruel paísz desapareció una niña de siete años. Se encontró sin vida luego de dos días. Fue violada. Apuñalada. Torturada. Y finalmente, apedreada hasta morir.

    Era solo una niña inocente de siente años. Y fue robada por una mujer. Se que como este hay muchos casos, pero me resulta increíble que alguien sea capaz de semejante crueldad. Ninguna mujer, de ninguna edad merece que les quiten la vida solo por que sí. Sus familiares no merecen sufrir así.

    Nadie merecemos estar inseguros.

    Por otro lado, si eres mujer y caes por aquí sin querer. No te dejes de nadie. La violencia también está en casa. En los mismos padres, en las parejas, en los maestros. Acude a alguien. Busca ayuda.

    También me causa una impresión bastante grande, ver que en mi ciudad desaparecen una o dos mujeres al día, para después encontrar sus cuerpos.

    Esperamos que pronto la sociedad mejore.

  • Un día de San Valentín

    Lo recuerdo perfectamente bien. Mis padres estaban peleados. Mi papá ebrio y mi mamá enojada a causa de eso. Creo recordar que esa día cenariamos en familia. Pero a causa del alcohol y que mi papá tenía otra familia, llegó tarde.

    Hasta hace poco lo entiendo. Si sabía de la existencia de otra mujer y otra hija. Pero estaba muy chico para entender o atar cabos.

    Llegó mi padre por nosotros y nos fuimos. Mi mamá ya no se sentía bien. En su rostro había una furia indescriptible.

    Después de dar vueltas y vueltas por la ciudad, no llegamos a ningún lugar. Luego, en un semáforo en rojo, un vendedor de rosas se acercó a mí papá y este le compró una rosa a mi mamá. Se la dio y ella aceptó. Pero comenzó a llorar.

    En ese entonces no entendía el motivo de sus lágrimas. De su tristeza. De su decepción. Ahora lo entiendo. Mi madre sabía que venía de estar con la otra mujer.

    Muchos años después, mi madre al fin, reunió el valor y el coraje de separarse. Y se que no fue fácil para ella, porque mi madre, a pesar del alcohol, de las palabras hirientes, de desprecios, lo seguía amando.

    Sin duda, es un dolor en lo más profundo de nuestro ser, el descubrir que a quien amas tanto te traicionó, se burló de ti y se fue con otra y formó otra familia.

    Es algo que sinceramente no le deseo a nadie. Sufren todos. La esposa o esposo. Los hijos. Y no se vale.

    No se vale saber que alguien que conoces, está casado. Y aún así decidas ser parte del engaño, del dolor que vas a causar en muchas personas.

    No se vale tener una familia y darle la espalda de esta manera.

    No se vale fingir que esta bien.

    No se vale engañar a tu pareja.

    Se trata de ser feliz los dos. Y si ya no funciona, hablarlo. Luego, ser feliz por separado.

    Feliz día del amor.

  • Él ‘Yaqui’ se fue.

    Por este medio me gustaría expresar libremente el impacto y el sentir, del fallecimiento de él Yaqui, un tío mío que hace unos días atrás murió y que espero se encuentre descansando porque realmente se lo merece.

    Un hombre de 60 años. Un chaleco naranja que lo acompañó en sus últimos días de vida(de esos que usan trabajadores o tránsito). Y un silbato al que soplaba y todos sabían que él estaba cerca.

    Una niñez y adolescencia que quizás fueron algo oscuro en su vida. Pero una alegría y un ejemplo de ser humano en su adultez.

    Siempre con buen humor. Recuperado de su adicción al alcohol y ayudando a los demás a dejar ese vicio que a él lo llevó a deteriorarse por muchos años, pero que finalmente tuvo el valor y la fuerza para, parar y cambiar sus hábitos.

    No tenía un trabajo estable con un sueldo estable. Trabajaba para la gente que vivía cerca de él. Vecinos y amigos que siempre le dieron trabajo y de esa forma lo ayudaron.

    Nunca se le vio una mala cara. Una mal gesto. Una mueca. Nada. Siempre estaba sonriendo.

    Te preguntaba si tenías dinero. Si tu respuesta era ‘no’ te daba lo que tuviera en su bolsillo.

    Era el defensor de su hermana.

    Era el alma del lugar. Del vecindario.

    Claro, con su chaleco naranja siempre.

    Contaba chistes.

    Unos pocos minutos con él, hacían que se te olvidara todo lo malo que hay.

    Era esa persona que todos necesitamos.

    Fui afortunado de conocerlo.

    Siempre inventaba chistes. Todos graciosos.

    Bailaba.

    A todos sus sobrinos, nos enseñó a contar de pequeños hasta el número 10. Pero de una manera muy peculiar, y divertida. Con una voz rara que el hacía.

    Pero un día, le dió un infarto cerebral. Entonces él Yaqui, quedó en coma. Despertó pronto. Pero se había ido a otra parte. Ya no era él. Su voz se apagó. Su cuerpo no podía moverse. Y sólo sus ojos podía abrir. Pero eran unos ojos que se llenaron de tristeza, miedo, angustia.

    No podía hablar. Casi dos meses después, falleció.

    Una muerte que de alguna manera todos sabíamos que iba a suceder. Pero nos dimos cuenta, o al menos yo, que esta a aferrado a un ligero hilo, una cosa delgada llena de esperanza.

    Pensába que iba recuperarse. A volver a ser el mismo. Pero no fue así.

    Yo no creo en el paraíso. Ni en el cielo, en las religiones. Pero una parte mía esperan que, sea lo que sea que hay después de morir, sea bueno para él Yaqui.

    Un hombre bueno que no merecía sufrir.

    Estas cosas me hacen pensar que el karma no existe. Y que este caso, me hizo cuestionarme aún más, sobre lo que es la muerte.

  • El Día De Muertos

    Aquí en mi país, México, ‘El Día de Muertos’ es una tradición mexicana que se celebra desde muchos años atrás.

    A mi parecer, cada vez, más personas van conociendo está tradición y cultura que tenemos en nuestro país.

    Es una bonita manera de recordar a nuestros seres queridos que ya no están a nuestro lado. Por eso, por primera vez este año decidí hacer un ‘Altar de Muertos’

    En el cuál se colocan ofrendas que le gustaban a los difuntos.

    Hacerlo me llenó de tantos recuerdos. Cosas que no tenía tan presente. Cosas que quizás tenía años de no recordar.

    Lloré, me reí. De alguna forma mientras preparaba el altar, «platicaba» con ellos. Y se sentía que estaban ahí. Se creó una atmósfera y ambiente muy extraño pero acojedor.

    Algunos de ellos partieron hace mucho y otros hace muy poco. Entonces creo que esta celebración a la muerte es algo muy bonito. Una creencia y una tradición muy poderosa

    Yo no soy creyente de religiones

    Pero, creo que todos nosotros o la mayoría de nosotros, guardamos un sentimiento de esperanza, que creemos o queremos volver a estar aunque sea por un momento con ese ser que perdimos. Entonces, el 2 de noviembre, los difuntos van a donde está el altar. Ahí hay algo de mágica o como quieran llamarlo, y no lo digo por sus fotos, las ofrendas, pero realmente se siente algo de ellos. Como si estuviesen ahí.

  • Huye

    -Huye

    Me dice alguien que aparece de la nada y me sujeta de los hombros. Miro alrededor y todo está vacío.

    No hay personas, ni autos. Todo es desértico. Yo tengo que huir, escapar, pero estoy lejos de casa. No hay tampoco taxis ni autobuses. Se siente el peligro. No hay un ningún sonido. Hay mucho viento pero no emite sonido alguno.

    Camino más y más. No se si estoy huyendo o no. A lo lejos veo un autobús que se detiene, me subo.

    Él conductor, con su cara de angustia me apresura a subir.

    Había tres pasajeros más con rostros perplejos, con ojos apagados y con la mirada perdida.

    Por el trayecto, se pueden ver lugares en llamas. Ahora si hay personas, corriendo desesperadas. También hay coches cubiertos de fuego y explotando. Pero todo sin sonido.

    Se sentía tan real. El ambiente, la sensación, los colores, el miedo.

    Tenía que huir.

    Llego a casa y me encuentro preparando una maleta. Espero a mi madre y a mi hermano, que no se a dónde se habrán ido, pero al final llegan.

    Alguien viene por nosotros, mis abuelos, para huir en su coche.

    Vamos por carretera. Voy observando el cielo, luce rojo y no hay sonido aún. Mi abuelo para en seco, nos detemos. Volteo a ver a todos y tienen su rostro quebrado, la mirada fija en algo que los dejó así, intento mirar que es lo que ven, y despierto.

  • Cuando te encuentras

    Sucede que en veces te pierdes y luego de un rato te encuentras.
    No hablo de ir por ahí en alguna nueva ciudad o en un bosque por primera vez, hablo del día a día, de la rutina que nos hace perdernos, del trabajo y los ‘quehaceres’ de la vida.
    Hoy me sucedió que me encontré y les contaré algo breve y poco significante.

    Salí de mi trabajo, muy cerca hay un supermercado, al que fui y a comprar agua para beber porque en casa no tengo. Me encontré con unas ofertas super buenas en botellas de vino que no pude rechazar, aun corto de dinero.

    Llegué a casa. Mande a volar los zapatos a por donde quisieran caer. Me senté en mi cómodo sofá, pero antes puse a enfriar el vino y a cocer una pasta. Me bañé. Vestí unas prendas demasiado holgadas y ligeras. Terminé la pasta, pero no por presumir, me quedó buenísima . Me serví una copa de vino tinto, prendí la TV para ver Netflix o Prime, pero por una extraña razón, miré una pila de cosas amontonadas que me llamó la atención, como si me gritara: -¡Mírame! Yo obediente, miré.

    Me encontré ahí un libro que deje empezado, abandonado, olvidado, sumergido en un agujero negro en mi cabeza. Lo cogí, y comencé a recordar de que trataba y hasta donde me había quedado la ultima vez y comencé desde ese punto. Hasta que me perdí.

    Mi mente se metió la libro o el libro se apoderó de mí.

    Vino, pasta, libro. Fue una mezcla bastante buena, no lo había mezclado jamás.

    Pero después de parar la lectura, mi plato y mi copa, me sentí tan bien. Me encontré.
    Hasta me acosté, apague la luz, cerré los ojos y soñé un poco despierto.
    En veces olvido hacer lo que me gusta. Y puedo ser capaz de dejarlo mucho tiempo.

    Suele hacerse costumbre eso de llegar a casa, pedir comida a domicilio y mirar una serie que te atrapa y no te suelta. No digo que esté mal. Me encantan las series. Pero te alejan de otras cosas.

    Me dio gusto encontrarme.